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2011/12/14

Huellas en el cesped

Leí una vez que, al terminar de construir unos edificios, no pusieron ninguna acera que cruzara el jardín. Simplemente dejaron que la gente usara los edificios un tiempo.

Entonces, hicieron las aceras sobre el camino que el andar de la gente había dejado sobre el cesped. Confiando en que el trazo reflejaba las rutas más convenientes. Y así era.

Cuando haces algo para alguien, es mejor prestar atención a cómo lo va a usar. Observar al usuario.

A veces uno puede pensar que si trabaja con mucho esmero en algo, eso garantiza que todo estará bien. Uno podría hacer las aceras por donde mejor le parece, esmerarse mucho en que estén bien hechas, pero eso no garantiza que sean útiles para la gente. De algún modo hay que averiguar qué es lo que ellas necesitan. Observar las huellas que dejan sobre el cesped.

Hay quienes se quejan de que la gente cruza la calle por sitios indebidos. Lo dicen en la televisión y a coro todos suelen repetir las mismas quejas sobre esa imprudencia, falta de civismo, etc.

Me gustaría que reflexionaran sobre el otro punto de vista. Si a pesar de ver las huellas sobre el cesped se insiste en trazar las aceras en contra, la gente se sentirá incómoda de seguir una ruta que no es la natural. Si es demasiado incómoda, la gente preferirá salirse de la acera (de hecho, si pasea un poco por ahí, notará senderos alternativos trazados en el cesped, a pesar de las aceras). Es necio decir que la gente es tonta por no usar las aceras que uno ha dispuesto. Es difícil admitirlo, pero quien trazó la acera no lo hizo bien. La acera puede estar bien hecha, pero la ruta no es útil. Por no observar a quienes las iban a usar.

¿Por qué la gente prefiere sortear el tráfico de una avenida y un separador vial antes de caminar cinco cuadras abajo, subir y bajar de un puente peatonal (donde le pueden robar) y luego volver a subir cinco cuadras para llegar al punto que tiene enfrente, a 20 metros? Porque es natural para la gente pensar así, que el punto más corto entre dos puntos es el tiempo que los une. Quizás debería preguntarse si hubiera sido posible construir el puente peatonal en el lugar donde habitualmente la gente cruzaba. Así como sería bueno que los gerentes hicieran de vez en cuando las colas de los sitios que administran. Y también que los que opinan de cómo cruza la gente una calle viviera en un tiempo en la zona donde ellos viven, del modo en que ellos viven. O mejor, que aprendan a observar las verdaderas necesidades de los usuarios y buscar soluciones por ese lado.

Seguramente los padres se habrán dado cuenta lo contraproducente que es dar una orden que no se puede cumplir. Es desmoralizante. O anunciar un castigo que no se puede hacer. Les pierden el respeto. Yo pienso que es lo mismo con las leyes. Si una ley es difícil de cumplir, la gente optará por la alternativa en cuanto le sea posible. No porque no le guste cumplir la ley, sino porque probablemente la ley esté mal hecha y vaya en contra de su natural desenvolvimiento. Pienso que son mejores las leyes que simplemente afirmen aquello que ya todo el mundo hace. Igual que las aceras que se trazan por donde todo el mundo ya pasaba. Cuando las leyes obligan a la gente, siempre aparece alguien que se pone del lado de la ley para poder manipular a la gente. Las leyes deberían ayudar a la gente, servirlas, representarlas, afirmar sus buenas prácticas. Entonces, los gobernantes serían mejores que los que ahora tenemos.

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2011/11/28

Aprendiendo a aprender

Me parece que aprender es un proceso de descubrimiento.

Para quienes no han aprendido, enseñar puede ser algo difícil (por eso no conviene copiar las respuestas).

Se suele suponer que cualquiera que sabe algo puede enseñarlo, pero no necesariamente.

Se suele suponer que cualquiera que sabe algo lo ha aprendido, pero no necesariamente.

Hay quienes tienen la facilidad para hacer algo y parecen saberlo casi al instante. Pero para aprender algo es importante equivocarse, probar, fallar, acertar. Si casi no te equivocas, entonces simplemente lo sabes, pero no has aprendido. Conoces solo una pequeña parte del camino. Alguien así quizás pueda enseñar a otros que tengan la misma facilidad pero probablemente tenga dificultades para comprender la relativa lentitud de la mayoría.

Es experimentando el proceso de aprender que podemos identificarlo en otros a quienes podemos ayudar en su camino, enseñarles.

Quizás lo ideal sería que cada persona pudiera contar con alguien que haya aprendido de modo similar a como uno aprende. Que pueda identificarse con la manera como uno mira las cosas.

De quienes aprenden de diferente modo, algo se puede aprender... pero no suele ser tan fácil.

2011/11/20

Honrar la posibilidad

Mucha gente vive su vida como si tuviera un álbum con fotos que debe ir consiguiendo.

Nacimiento, estudios, trabajo, matrimonio, hijos, nietos.

Primeros besos, primeros amores, logros, triunfos, victorias.

Cumpleaños, cenas familiares, noches junto al árbol de navidad.

Compañeros, colegas, amistades, ceremonias, reconocimientos.

Escenas que esperamos luzcan de cierta manera. Ideales, relucientes, perfectas, felices.

Tratando que la vida encaje en esas postales perfectas que tomamos como referencia, se sufre por cada detalle que no encaja, o cuando para cierta página del álbum no se han conseguido las fotos que se supone deberían estar ahí.

Se les va el tiempo a los amigos que se reúnen y se ponen a comparar los álbumes que cargan. Qué figura tienen y qué figura les falta.

Pero la vida no es un álbum. Las vidas de las personas pueden ser ordenadas de esa forma sólo después que han pasado. Y cada biógrafo las ordenará de diferente modo, según el significado que más le interese resaltar.

Pretender construir una biografía mientras se está vivo simplemente llena la vida de reglas artificiales y falsas expectativas. Pesos prematuros que matan al árbol antes de que llegue a ser fuerte. Caminos no elegidos porque nadie más lo hace. Cosas que se prefieren solo por cómo se ven y no por lo que realmente queremos.

Si sufres comparando tu álbum con el ideal que se supone deberías tener, quizás te ayude ver el ejemplo de la gente que prefirió escuchar a su corazón y seguir su propio camino. Sin importarles en qué parte de su álbum irían las fotografías que la vida les iba dando, o si estas formarían la perfecta historia que los demás esperaban.

Algunas de esas personas, que siguieron sus sueños, honrando el significado de su única y especial existencia, lograron cambios significativos en nuestras vidas, a través del arte, el deporte, la ciencia o la tecnología.

Pero no es que haya que imitar las cosas que hicieron, las cosas que tuvieron, o cómo se vieron. No se trata de copiar el álbum que nos venden sus biógrafos.

Se trata de su ejemplo al confiar en lo que realmente crees, allí adentro, tener el valor de sentirlo, y la voluntad de hacerlo. De honrar la posibilidad que eres. De respetar la posibilidad que otros también son.

2011/10/29

El hombre del sol

Un hombre llega a un pueblo y se sienta en una calle.

La gente pasa sin hacerle mucho caso.
A veces algunas monedas.
A veces un pan.

Un día, al salir el sol, se pone de pie y lo señala.
Permanece así un rato, para que todos lo vean.

Vuelve a hacerlo al día siguiente, y cada día a partir de entonces.
Cuando aparece el sol, lo señala con gesto dramático.

Un día, alguien aplaude. Y los demás le siguen.
Parece que siempre llega a haber público
para ver al hombre que anuncia al sol.

Aunque lo que hace no tiene nada que ver
con que el sol salga o no salga.
Sin embargo, cada día aplausos,
monedas, y panes frente a él.

En el invierno nadie lo encuentra.
Quizás porque no es necesario señalar un sol que nadie ve.
En primavera regresa.
Y la gente se alegra como si trajera al sol.

Un día, quizás se nombre sacerdote,
intermediario entre el hombre y la voluntad del sol.
Los intermediarios siempre ganan.
Y hacen obligatorios las monedas y los panes.

Seguramente, también lo has visto.
Quizás el truco es tan viejo como el mundo.
Quizás el mundo proviene de ese truco.
Quizás es bueno recordar que es un truco.

Maku y Michiko

Mi gatita Maku se apoya en la ventana y rasca que rasca queriendo que se abra. Viene Michiko, otra gatita, mete la patita y empuja a un lado. Las hojas se deslizan y la ventana se abre. ¿Esfuerzo es éxito? Maku podría haber estado rascando toda la vida. También es importante saber lo que se hace.

2011/10/13

Como Ver

Ver algo es como tocar una corriente con los ojos cerrados.

Recuerdas el agua que pasó
y sólo puedes esperar el agua que vendrá.

Si abrieras los ojos, verías el río
de dónde viene y a dónde va.

Quizás, a tu izquierda, verías al caudal que sale de un bosque
o que viene cayendo desde las montañas.

Quizás, a tu derecha, lo verías descender,
serpenteando por el valle, hasta llegar al océano.

Ver algo es similar.

Recuerdas lo que viste
y sólo puedes esperar lo que vendrá.

Si abrieras tu mente, sentirías el tiempo...

2011/10/07

La emoción inicia

Las emociones conducen a pensamientos que conducen a acciones que producen un resultado que queda luego asociado a esa emoción.

La emoción inicia el proceso.

Cuando algo pasa, vienen a nosotros primero las emociones, conteniendo conocimiento para ayudarnos a actuar.

A veces, no nos gustan ciertas emociones, y evitamos entrar a un ambiente que nos las recuerden, y nos limitamos.

No podemos cambiar lo que las originó, pero podemos procesarlas otra vez.

Quizás, al ver otra vez algo que nos asustó hace tiempo, veamos que ya no importa.

O tal vez, decidamos simplemente dejar que se disuelva, y se vaya, para permitir que se genere una nueva emoción en su lugar, más agradable, que pueda contener el conocimiento que necesitamos.

Los pensamientos pueden ayudar a reprocesar las emociones.

Las acciones pueden ayudar a afirmar pensamientos.

Si lo dices, eventualmente lo pensarás.

Si lo piensas, eventualmente lo sentirás.

Si lo sientes, es una emoción, asociada a lo que pensaste, a lo que hiciste y volverá cuando la necesites.

2011/10/06

Steve Jobs


Ayer falleció Steve Jobs, uno de los fundadores de Apple y Pixar.

Hace unos años, fue invitado a dar un dirigirse a los estudiantes graduados en la Universidad de Stanford. Allí dio un discurso memorable, acerca de los caminos que había elegido, y de la forma que había elegido vivir. Este es un extracto:

"Tu tiempo es limitado, asi que no lo gastes viviendo la vida de alguien más.
No te dejes atrapar por el dogma -que es vivir según lo que otros piensan.
No dejes que el ruido de las opiniones de los demás ahogue tu propia voz interior.
Y lo más importante, ten el valor para seguir a tu corazón y tu intuición.
De algún modo, ellos saben lo que realmente quieres llegar a ser.
Todo lo demás es secundario."

2011/10/05

Éxito


Me parece que el éxito es como una luz cayendo sobre ti.

Se mueve, y no siempre es claro cómo llega ni cuando se irá.

De pronto, uno puede tener éxito por hacer lo mismo que estaba haciendo durante mucho tiempo.

Así que es mejor disfrutar lo que haces, y tomar al éxito como el hecho incidental que es.

2011/09/28

Controlar o Colaborar

¿Es la vida un lugar donde buscamos controlar las cosas para conseguir lo que queremos?

¿O es la vida un lugar donde tratamos de hacer lo que esté a nuestro alcance, lo mejor que podamos, respetando lo que cada cosa es?

Lo usual es que se nos enseñe que la vida es como aparece en la primera pregunta. Quieres algo, entonces trata de controlar las cosas que te lleven a conseguirlo. Talas árboles, sometes animales, controlas siervos. Abres un camino entre los cerros, cavas dentro de una montaña, desecas un lago. Hasta que un día descubres que no es sostenible.

La gente que aprendió esa manera de ver la vida fue la que fundó reinos e imperios, hizo guerras y arrebató territorios. Es la gente que ha fundado las escuelas donde se nos enseña ese modo de ver las cosas. Por eso a muchos les parece raro escuchar el segundo punto de vista. Si tratas a la gente como esclavos, empieza a pensar como esclavos y a tratarse entre sí como esclavos. Sin respeto por nadie porque nadie los respeta.

La vida, como aparece en la segunda pregunta, es la forma de culturas que llaman padre al sol, madre a la tierra y hermanos a cada cosa del mundo. Honran el respeto que cada cosa merece.

2011/09/08

Entidades, metadata, y al siguiente nivel

En programación, hay datos, como 1, 2, 3, A, B, C...

En un siguiente nivel, se habla de tipo de datos. Como los números, las letras...

Cuando uno conversa, puede hablar de sucesos. Que el cielo esta azul. Que ha llovido. Que Juana ha plantado unas flores...

En un siguiente nivel, puede hablar de tipos de sucesos. De patrones y tendencias que se observan.

Diría que de eso se trata. Dado un ambiente, en cierto nivel, se manejan ciertos items. Pasar al siguiente nivel es poder manejar tipos de esos items.

Y así sucesivamente. Porque hablo de programación, de conversaciones... y habrá más niveles aún, más allá.

2011/09/05

Si también eso variara

Cuando se hace un experimento, uno de los requisitos del método científico es que pueda ser reproducido por otros.

Por ejemplo, si algo ocurre en un lugar A, bajo ciertas condiciones, debe ocurrir del mismo modo en cualquier otro lugar B, bajo las mismas condiciones.

Se supone que están completamente determinadas las condiciones bajo las cuales algo ocurre. Y hay ciertas condiciones que suelen estar incluidas de antemano. Como que el resultado es independiente del lugar, del tiempo o el experimentador.

Cuando algunas de estas cosas influyen en el resultado, es más difícil preparar un entorno en el que reproducir el experimento.

Pero debajo, hay aún un supuesto más: que el principio, o ley, cuya manifestación se pretende observar, es constante. ¿Por qué?

Si no lo fuera, sería aún más difícil reproducir el experimento. Imagine, por ejemplo, que la gravedad, además de depender del lugar, del tiempo y del observador, tuviera un principio, o ley, que variara con el tiempo. Imagine que todas las leyes físicas que conoce fueran válidas sólo en estos siglos, y que fueron distintas hace tiempo, y volverán a serlo dentro de poco. Imagine que cosas que se han vuelto tan comunes, como la electricidad, dejaran de pronto de funcionar. Y que otras, hoy consideradas mitos, se hicieran otra vez evidentes.

Es interesante pensar en por qué fue en cierto momento natural suponer que los principios de la naturaleza eran como leyes absolutas. Quizás porque era eso lo que deseábamos. El amparo de algo mayor, seguro, absoluto. Algo que pudiera suplir al Dios que se usaba para perseguirnos. Quizás lo que ahora buscamos más es que simplemente sea verdad. Y estamos más dispuestos a admitir que la verdad puede tener algo, o mucho, de caos.

2011/09/02

Chakras

Una enfermedad es algo así como que se moja el piso de la cocina.

Los médicos toman sus trapeadores y baldes y empiezan a secar lo que pueden.
Encuentran un tapete todo mojado, que no pueden secar aunque lo intentan.
Menean la cabeza y encargan al cirujano que lo saque.
Mucho mejor, asienten, con la esperanza que sus estropajos vayan dejando todo seco.

A veces lo consiguen. Pero, generalmente, luego de un rato, el piso vuelve a estar húmedo.
Y luego, todo vuelve a estar mojado de nuevo.

Los médicos no pueden hacer nada, sino extraer tapetes mojados,
o usar sofisticadas aspiradoras y secadoras, o llenar la cocina de aserrín o arena
que luego hay que barrer.

Sin esperanza en ellos, se recurre a otras terapias,
a la homeopatía, a la medicina oriental.

Ellos notan que hay un caño que está abierto, y lo cierran.
Poco a poco, se va secando la cocina.
A veces, sería más sencillo si otros no hubieran dejado
tanto aserrín y arena.

El piso está seco y la persona ya puede dormir tranquila.

Pero, al despertar, encuentra otra vez la cocina mojada.

¿Qué pasó? Se pregunta. Si cerraron el caño y secaron todo.
Mira hacia allá y lo encuentra otra vez abierto.

Lo vuelven a cerrar y vuelven a secar.
El piso esta seco otra vez y la persona ya puede dormir tranquila.
Hasta que, al despertar, encuentra otra vez la cocina mojada.

Entonces viene el de la terapia de chakras
y le muestra que, sobre el caño que cierran,
hay un cartel que dice 'ÁBREME'.

Aunque se cierre el caño,
cualquiera que reciba el mensaje
volverá a abrirlo, obedeciendo.

Quitan el cartel,
pegado con emociones,
de tristeza, miedo, ira o culpa.

El caño cerrado, la cocina seca.
La persona vive tranquila.

2011/08/24

Eres lo que crees

No te preocupes
si el estanque tiembla,
si sus aguas se rasgan
y la imagen es rota
en millares de gotas;
no era esa la Luna,
sino su reflejo.

Cuando somos pequeños
y se nos dice que no somos nada,
aprendemos imitando,
interiorizando
los ejemplos y modelos
que percibimos afuera.

Copias a tus padres,
aún con sus imperfecciones,
aún notando sus errores,
aún sin quererlo.

Haces los que ellos hicieron,
aún con sus imperfecciones,
aún notando tus errores,
aún sin quererlo.

Quizás en un intento
de redimirlos.
Quizás la secreta esperanza
de que fueran perfectos,
de que no se equivocaron.
Aún sin quererlo.

Hasta que descubres
que no es que estén errados ellos
sino el modelo
que ellos mismos copiaron
de alguien más,
aún sin quererlo.

En cambio...

Cuando somos pequeños
y se nos dice que somos alguien,
aprendemos escuchando,
exteriorizando
la sabiduría y el valor
que todos llevamos dentro.

Tener valor para dar libertad,
aprender a tener valor,
escuchar para aprender,
porque lo sabemos,
porque lo podemos,
porque somos
lo que creemos.

2011/08/21

Las grietas de la ciencia

Cuestión política
Cuando el catolicismo cobró fuerza, las razones de muchas creencias existentes fueron suplantadas por razones católicas. Muchos rituales continúan existiendo hoy, con una falsa base de catolicismo. Las procesiones, ahora de santos, eran rituales que antes se hacían con dioses de otras religiones. La misma Navidad, suplanta lo que antes era la conmemoración del renacimiento del sol (en el solsticio del invierno boreal).

El catolicismo negaba sistemáticamente las creencias de otras religiones en un afán de prevalecer sobre ellas.

La ciencia ha usado un patrón similar con respecto a la intuición. Ha elaborado una forma de entender el universo que niega sistemáticamente la existencia de cualquier otro tipo de explicaciones que no sean las sostenidas por el método científico. El método científico convertido en dogma. Como si la cuerda pensada para liberarnos fuera usada ahora para someternos.

Tal vez sea injusto decir que el catolicismo por sí mismo, o la ciencia, tengan ese comportamiento. Más bien, parece que ocurre cuando se juntan con la política, con el interés de gobernar a la gente. De controlarla, de someterla.

Cambiando el pensamiento
Hay cosas que hoy damos por sentado pero no fueron así siempre. Antes, la gente no tenía tanta conciencia de su capacidad de libre albedrío. Era casi inimaginable cuestionar la voluntad de alguien de mayor jerarquía, como un hermano mayor, un esposo, un padre, un rey, o un sacerdote. Muchos de los diálogos que se muestran en novelas o películas históricas modernas simplemente no hubieran sido posibles. En esa época serían demasiado descarados o disparatados. Requieren de conceptos que no fueron desarrollados sino hasta siglos más adelante.

También la ley de causa y efecto, en el sentido científico, es algo nuevo. La idea de que la ocurrencia de un suceso A pueda provocar la ocurrencia de un suceso B, siempre, fue algo difícil de digerir en los primeros tiempos del método científico. Porque, ¿donde quedaba Dios en el esquema? Hasta entonces, Él siempre hacía que funcionara cada cosa.

Luego, si podía sacarse a Dios del esquema de causa y efecto, entonces cada suceso en el universo podía ser explicado por una causa previa, y esta causa por otra anterior, y así sucesivamente hasta la causa primera. Dios sería necesario sólo para explicar el inicio y la intención, pero podía excluirse de todo lo demás.

Cubriendo las grietas
Aunque el nuevo modelo establecía que cada cosa tiene una causa, luego se inventó el concepto matemático de azar, que permite especular sobre cosas cuya causa se desconoce. Cuando un dado rueda, hay un conjunto de circunstancias, unas más sutiles que otras, que determina qué número aparecerá. Pero, cuando la ciencia habla de un dado lanzado al azar, lo que dice, básicamente, es que no considerará ninguna de esas causas.

Conforme los instrumentos de medición se perfeccionaron, se fue haciendo evidente que no siempre A provocaba exactamente B. Algunas veces ocurre B más un poco más. Otras veces ocurre B y un poco menos. Lo que antes se explicaba por una voluntad divina, pasó a ser adjudicado al azar. El azar se convirtió en la masilla para rellenar las grietas que se fueran distinguiendo en el modelo.

Pero, si reflexiona sobre ello, el decir que una discrepancia es por azar es simplemente una forma velada de decir que no se conoce la causa de esa diferencia. Decir 'hay azar' no explica nada en realidad. Pero muestra una resistencia a admitir cualquier presencia no-científica en el cuadro.

Y, sin embargo, ...
El estudio de los fenómenos aleatorios (o al azar) ayuda a describir cómo serían las cosas en un ambiente sin explicaciones. Algunas veces esas descripciones calzan con lo que se observa en el mundo. Pero otras veces hay un sesgo notable. Por ejemplo, la toma de pruebas de adivinación hecha a individuos tomados al azar, durante un largo periodo de tiempo, muestra un sesgo hacia la posibilidad de que podemos acertar más veces de las que fallamos. Por un motivo inexplicable. También está el caso interesante de generadores aleatorios digitales dispuestos alrededor del mundo, que muestran que ocurren distorsiones en la uniformidad aleatoria cuando ocurren eventos que afectan a mucha gente. Es decir, como si la conciencia de mucha gente fuera realmente capaz de influir en el número que muestra un dado.

Muchos suponen que arrojar un dado o distribuir las cartas de una baraja son sucesos al azar, quizás porque se suelen decir eso en los estudios sobre probabilidad y estadística, pero si, por ejemplo, hace la prueba de hacer lecturas de tarot, posiblemente note que se forman patrones que tienen relación con las personas involucradas, lo que no se esperaría en un suceso al azar.

Es que, en realidad, el azar no existe. No es cierto que haya sucesos sin causa. Como tampoco es cierto que la ciencia no tenga espacios que necesiten ser cubiertos.

Algunas alternativas
La práctica de filosofías alternativas, particularmente las orientales (acupuntura, chacras, aura, etc) nos permite encontrar modos de llenar esos espacios que la ciencia no ha podido cubrir y, en ocasiones, incluso de reemplazar por otro el modelo de pensamiento usado para comprender el universo.

Por ejemplo, se dice que cada suceso que ocurre es por una intención previa entre sus participantes. El mismo acto de existir, nacer y vivir. Es para experimentar un conjunto de circunstancias que nos den la oportunidad de comprender cierto tema. Una vez alcanzada esa comprensión, una emoción es el mensaje que inicia la secuencia de eventos que conduce a una salida del escenario de esa vida.

Una enfermedad manifiesta un conjunto de síntomas. Pero la enfermedad tiene un origen en una emoción, que da el mensaje inicial. Una pena provoca un desequilibrio que se manifiesta en una enfermedad.

Cuando una manzana cae del árbol, se envía un mensaje al universo que inicia la secuencia de eventos que hace que la manzana continúe hacia su destino, deteriorándose y volviendo a la tierra.

Mensajes similares son capaces de enviar las personas, llamando a los microbios para que deterioren cierto órgano.

La ciencia no puede explicar por qué aparece un cáncer, o por qué a veces se va. Pero la explicación alternativa sí. Se trata de un mensaje de culpa, que si se cambia revierte el proceso.

Y resulta que funciona.

Muchas de estas explicaciones alternativas a la ciencia requieren de cierta disposición a la intuición y a sentidos que suelen ser negados por la educación que el método científico suele imponernos.

Pero funcionan. Así que las tomo en cuenta y trato de aprender de ellas.

2011/08/18

Más allá de la ciencia

Quienes descubrieron los microbios soportaron el mismo tipo de desdén y burlas que muchos hacen sobre temas no-oficialmente-aceptados, como las experiencias psíquicas, los fenómenos paranormales y los avistamientos de ovnis.

Me apena mucho que, incluso entre divulgadores y científicos respetados, se note a veces ese mirar por sobre el hombro a las posturas que ellos no consideran dentro de la corriente científica.

Por eso es bueno recordar que antes la microbiología tampoco era parte de la ciencia. Ni la teoría atómica. Y tuvieron que morir las generaciones de tercos guardianes del orden establecido para que los aportes de las nuevas mentes fueran considerados.

Asistí a un seminario del Dr. Harold Moskovitz, un experimentador de técnicas de manipulación del aura. Él expone una manera diferente de comprender el universo, y desde una postura tan confiada, que me inspira a considerar de otra manera lo que creo saber.

Quizás si no hubiera pasado por ciertas reflexiones desde hace algunos años mucho de lo que contaba me hubiera sido menos natural de oír, asimilar y comprender. Pero compartía varias de las cosas que él iba diciendo.

Sin embargo, pronto todo fue envuelto por un modelo que, aunque puede parecer extremo de primera impresión, tiene ese algo de simplicidad y elegancia que se suele notar en las cosas que son verdaderas.

¿Qué tal si somos Dios? ¿Qué tal todos somos uno y si cada uno es como ese uno? Cuando hace algunos años me topé con esa idea, esa noche, sentí como si el universo se hubiera vuelto diferente. Reflexionando sobre ello, el espacio se vuelve una forma de tiempo, donde cada cosa es uno, pero en otro tiempo. Reflexionando sobre ello, quizás seamos como los fractales, donde cada parte es semejante al total.

El Dr. Harold dice que somos Dios, cada uno, pero que hemos sido programados para auto limitarnos, para olvidarlo, para no respetar nuestro libre albedrío ni el de los demás. Es como si forjáramos contínuamente la cadena que nos mantiene como esclavos a todos.

Nuestra divinidad se haya encarnada en un cuerpo que nos sirve de vehículo y responde a nuestras emociones. Vinimos voluntariamente, en consenso con el universo. Las restricciones en nuestro libre albedrío pueden inspirarnos emociones que actúan como mensajes contraproducentes para nuestro cuerpo.

Por ejemplo, cuando una madre pasa reiteradamente sobre la voluntad de su hijo, la emoción resultante es la de ser negado, y el resultado es que el cuerpo entienda que no tiene valor, y siga el camino a deteriorarse y enfermarse.

Cada enfermedad sigue un patrón inicialmente determinado por el tipo de emoción. Cuatro tipos de emoción: tristeza, miedo, ira y culpa, actuando reiteradamente sobre siete zonas del cuerpo, denominadas chacras, determinan la causa real de las enfermedades.

Un microbio por sí mismo no causa la enfermedad, sino que acude por petición de un cuerpo dispuesto a dejarse corromper, porque ese mensaje ha recibido a través del aura que lo envuelve, debido a que se sintió cierta emoción, que empezó con una imagen. La manzana no se pudre porque sí, sino porque se le ha comunicado que ha caído del árbol y ella llama a las bacterias y la madre naturaleza para que la ayuden a continuar con su destino. Voluntariamente elegido, porque también una manzana es como dios.

Una epidemia se propaga por contagio emocional. Un cuerpo que no ha solicitado ser enfermado, simplemente seguiría sano.

Eso me hizo recordar lo extraño que parece la resistencia de algunos que cuidan a otros. Doctores, enfermeras, monjes, monjas, misioneros y padres, que portan los microbios pero no manifiestan los síntomas, porque no pueden darse el lujo de enfermarse. Suele pasar que dejan de sentir que son útiles y, de pronto, se derrumban y enferman como los demás. Sabemos como lo explica la ciencia, pero me resulta muy interesante esta otra forma de entender la misma cuestión.

Los accidentes no existen. Cada acto fortuito ha sido, de alguna manera, convocado por los participantes. Quizás de modo subconsciente, por su parte divina. Quizás para que suceda algo que alguien necesita para aprender. Quizás para que se vaya alguien que ya aprendió lo que necesitaba.

No hay bueno ni malo, simplemente hechos. Que somos capaces de procesar en un nivel mental, afectando su proyección en el nivel emocional y en el físico. Al principio puede resultar un poco extraño creer que imaginar estar curando contribuya realmente a curar, pero poco a poco uno puede rendirse a la evidencia.

El Dr. Harold tiene además ciertas habilidades que le permiten hablar con confianza de cosas que quizás la mayoría no ve. Como el aura, las imágenes mentales, el lenguaje psíquico. Habilidades que todos tenemos, y podemos recordar, eventualmente.

Me resultaba un poco difícil comprender cómo podía ver imágenes en el aura de la gente. Pero, si lo pensamos un poco, un analfabeto podría preguntarse algo similar al verlo leer un libro. Cómo es posible que vea imágenes en esas manchas de tinta salpicadas sobre una hoja en blanco. Quizás algo similar ocurre cuando se ve más allá de lo evidente.

Recordaba el Dr. Harol cuando Newton proponía un universo similar a un reloj, y el tiempo mostró que era algo más y el modelo se tuvo que ampliar. O cuando Pasteur proponía que los microbios eran todos malos y el ideal del cuerpo humano es estirilizarlo de ellos, y el tiempo muestra ahora que contenemos un ecosistema interno y cada microbio tiene su razón de existir. La forma de pensar, a la Newton, a la Pasteur, ha sido la que ha dominado la industria y la sociedad durante los últimos siglos y ha mostrado que no puede más. Ni nosotros con ellos. No es sostenible. Ya no es razonable. Porque está incompleto.

Alguien habituado al pensamiento científico, quizás se mueva con cierta dificultad por el inicio de este camino, aún cuando tenga la voluntad de hacerlo. Poco a poco hay que ir relajándose, desapegándose y liberando la intuición. Poco a poco, despertando.

2011/08/10

La prueba verdadera

En estos días he estado revisando algunas preguntas que se suelen hacer cuando buscan seleccionar un programador.

Hay preguntas de cultura general y también ejercicios prácticos de dificultad creciente.

Por alguna razón, viene a mi mente una historia que cuenta de un grupo de gente que se va abriendo paso a través de la vegetación, con mucha habilidad en su manejo de hachas, machetes y demás herramientas. Hasta que uno de ellos, se separa un poco del grupo para escalar una de las palmeras y, desde esa posición, se da cuenta de la situación y grita 'selva equivocada'.

Y eso ocurre más a menudo de lo que pensamos. Mucha gente suele dar por sentado que 'el esfuerzo es el camino al éxito'. Díganselo a la gente que se esforzaba abriéndose camino en esa selva equivocada. También es importante la ruta correcta.

Hay gente muy inteligente y talentosa que elabora metodologías sofisticadas para evaluar postulantes y elegir a los mejores. Hay gente muy inteligente y talentosa que piensa que el ahínco de esos especialistas les garantizará contar con el mejor personal posible. Quizás se pueda gritar 'selva equivocada'.

Es un mito pensar que elegir lo mejor de lo mejor asegurará conseguir lo que se desea. Cuando se trata de trabajo en equipo, uno más uno no siempre da dos. Con sinergía puede dar mucho más. Pero no es raro que se obtenga mucho menos.

Si recuerda un poco de su clase de vectores, aquellas flechas con magnitud y dirección, entenderá que tener los vectores más grandes no asegura los mayores resultados. Tienen que estar alineados de la mejor manera posible. Es similar con la gente y otros recursos.

Hay organizaciones que integralmente pueden estar mal, aún cuando cada departamento componente puede arrojar buenos números aisladamente.

Hay personas enfermas, aún cuando cada análisis localizado arroje un resultado negativo.

Es mejor ver el cuadro completo. Subir a la palmera y tratar de distinguir cuál es la selva correcta.

Puede ser interesante hacer un seguimiento a los postulantes que obtienen los primeros puestos en los concursos de admisión a las universidades. Ciertamente, algunos de ellos logran carreras muy notables y vidas exitosas. Pero también es cierto que la mayor parte no. Y que hay muchas personas con carreras igualmente notables y exitosas que no tuvieron tan buenas calificaciones en esos exámenes.

Podríamos preguntarnos qué miden esos exámenes. Y estaría bien. Un programador llega a comprender que son las pruebas que uno diseña para el programa las que determinan lo que el programa es. Pruebas incompletas, programa incompleto. Buenas pruebas, buen programa. Los hechos son evidencia de que las pruebas de admisión no están filtrando lo que dicen a todo el mundo que filtran.

Imagine que usara pruebas olímpicas para conseguir los mejores profesores de educación física. Más rápido, más fuerte, más alto. Después de exigentes, y probablemente emocionantes, competencias, tendría a lo mejor de lo mejor pero, ¿alguna prueba midió pedagogía?.

Excelentes herramientas, excelente esfuerzo, excelentes personas. Pero, selva equivocada.

Una ilusión similar pasa con las competiciones para ingresar a la universidad o a trabajar en alguna empresa prestigiosa. Son interesantes los rompecabezas, la velocidad, etc pero... ¿están seguros que tener esas cosas son necesarias para el buen inicio que están buscando?

Hay cosas como la constancia, la perseverancia, la paciencia, la prudencia, la reflexión, la empatía, el valor, la tolerancia, que pueden ser más influyentes en el éxito personal pero que no se ven representadas en las pruebas. Son cosas que no se pueden evaluar bien al iniciar el viaje, sino en el viaje mismo.

Más útil podría ser un modo en que cualquiera pudiera iniciar cualquier viaje por cualquier ruta que quisiera, y pudiera cambiar de una ruta a otra según las circunstancias le fueran aclarando sus mejores aptitudes. Una forma en que las pruebas verdaderas, las que da el mismo camino, vayan determinando quienes lo recorren. Y donde haya caminos para todos.

En el modelo tradicional de selección, la gente que no pasa el examen es dejada de lado. Eso no está bien, porque es un mito que haya gente menos capaz que otra. Se trata, simplemente, de vectores que tienen una componente menor en cierta dirección, pero que podrían tener una mayor en otra. Y es esa otra dirección la que hay que ayudar a buscar.

Recuerdo un corto de Disney, en el que se narraba la historia de un oficinista amargado que ocupa por accidente el puesto de un bombero, y feliz de hacerlo. A su vez, el bombero amargado que por accidente ocupa el puesto de otra persona, y feliz de hacerlo. Y así sucesivamente, hasta que uno de ellos cierra el círculo ocupando accidentalmente el puesto del oficinista, y feliz de hacerlo. La moraleja era que hay un lugar feliz para cada persona en el mundo, si tan solo nos atreviéramos a cambiar de puesto.

2011/07/24

Si un árbol cae en el bosque

Si un árbol cae en el bosque pero nadie lo vio, ¿realmente cayó?
Cuando veo esta frase, siento que hay algo que no está correcto. Quizás se pueda replicar:
Si un árbol cae en el bosque pero nadie lo vio, ¿realmente cayó?.
Es como una estrella que brilla pero nadie la vio, ¿realmente brilló?.
Y, sin embargo, estamos hechos de polvo de estrellas que nadie vio.
Pero, pensándolo un poco más, quizás lo que se quiso decir era algo como
Si un árbol cae en el bosque, es porque alguien así lo ha visto
Tal vez, en cierto modo, pueda parecer equivalente, pero, visto a la luz del secreto, que dice que lo que imaginamos es a donde vamos si así lo sentimos, entonces, adquiere un sentido distinto. Tal vez se perdió en la traducción.

Dice que para cosa que ocurre, hay alguien que así lo ha visto.

Al menos en el bosque :)

2011/06/23

Cada problema contiene su solución

Cada problema contiene su solución.

Ocultar la verdad de un problema, o ignorarla, retrasa su solución.

A veces, queriendo que sea una naranja lo que es una manzana,
pelamos un problema de un modo no adecuado,
buscamos las semillas donde no están,
exprimimos sin obtener jugo.

Contemplando las cosas como son, la manzana es manzana,
y podemos disfrutar de su sabor
mientras vamos descubriendo las semillas.

Respeto

El respeto que damos
es el que nos damos.

2011/06/18

Explorar y Cultivar

Si inicias muchas cosas
que no terminas,
algunos pueden decir
que procastinas.

Pero yo creo que es ser
como un explorador
que descubriendo e iniciando
siente que está mejor.

Quizás se complemente
con un colonizador
que construyendo y culminando
siente que está mejor.

Porque para el que gusta de explorar
el tiempo que pasa construyendo
lo sobrelleva distraído
contemplando el horizonte que lo llama.

Cuando viene el colonizador
es como si lo liberara
y le dejara ponerse otra vez las alas
que cambió por el martillo.

Hay quienes son diestros
cincelando la madera
dibujando primorosos detalles
en cada escalón.

Hay quienes son curiosos
contemplando la escalera
que se va levantando
y distinguen a donde puede conducir.

No puedes tallar bien
si tu mirada ansía lo lejano.
No puedes explorar bien
si lo que quieres es quedarte.

No todos los corazones
tienen su hogar en el mismo lugar.
Para algunos es lo que hacen,
para otros lo que pueden hacer.

Quizás parte de la felicidad
está en reconocer lo que se es
y no gastarse en hacer algo
sólo porque otros lo digan.

Si al explorar, el explorador,
y al construir, el colonizador,
ambos se sienten libres
más de una cosa se completa.

2011/06/10

Poder usar lo que se tiene

Un hombre se sube al bus y muestra un billete de 20 para pagar un pasaje de 1. El chofer le dice, amigo, no tengo para cambiar; le devuelve el billete y el hombre se tiene que bajar para cambiar el billete antes de tomar otro bus.

Eso me hace pensar que tan importante como tener algo es poder usarlo. Si no, es como una fuerza que no se puede aplicar. En ese momento, alguien con 1 sol podía más que el que tenía 20.

2011/05/06

La imagen de las virtudes

Las personas solemos ser bastante visuales. Parece ser algo biológico. Por eso el cuidado en la ropa que llevas o como te ves. Por eso la estética de los anuncios. Porque respondemos automáticamente a señales visuales.

Algunas veces, sin proponérnoslo, reaccionamos ante una persona por la señal visual que nos da su fenotipo.

Se suele decir racista pero, en realidad, no es por tanto por la raza, sino por el rechazo o la simpatía a aquello que ha llegado a representar para nosotros.

Si se difunde la idea de un fenotipo asociado a virtudes, entonces inspirarán simpatías hacia las personas que lo tengan.

Si se difunde la idea de un fenotipo asociado a cosas que no nos agradan, que no aprobamos, que no deseamos cerca nuestro, entonces nos sería más difícil aceptar a las personas que lo tengan.

Podemos decir que son los demás quienes difunden esas ideas. Pero también nosotros lo hacemos con el modo en que hacemos las cosas.

Podemos hacer cosas para mejorar una imagen. Pero quizás ayuda más que cultivemos virtudes y respeto.

Cuando traten con nosotros, lo que hemos hecho será lo que representemos, lo que inspiremos.

Somos sólo una de todas las personas con quienes compartimos un fenotipo, pero podemos hacer lo mejor que está a nuestro alcance.

2011/05/03

Reglas favorables

Mientras algunos negocios y leyes parecen prosperar y ser apoyados por casi todos, hay también negocios y leyes que encuentran resistencia por parte del público.

Estos últimos no consideran que estén haciendo algo diferente que los primeros, y por eso se quejan de ser víctimas frecuentes de las trampas de sus usuarios, o de que no los respetan.

Suelen culpar a la gente, o parte de ella. Según lo ven, siempre hay gente mala que busca hacer trampa, que nunca tiene respeto por las instituciones formales o por las leyes. Se empeñan en combatirlas y, en esa lucha siempre infructuosa, crean en el mundo un ambiente poco saludable.

Sin embargo, en realidad sí hay una diferencia entre los primeros, respetados y apoyados por la gente, y los últimos, a los que no. Los primeros resuelven algo o hacen más fácil algo. Los segundos complican algo o lo vuelven más difícil. Y la gente, naturalmente, apoyará aquello que le favorece.

Si la gente nota que un negocio no les favorece, buscará alternativas. Si hay libre competencia, alguien dará con alguna alternativa mejor. Pero si la gente no tiene otra opción, usará los medios a su alcance para volver la situación mas favorable. Incluso hacer trampa.

Viéndolo fríamente, hacer trampa es simplemente salirse de las reglas establecidas. No es, en sí mismo, algo que pueda decirse bueno o malo, sino que depende de si las reglas establecidas son buenas o no. Si hay que forzar a la gente para que cumpla las reglas, eso es un indicio de que algo no está bien diseñado, que no son las mejores opciones las que están representadas en las reglas.

La gente tiende de modo natural a burlar las reglas que les resulten imposibles de cumplir, o que resulten en una alternativa que no sea la más favorable.

Por eso, es altamente recomendable promover mecanismos para que negocios y leyes puedan evolucionar libremente hacia alternativas que sean las más favorables para la gente.

Hay culturas que instruyen a sus miembros en la obediencia ciega a las reglas, considerándola una especie de virtud. Aunque pueda parecer algo muy conveniente durante un tiempo, a largo plazo puede presentar problemas, cuando la estructura que forman las reglas no puede seguirle el paso a los requerimientos de la gente en su búsqueda de felicidad. Eso divide a la gente entre aquellos que persisten en seguir las reglas establecidas y aquellos que necesitan de otras mejores.

Formular reglas desde arriba, de manera centralizada, no funciona tan bien como formular reglas de manera descentralizada, delegando a la gente elaborar las reglas que realmente les sean favorables, en las circunstancias que ellos conocen mejor. Por eso una democracia descentralizada suele ser más efectiva que las monarquías, las dictaduras, o las democracias centralizadas.

Hace mucho tiempo, el conocimiento era guardado en manuscritos y era caro y difícil de conseguir. Libros sagrados custodiados en castillos y monasterios.

Cuando apareció la imprenta, tuvo el apoyo de la gente porque le facilitaba el acceso al conocimiento.

La iglesia y los gobiernos trataban de controlar esto creando normas que actuaban como frenos y creaban situaciones desfavorables para la gente. El resultado fue la proliferación de imprentas y movimientos clandestinos para difundir el material impreso.

El malestar que la gente sufría en esa búsqueda de algo más favorable favoreció a una actitud más crítica hacia el rol de la iglesia y el gobierno en sus vidas. De modo similar a cuando los hijos cuestionan a los padres cuyas ordenes son sentidas como injustas o no factibles.

Con el tiempo, la actividad editorial se amplió y la gente apoyaba ese esquema porque era una alternativa favorable para acceder a información y conocimiento.

Cuando el avance tecnológico dio a la gente alternativas para hacer lo mismo, o algo similar, a menor costo, las editoriales usaron el sistema legal para obligarla o continuar eligiéndola sobre alternativas más favorables.

De ese modo, la industria editorial, y otras similares, como la discográfica, se convierten en algo que ya no resulta favorable para la gente.

Por eso proliferan las alternativas que se salen de las reglas que éstas buscan imponer. La gente requiere de nuevas reglas, que la favorezcan por encima de los intereses industriales.

El respeto a las leyes es algo deseable. Mucha gente se apresura en afirmar que las copias ilegales son algo malo, sin ver la responsabilidad de la industria y el gobierno, al mantener reglas que van contra la tendencia natural de la gente de buscar alternativas favorables.

Esas reglas desfavorables, sin embargo, como la represión que se aplicó antes a la imprenta, contribuyen a que la gente desarrolle un espíritu más crítico sobre el rol de estas instituciones en sus vidas.

Aprender a fallar, para aprender

Algo pasa en los ambientes inciertos.

Se puede observar que las personas tienden a ocultar sus debilidades.

Si alguien no sabe algo, o se equivoca, tiende a ocultarlo. Quizás enfatizando alguna cosa que sí sabe, o que haya hecho bien, para que miren a otro lado. Quizás enfatizando la forma en lugar del contenido vacío. Quizás inventando algo o culpando a alguien más.

Cuando no está claro el castigo, la gente se imagina lo peor y tiende a actuar de ese modo. Evitará los riesgos e irá sobre seguro. Si le parece más seguro ocultar, disfrazar o mentir, lo hará.

Los niños imaginan y sueñan con más facilidad que los adultos. Aún no han sido golpeados tantas veces que teman arriesgarse a fallar. Pero, con el tiempo, el temor a evitar ser golpeado se vuelve un hábito. Luego bastará con percibir la amenaza para que actuemos con el comportamiento adecuado. Bastará con ver la vara para que nos inclinemos.

Sin embargo, resulta que es fallar es necesario para aprender.

En un ambiente incierto se nos obliga a avanzar cargando una armadura.

En un ambiento seguro, en cambio, la gente sabe que puede equivocarse, que aunque falle estará a salvo.

Entonces, muestra con sinceridad cuando no sabe algo.

En un ambiente seguro la gente va más ligera, levanta el rostro, se atreve a volar.

Es como la diferencia entre jugar sobre el asfalto o jugar sobre la arena. Por eso es más fácil aprender a montar bicicleta en la playa, o a dar volatines. No hay raspones ni golpes demasiado fuertes que te impidan intentarlo una y otra vez.

Felicidad y ser felíz

Parece que hay algunas cosas que hemos aprendido a aceptar sin cuestionarlas demasiado, y sin embargo podrían ser claves en nuestra forma de ver el mundo y de vivir en él.

Estoy leyendo un libro sobre la felicidad y cómo podemos aprender a ser felices. Para este aprendizaje, se ha ideado formas de medir el progreso. Cómo medir la felicidad.

Una parte de mi lo ve naturalmente lógico. La ciencia mide las cosas para comparar alternativas.

Pero otra parte de mí se sintió confundida ante el concepto. Como si medir y ser feliz fueran algo que no pudieran combinarse de ese modo en una oración.

Voy comprendiendo que no todas las personas tienen el mismo concepto de la felicidad.

Para algunas, es la sensación que tienen cuando logran algo y reciben un premio. Ese reconocimiento, esa aprobación, ese sentimiento de ser queridos. Así que su vida es una serie de carreras cuyas metas van alcanzando. Cada vez que llegan a una, son felices.

Para otras, es la sensación de plenitud que tienen cuando contemplan algo maravilloso. Y, oh maravilla, resulta que con el tiempo vas descubriendo que todo tiene algo de maravilloso. Bits de felicidad aquí y allá, frente a nuestros ojos. En el cielo del atardecer, en la brisa que llega cuando caminas, en la piedra que yace entre la hierba, tras una ventana, y cuya existencia se cruza con la tuya cuando la contemplas. No hay carreras, no hay metas, sino el dulce placer de cada paso.

¿Qué tanto de la felicidad está en lo que observamos?, ¿qué tanto en la forma como lo observamos, al aceptar, con plenitud, lo que es, como es?.

Ciencia y cambio

Leyendo el libro "El otro 90%", de Robert K. Cooper, me entero que las investigaciones recientes en neurología reconocen que la mente esta repartida en tres cerebros, sólo uno de los cuales es el clásico cerebro pensante cuyo concepto se nos ha inculcado por generaciones.

Los otros dos está localizados en los intestinos y el corazón. Sí, también en nuestras entrañas hay células nerviosas que realizan procesos mentales.

La sensación de mariposas en el estómago, el fuego que quema en el corazón. Como lo cantan los poetas. Como lo decían los antiguos. Después de todo, tienen algo de verdad.

Hace pocos días, el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), anunciaba que habían descubierto que el agua era capaz de formar estructuras moleculares de una complejidad muchísimo mayor que lo que se suponía, y eso posiblemente era lo que la hacia buena como soporte vital. Quizás dentro de poco confirmen lo que algunos científicos venían sosteniendo; que a veces el agua parece reflejar a nivel molecular las estructuras con las que entra en contacto. En ese principio se basan las disoluciones homeopáticas.

Me llama la atención que, a veces, incluso quienes uno consideraría personas de mente abierta, como Asimov o Sagan, en alguna ocasión hayan hablado con desdén de las cosas que en ese momento la ciencia no confirmaba.

También me he topado con comentarios de ese tono en Internet. Gente que comenta con desdén la postura que considera débil. Dice algo de nosotros la manera en que tratamos a quienes consideramos más pequeños. Quizás lo mejor sería tratar con respeto cada opción, por más absurda que nos pudiera parecer. Y, cuando parece que se tiene la razón, aceptar eso también con humildad. En lugar de poseer o defender la verdad, buscarla.

Como un chef

Como se nos enseña a aprender que hay procedimientos para realizar las cosas, muchos suelen pensar que es el único modo y que así es como debe hacer las cosas toda la gente.

Me imagino que, observando a la gente que hace las cosas con maestria, alguien anotó el procedimiento que seguía, de modo similar a alguien anotando como el chef va preparando la comida. Cuánto se usa de cada ingrediente, en qué orden se agregan, qué se hace en cada paso, hasta obtener el sabroso resultado.

Sin embargo, si le preguntan al chef, no se conduce de ese modo.

Un chef visualiza un resultado y conduce los ingredientes y recursos disponibles hacia allá. Decide que ingredientes participarán, en qué cantidad y en qué orden, usando su experiencia para consultar, en el futuro que tiene frente a él, en cada paso, cuál de todos los caminos posibles lo conduce a su destino.

Conforme repita la receta, los procedimientos se irán puliendo, las cantidades se irán estabilizando y se notará una receta que se puede compartir con el mundo.

Cuando usted cocina, en lugar de seguir una receta, ¿no quisiera sentir lo mismo que el chef?.

Cuando uno hace algo; dibujar, pintar, fotografiar, escribir, bailar, cantar, etc, puede seguir procedimientos, recetas, durante un tiempo, mientras aprende a ubicarse en el campo. Luego de practicar un tiempo, un día se encontrará actuando sin necesidad de una receta, tomando lo que tiene disponible, eligiendo con su intuición el camino que conduce al resultado elegido.

Se siente bien llegar a montar una bicicleta y conducirla sin pensar en que se esta pedaleando, o girando el timón, sino simplemente dejando que todo fluya y podamos ir como imaginamos.

Quizás sea mejor enseñarnos a reconocer ese sentimiento. Construir nuestro aprendizaje alimentando esa manera de sentir y resolver las cosas. Es un viaje más placentero.

2011/03/17

Sueño y realidad

Algunas veces, al soñar, aparece de manera clara, tan simple, aquello que despiertos es difícil de entender.

Y, en el instante que dura el despertar, aquella conciencia se va, como agua escapando entre los dedos.

Antes, tan real, tan palpable. Ahora, ni siquiera un recuerdo o, tal vez, la pizca de un recuerdo.

Algunos dicen que son ilusiones.  Pero que tal si es esa la verdad y este el engaño.

Que se ha educado nuestra conciencia para que aprendamos a no ver lo que nuestro subconsciente nos muestra cuando ella duerme.

Que la verdad es simple, y es nuestra conciencia quien la nubla y distorsiona, como un cristal de fondo de botella que usáramos para contemplar el mundo.

Que el tiempo mismo es una ilusión. Que, en cada plano, ya todo está. Que no se ha desvanecido el pasado ni está por formarse el futuro. Que, simplemente, todo es.

Que estamos leyendo las letras de la novela de nuestras vidas, imaginando que hemos escrito cada palabra que acabamos de leer, e imaginando que tenemos el poder de escribir la siguiente.

Que imaginamos que escribimos una vida que, realmente, sólo leemos, incluso dándole a esas secuencias de letras, a esas manchas de tinta, un sentido y un orden que sólo existen en nuestra conciencia.

2011/02/25

Método Socrático

Sócrates ayudaba a que cada uno descubriera su propia respuesta. La respuesta estaba dentro de uno.

Algunos llevaron esto al extremo de decir que todas las respuestas, que todo el conocimiento, estaba dentro de uno.

Por supuesto que otros, como Aristóteles, hicieron notar que no era así, y que nuestra experiencia sensorial contribuye al conocimiento.

Y así algunos más, como Kant, llevaron esto también al extremo de decir que el conocimiento provenía únicamente de nuestra experiencia sensorial o de nuestras elaboraciones a partir de ellas.

Hacen parecer que Sócrates o Aristóteles defendían ideas extremas, pero yo no siento que fuera así. Ellos comprendían algo que se ha perdido en la traducción y en los debates sobre las traducciones.

Yo siento que lo que Sócrates suponía era que el conocimiento que uno busca siempre proviene del propio interior. Que uno siempre tiene dentro de sí mismo la respuesta a las preguntas que es capaz de formular. Si puedes hacer esa pregunta, es porque dentro de ti tienes la respuesta. Quizás cubierta de muchas capas, como una cebolla. Sócrates ayudaba a que uno des-cubriera la respuesta, pelando la cebolla, hasta distinguir la respuesta.

Cómo se generó ese conocimiento, sí ya estaba allí cuando uno nació, o si fue resultado de la experiencia, o una combinación de ambas cosas, es otra cuestión. No importa el origen, el hecho es que si puedes pensar la pregunta, también puedes pensar la respuesta. Y el por qué de eso es, me parece, algo que podríamos intentar descubrir. Por qué Sócrates pensaba eso. Y no sólo lo pensaba, de hecho lo demostraba en sus conversaciones con la gente con quien se encontraba, ejercitando lo que se vino a llamar el Método Socrático.

Sobre la cuestión de la generación del conocimiento, Kant decía que no podía imaginar que eso fuera posible antes de la experiencia sensorial. Quizás sea que los tiempos han cambiado, pero yo puedo imaginar un disco duro conteniendo programas aún antes de que la computadora que lo use haya sido encendida por primera vez. Así que me atrevo a imaginar algo similar para el conocimiento. Imaginar que hay una base de conocimiento que llega a nosotros de algún modo. Quizás contenida en los genes que heredamos. Quizás implícita en nuestra estructura física. Quizás un poco de ambas posibilidades y otras más.

Tal vez ese conocimiento nato esté en un nivel que escapa de nuestro intento de representarlo verbal o sensorialmente. Aunque podríamos ignorarlo, pienso que es mejor considerar la posibilidad de que puede existir.

Entiendo que Piaget mostró que las personas van construyendo conocimiento usando sus experiencias sensoriales. Para construir algo, se requiere de una base previa y de herramientas, tanto como de materiales. Con la base y las herramientas que tiene un recién nacido, éste va construyendo conocimiento de una manera distinta a como lo hará al año, cuando ya haya mucho más base construida y tenga más herramientas, o a los siete años, o a los doce, o cuando sea adulto.

En un mismo ambiente, ante las mismas influencias ambientales, y teniendo las mismas percepciones, personas de diferentes bases y herramientas incorporarán cada uno diferente conocimiento. Para algunas, habrá conocimiento que pudiera parecer obvio para otras, pero que no es capaz de incorporar, porque no tienen las bases o las herramientas para ello.

A veces, también ocurre que se tiene las bases y las herramientas, pero no los estímulos ambientales. Me pregunto si siempre podremos volver a retomar aquellas estructuras que no pudimos crear por ese motivo. Si tendrá la edad que ver con ello. O quizás sea el orden (o el desorden) de nuestras construcciones lo que determina si podemos retormar alguna estructura pendiente.

Es interesante cuando gente con bases y herramientas completamente diferente a la norma recibe las influencias de un ambiente inusual. Como un viajero en tierra extraña, teniendo pensamientos que un nativo no tendría, por la ventaja de empezar a conocer otra cultura además de la suya.

Cuando un sociólogo visita la tierra de las matemáticas, o un matemático la de las ciencias sociales, o cuando se trabaja en equipos inter disciplinarios, surgen muchas ideas novedosas que posiblemente no surgirían en un ambiente homogéneo. Si soy programador, con alguna base en ingeniería, supongo que cuando me aventuro en otro tipo de lecturas y ambientes, contemplo de manera particular algunas cosas que para otros tal vez no sean tan especiales. Y viceversa.

Dicen que los psicópatas no sienten remordimientos cuando realizan lo que nosotros consideramos malvado. Me pregunto si será porque no incorporaron a su conocimiento aquello que la mayoría de la gente sí, sobre lo que es bueno o malo. Entonces, me pregunto si habría forma para que lo incorporen, o algo equivalente, que haga así segura su inclusión en un ambiente social.

La intuición de los expertos sería un tipo de conocimiento que se puede generar a partir de cierto nivel de experiencia. Me pregunto, si viviéramos más tiempo, que tipo de conocimiento seríamos capaces de generar.

Las estructuras verbales forman parte de las herramientas que usamos para construir conocimiento. Como un martillo. Me pregunto qué otras herramientas habrá para construir conocimiento. Si con el tiempo aparecerán personas que dominen la mecánica y la ciencia de esto, haciendo herramientas, sistemas y métodos más sofisticados, para construir mejor conocimiento que ahora ni imaginamos.

Pues entonces, sigamos a Sócrates. Si podemos preguntarnos esas cosas, entonces ya tenemos las respuestas y será cuestión de des-cubrirlas. Dentro de nosotros mismos.

2011/01/24

Creer para crear

En el video Sugata Mitra y sus nuevos experimentos en autoaprendizaje, Sugata Mitra habla de su experiencia plantando computadoras conectadas a Internet en zonas necesitadas de educadores, dejando a los niños que exploren e intenten descubrir por sí mismos las respuestas a lo que quieran buscar.

Resultaba sorprendente ver que, sin haber visto antes una computadora, a las pocas horas encontraran el modo de poder usarla para navegar y preguntarle cosas. Lo que no pueden encontrar en la computadora, lo pueden preguntar a sus hermanos mayores, amigos, familia, algún conocido. Luego vuelven y continúan la búsqueda. Forman así, por sí mismos, un soporte propio que les permite obtener respuestas y aprender, encontrar nuevas preguntas, y así sucesivamente.

En una población alejada, planteó a un grupo de niños el problema de aprender biotecnología. Dos meses después, se habían abierto camino a conceptos sorprendentemente complejos, como el funcionamiento del ADN.

En cada caso, el investigador se limitaba a indicar el problema y a dejar las computadoras, dejando que los niños empezaran por sí mismos y eligieran los caminos que les pareciera mejor.

En la película Jurasic Park, a pesar de las medidas de control, una nueva gesta de dinosaurios encuentra el modo de vencer el cautiverio, impuesto por los humanos incluso a nivel genético, logrando reproducirse.
Decían allí que la vida siempre encuentra el modo de abrirse paso. Se mencionaba a la teoría del caos, y de como es una ilusión pretender el control total de cualquier situación.

La teoría del caos. Quizás la llaman así porque se nos suele enseñar que la ausencia de control es el caos. Pero, lo que aclaran experimentos como los de Sugata Mitra, es que la ausencia de control puede permitir el surgimiento de la auto organización, donde los individuos involucrados construyen un soporte que les permite lograr el objetivo, cooperando, pero sin necesidad de control.

No todas las personas aprenden del mismo modo, y el sistema educativo tradicional no es capaz de cubrir muchos más casos que el estándar. Pero las computadoras conectadas a Internet nos dan la libertad de cada uno encontrar sus propias respuestas, a su modo.

Como en otras cosas en la vida, en Internet podemos estar simplemente deambulando por ahí, o podemos desempolvar nuestros sueños, abrir los ojos, e intentarlo. Ver que la red puede ser más que un pasatiempo, que puede ser un medio para lograr ser a lo que queramos ser.

Si en unos meses unos niños aprendieron biotecnología por sí mismos, quizás nosotros podamos aprender cosas interesantes también.

Esto puede ser un cambio profundo en nuestra forma de percibir la educación, que nos han acostumbrado a esperar recibir en lugar de ir por ella. En realidad, podemos crearla. Como unos niños.

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