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2020/09/24

La verdad no necesita ser protegida sino buscada



Recuerdo que conforme las redes sociales crecían, fui notando su gran potencial para democratizar. El conocimiento, las opiniones, la política.

Luego, extrañado, empecé a notar voces que se quejaban de como contribuía a aislar a las personas.

Más adelante, aparecieron voces cuestionando la veracidad de las publicaciones en redes sociales.

Ahora, veo un documental dónde proponen que las redes sociales, con su sistema basado en publicidad, pueden fomentar desconfianza, odio, caos.

Quizás podrían tener razón y nosotros conformarnos con creer en la buena voluntad de quienes nos dirigen.

Sin embargo, me parece que también se podría arguir que si existiera un poder que buscara someternos, ¿no trataría justamente de desacreditar progresivamente aquel medio que podría ayudar a organizarnos y liberarnos?

Si admitimos que las entidades gubernamentales se han equivocado e incluso mentido en el pasado, entonces, ¿por qué no podrían estar haciéndolo ahora?, ¿por qué no podría la gente tener la razón cuando le reclama explicar hechos cuya evidencia no puede negar?.

Si admitimos que las entidades gubernamentales actúan en alianza con los medios de comunicación centralizados tradicionales, ¿acaso no podrían estar intentando coordinadamente combatir la influencia creciente de este nuevo medio?

Es cierto que podemos tener fe en nuestro gobierno. Confiar en lo que nos dicen los medios de comunicación tradicionales. O la academia oficial.

Pero también podemos buscar la verdad con independencia de todo ello. Recordando cómo es que cada pueblo libre consiguió su libertad.

¿Cómo podemos saber si lo que nos dice el gobierno es la verdad?

Si el gobierno mintiera, trataría de forzar una situación en la que aceptar su versión fuera de vida o muerte. De ese modo minimizaria el debate abierto que podría arriesgarse a perder en un ambiente de plenas libertades civiles.

¿Y qué es lo que ha sucedido?

Quizás ahí tenemos nuestra respuesta.

Después de todo, ¿cuándo se ha visto que un gobierno se tome tanto la molestia de defendernos de la mentira de nuestras propias interpretaciones de lo que es verdad?, ¿durante el renacimiento o durante la inquisición?, ¿durante el oscurantismo?.

¿Es acaso un gobierno una segura garantía de verdad, frente a la multitud de la población que constituye la sociedad civil, con tantos talentosos investigadores y pensadores, y además sin ningún conflicto de intereses?

Los medios de comunicación se han convertido en algo que ha sanado milagrosamente la credibilidad del totalitarismo, ayudando a mostrárlo como una protección frente a una amenaza cuya realidad realmente depende más de nuestra fe en el status quo que en hechos objetivos. Sin pedir disculpas ha comenzado a dictar como deberíamos pensar y vivir.

Me parece que por esos frutos podemos ir conociendo el árbol.


2020/06/13

Transformando la realidad


Parece como si la realidad física que percibimos con nuestros sentidos usuales fuera algo que se extiende en más planos. Como la punta de un iceberg, que es parte de un cuerpo que se extiende más allá de donde normalmente vemos.

Para cambiar algo en la realidad física, podemos aplicar nuestros esfuerzos aquí, como es lo normal que se nos enseña. Trabaja duro, empeñate, sigue empujando la roca.

O podriamos trabajar con más inteligencia, e ir hacia algún plano más profundo, hacer ahí los cambios, y esperar a que se propaguen hasta aquí. Como entrar en el mar helado, y modificar allá abajo lo que que queremos que se refleje acá arriba.

El acceso a esos planos más profundos se puede alcanzar con la meditación. Es un area del conocimiento que recién está explorando la ciencia occidental, encontrando muchas cosas interesantes que van validando lo que la gente que la practica llega a experimentar.

Quizás es dificil encontrar alguien que logre cambiar drásticamente la realidad física desde otros planos. Pero sí podemos encontrar personas que logran cambiar su realidad física personal, su mente, su salud, quienes son, a través de la meditación y otras técnicas asociadas, como la hipnosis y el yoga. Algunas se han rebautizado con nombres como Mindfullness o PNL, tal vez para ampliar el público dispuesto a probarlas.

Yo he experimentado cambios a través de la práctica de la meditación que me llevan a aceptar que habrían más planos además de esta realidad física que percibo. Cuando encuentro que no soy el único, sino que incluso hay conocimiento antiguo hablando sobre eso, me animo a seguir investigando y probando.

Te animo a hacerlo tu también. Te sorprendería saber cuanta gente lo está descubriendo.


Aprendizaje

Al parecer, cuando percibimos algo que queremos aprender, usamos nuestro cuerpo, energía y emociones para llevarlo al plano mental. Cada esfuerzo de aprendizaje va alcanzando primero los planos energético y emocional hasta que llega al plano mental. Y luego, debemos permitir que pase por los planos emocional y energético hasta que llega al plano físico otra vez, donde ocurre la manifestación de lo que hemos aprendido.

Hay un ritmo óptimo para hacer eso, y es bueno descubrirlo y respetarlo, porque cuando nos empecinamos en forzarlo es que pueden aparecer frustraciones.

Lo formas en la mente un rato, esperas, repites, esperas, repites, y así, siendo sincero contigo mismo, dejando que lo que aprendes se propague a su propia velocidad y ritmo.

Lamentáblemente, un sistema educativo como el que tenemos hoy, nos obliga a tratar de encajar nuestros ritmos en uno pautado arbitrariamente por las autoridades educativas. Algunas personas sufren menos frustraciones que otras, pero lo normal es que aprender algo nos resulta difícil a todos. Y me parece que podría ser mejor.

Cada persona debería ser dueña de su propio aprendizaje y poder avanzar a su ritmo. Con las computadoras y la Internet eso podría ser más asequible. Pero aún estamos en la etapa de reproducir en el nuevo medio los mismos vicios y limitaciones que tenemos en el antiguo. Conforme vayamos dejando atrás eso, las cosas deberían ir mejorando.

Hábitos

Los hábitos son como las sendas que se marcan por mucho pasar por ellas. El camino que primero era desconocido, se va tornando más y más familiar, hasta que podemos pasar por él sin pensarlo demasiado, apoyados en el conocimiento intuitivo que ha sido parte de nuestro aprendizaje.

Hay algunos hábitos que nos apoyan o impulsan, y otros que nos limitan o nos frenan.

Poco a poco volverá a aparecer hierba sobre la senda que dejemos de recorrer, y es más o menos lo que debemos hacer con los hábitos que no queremos conservar.

Tradiciones

Las tradiciones son como grandes caminos marcados por el tránsito de nuestra familia, nuestra comunidad, por todo el mundo.

Así como cuando nos sentimos perdidos en nuestra búsqueda de sentido, a veces encontramos apoyo en seguir la senda que alguien más siguió, sentimos bastante apoyo cuando seguimos esos grandes caminos por los que también va nuestra familia o nuestra comunidad.

Nos facilitan mucho el viaje. Muchos problemas ya han sido resueltos y podemos tener más energía para otras cosas.

Pero tiene un costo.

Puede ser que un día vayas notando que la dirección hacia donde van no es la que tú quisieras. Podría ser que quieras detenerte a oler las rosas. O que distingas una ruta alternativa. O simplemente no quieras pagar el peaje que alguien arbitrariamente ha colocado.

Cuando intentas decirlo a los demás, es normal que la inercia de su marcha les haga difícil aminorar su paso para escucharte, y más para dejar esa comodida e ir por donde tú les dices. Lo normal es que inicies la senda solo y luego se vaya uniendo más gente que distingue lo mismo que tú y le llama la atención esa nueva ruta.

A veces hay caminos que parecen marcados por la propia naturaleza y que te permiten discurrir con facilidad por ellos. En otras ocasiones son rodeos que parecen alejarte de tu norte temporalmente.

Es importante reconocer que el paisaje es mucho más que lo que conocemos por los senderos y caminos que hemos trazado sobre él.

Y que aunque las tradiciones son un gran apoyo con su conjunto de respuestas ya preparado, es importante tener la libertad de optar por dejarlas si así quisiéramos.

Muchos caminos nuevos y mejores se han trazado con el costo inicial de luchar por esa libertad. Quizás podamos hacerlo mejor. 

2020/05/21

¿Y si todos están equivocados?


Tolerando la intolerancia

Todos comemos errores. Todos podemos cometer algún error. A veces es un error que notamos pronto, se corrige, y todos felices. A veces puede durar siglos y ser defendido aún a costa de mucho sufrimiento y muchas vidas.

Por ejemplo, Giordano Bruno sufrió prisión y fue ejecutado por defender la idea de un universo diferente al que prefería la Iglesia. No fue la única víctima y también Galileo corrió peligro. Con el tiempo, la ciencia fue mostrando que todos los filósofos y estudiosos que insistían en un modelo limitado del cosmos, con la Tierra como centro absoluto, no tenían más razón que Bruno y su idea de un universo infinito donde el Sol era una estrella más y nuestro mundo uno de tantos otros mundos.

La Iglesia tuvo que vencer sus propios dogmas y admitir que sus antiguas creencias cosmológicas no eran realistas. La Iglesia, con todos sus sabios estudiosos y su inspiración divina, también se equivoca.

Aceptar como verdad algo dicho por una autoridad es una falacia. Del mismo modo que acusar de falso algo dicho por alguien que no respetamos. Aunque la fama de ellos pueda inducirnos a creer más en uno que en otro, es técnicamente posible que el famoso esté equivocado, o que el infame esté en lo cierto.

Sin embargo, guiarnos por la fama es una tendencia que mostramos una y otra vez. Tanto para disputas cosmogónicas como para discusiones aparentemente más triviales.

Recientemente, a inicios de los 1990, la columnista Marilyn vos Savant, famosa por su alto Cociente Intelectual (con un récord Guinness), fue públicamente atacada por defender, para cierto problema (llamado de Monty Hall), una solución que contradecía la de la mayoría de la comunidad matemática de entonces. “No es posible que usted esté en lo cierto y todos los matemáticos equivocados”, decía una de las hirientes cartas que recibió. Más tarde, todos esos renombrados matemáticos tuvieron que admitir que estuvieron equivocados.

Cuando navegamos en las noticias, no es infrecuente que se trate de apoyar alguna posición recurriendo a la opinión de un experto o celebridad. Lo curioso es que, incluso en casos donde seamos capaces de elaborar un razonamiento similar que refute una conclusión, se anula nuestra voz porque "no tenemos la autoridad". Esa es una falacia, que impide que se acepte la verdad cuando un niño le grita a su rey que está andando desnudo, aunque todos aplaudan la majestuosa ropa que, sin embargo, nadie realmente ve.

Muchas veces la verdad es incómoda y va contra corriente y, como la historia muestra, es peligroso creer que le pertenezca a alguna autoridad.

Lamentablemente, incluso la ciencia parece caer en ese juego, como olvidando la persecución sufrida por tantos pensadores que la hicieron posible. La ciencia se ha convertido en una autoridad, y se cae en el error de que, solo por esa autoridad, algo dicho por la ciencia sea tomado ciegamente por verdad. Mientras que algo dicho por alguien que no se acredite como científico es tomado como probable mentira. Es, en el fondo, equivalente a la Iglesia desautorizando lo que no estaba acreditado por las escrituras o las opiniones de sus sacerdotes.

¿Te ha sucedido alguna vez que has defendido algo, sufriendo humillación y ataques, para que después se admita que era así, como tú decías? Pues, por alguna curiosa razón, suele ser el patrón que sigue la aceptación de los cambios de paradigma. Se burlaron de Bruno, de Galileo, de Pasteur y tantos otros. Recientemente se burlaban de Robin Warren por sugerir que la bacteria helicobacter era responsable de las úlceras, hasta que se comprobó y recibió el Nobel.

Así que si ves que se burlan o atacan a alguien que propone un nuevo mapa para este terreno que todos tenemos derecho a explorar, quizás sea mejor ser tolerante o, por lo menos, compasivo. Quizás sea la verdad que estudien tus hijos.

Átomos y cuántica

Un gran triunfo de la ciencia fue insistir en tomar hechos basados en experimentos que fueran reproducibles por cualquiera. Sin embargo, con la era atómica, cuestiones como la seguridad internacional han llevado a que tengamos hechos basados en experimentos que solamente unos privilegiados pueden reproducir. Debemos confiar que están usando el método científico. La física de partículas y la cuántica se han vuelto tan enrevesadas que tenemos que entenderla a través de expertos que cumplen un rol equivalente al de los sacerdotes de antaño con los dogmas que estaban más allá de nuestra vulgar comprensión.

La visión del átomo como un micro sistema planetario fue una propuesta que surgió durante las investigaciones en torno al fenómeno atómico, a fines del siglo 19, posiblemente porque tenía sentido en ese entonces. Sin embargo, debemos recordar que es un modelo. Un modelo que ayuda a entender ciertos rasgos del fenómeno. Un modelo es solo un mapa, no el terreno. La realidad tiene más matices. Un científico del siglo 21, manejando más conceptos, podría proponer otra visión del vecindario atómico, si se animara a contradecir el status quo.

A veces, se fuerza el modelo para que calce dentro de la realidad que se va descubriendo. Eso pasó con el modelo geocéntrico, que en la época ptolomeica estaba lleno de enrevesados ajustes para lograr que cumpliera con las observaciones astronómicas. El modelo heliocéntrico, fue luego el que logró explicar lo mismo de manera más simple. Y aunque tuvo mucha resistencia, fue finalmente adoptado.

Es posible que el modelo atómico actual, con todas sus enrevesadas complejidades, pueda ser síntoma de una situación parecida. Quizás ya esté surgiendo un nuevo mapa. A pesar de que, para variar, la comunidad científica establecida tienda a ver esas propuestas con desdén.

Medicina holística

La medicina moderna occidental tiene una gran fama, ganada tras siglos de enfrentar prejuicios y representar el avance científico y tecnológico.

Sin embargo, recientemente, la gente se va dando cuenta que hay algo que no va bien. Por qué, con todos los supuestos avances, la salud de las personas no ha mejorado y se requiere más infraestructura, más tecnología y más fármacos que antes.

Muchas veces, ya no se cura, sino que se hace que la dolencia sea crónica, a costa de mantener esa condición con medicamentos que el paciente debe comprar, pagándolo directamente o a través de un seguro obligatorio. Es un esquema sumamente sospechoso.

Por otro lado, el estudio de la medicina se ha vuelto tan complicado que es necesario especializarse. Cada especialidad se ocupa de mejorar a ciegas cierto órgano o sistema, muchas veces aún a costa del resto del cuerpo. Es como si un area de una empresa lograra siempre tener sus números en azul, sin importarle lo que le pasara al resto de areas. Ese máximo local es un dedo intentando tapar el sol del desastre total. No habría buen pronóstico para esa empresa. Tampoco hay un buen pronóstico para alguien que trate a su cuerpo de ese modo.

La gente, cuando mira a las soluciones de terapias alternativas, se arriesga a ser mirada con desdén, por lo menos, o peor, de ser acusada de poner en riesgo su propia salud y quitarle incluso la libertad de elegir lo que le parece mejor por su propio juicio.

Posiblemente, dentro de las terapias alternativas habrá opciones que parecen descabelladas. Pero consideremos, por un momento, que hace menos de dos siglos también parecia descabellado pensar que las enfermedades podían ser producidas por pequeños animalitos que nadie podía ver y que vivían, supuestamente, en la mugre de las manos y de las cosas que estas tocaban. Y sin embargo, así fue.

Es importante dejar de usar el recurso fácil de decir que algo es verdadero o falso porque lo dice alguien más, aunque sea la misma ciencia. Hace tiempo, aprendimos algo haciéndolo con la religión y sus dogmas.

Es importante aprender a ser tolerantes con el conocimiento que llega a nosotros. Saber analizarlo, contrastarlo, ponerlo a prueba, y evitar querer llegar rápidamente a sentencias definitivas.

La acupuntura, por ejemplo, que tiene miles de años sanando a personas, hasta es ridiculizada por algunos profesionales occidentales, simplemente porque su cuerpo teórico no les parece compatible con los estudios que se han habituado a creer como verdad absoluta. Cinco elementos, yin, yang, tao, son cosas que no les parencen científicas y, por lo tanto, según su forma de razonar, son falsos. En realidad, el espíritu del método científico no pide que la hipótesis sea explicada por un cuento o por un paper, simplemente que sea comprobable, una y otra vez, por cualquiera. Y eso es lo que la acupuntura cumple. Así que, aunque les resulte incómodo, es ciencia. Y aceptar esa posibilidad abre un horizonte muy interesante de investigar. ¿Qué es esa energía que no podemos medir por medios convencionales?, ¿podrían los cinco elementos ser un recurso mnemotécnico de otra ciencia que podríamos reconstruir?

2020/03/28

Overkilling, overreacting... cuando la lógica es una víctima

😱💪😷

Actualizado: 2020/03/29

La reciente situación de cuarentena (por el famoso Coronavirus COVID-19) obligada por casi todos los gobiernos, me trae a la memoria casos de reacción exagerada o actuación exagerada que he contemplado en mi vida.

Mi experiencia es que suelen tener gato encerrado.

Según se sabe, los casos empezaron en Wuhan, China. Y que puede deberse a un contagio cruzado de animal hacia humano. Que quizás por comer murciélagos (que al parecer es costumbre por ahí). Pero la discusión de origen parece ser más un distractivo.

La velocidad de propagación del virus parece ser alta. Así que para evitar contagiarnos, están obligando a todo el mundo a encerrarse en sus casas. Literalmente. Algo inédito en la historia de la humanidad, me parece.

Bueno, para una reacción de ese calibre, uno podría suponer que contagiarse del virus es super mortal.

-- Claro que sí -responden de prisa- ¡letalidad de 3%... y deja de estar cuestionando tú, que la comparas con la gripe y su 0.1%!

Lo cierto es que no es tan claro. Da mucho que pensar la forma en que están llegando a ese 3% y la interpretación que le dan a esa cifra en los mensajes a la población.

Ese 3% se está obteniendo dividiendo simplemente el número de muertes entre el número de casos reportados. Pero puede que el numerador de esa división no sea tan alto, y que más bien lo sea el denominador.

Porque es técnicamente posible que la prueba de COVID-19 arroje falso positivo para enfermos de pulmonía o de otras cepas similares de coronavirus. Eso da un conteo de muertes mayor que el real.

Y como la enfermedad producida por el COVID-19 no es igual de grave para todos, muchísimas personas podrían haberla superado, como cualquier gripe, sin haberse dado cuenta, o sin haber tenido la oportunidad de ser analizados, y sin que las hayan contado. Lo cual es comprensible porque la prueba es costosa y prácticamente solamente disponible en entidades públicas.

Así que es cuestionable el conteo por el que se llega al 3%. De hecho, cada vez que refinan la cuenta va bajando.

Por otro lado, se toma el 3% como una bandera para atemorizarnos. Y parece que está fuera de contexto. Si no lo analizas, parece que es verdad. Pero si vez más de cerca, parece una falacia.

Es decir, algo que parece verdad pero no lo es.

Este 3% se muestra a veces como una probabilidad de que la gente muera: "Si hay 100 contagiados por coronavirus, 3 morirán". No es cierto. Por ejemplo, desde el inicio de la crisis, no hay ningún niño menor de 10 años entre las víctimas mortales. Así que si las 100 personas son estudiantes de primaria, nadie morirá.

Lo que el 3% significa, es que si tuviéramos 100 individuos contagiados, y con las mismas proporciones de edad que la población mundial afectada, 3 de ellos morirían. Pero las proporciones de edad de cada país son muy distintos. Hay más ancianos en Asia y Europa que en Sudamérica, por ejemplo. Es decir, las muestras reales de 100 individuos, en cualquier país, son diferentes a los que la cifra universal supone. Así que se necesita reelaborar mejor el índice, multiplicarlo por un factor de corrección según zona geográfica, para que sea un indicador fiable para tomar decisiones.

Para el caso de la población entre 10 y 40 años, el indice de letalidad es un uniforme 0.2%. Eso significa que si hay 1000 personas que usualmente trabajan, 2 de ellas tendrían complicaciones y morirían. Lamentable, pero más o menos como ocurre con la gripe usual (y sin aplicar un factor de corrección para la estimación, que podría dar un resultado incluso más bajo).

La gripe usual puede tiene una mortalidad entre 0.05% y 1%. Típicamente, entre 500 mil y un millón de muertes cada año (entre 40 mil y 80 mil por mes). Como contraparte, el promedio mensual de muertes por el COVID-19 desde enero, es actualmente de 10 mil.

Esto más parece indicar que el COVID-19 fuera un subconjunto dentro del total de gripes esperado cada año. Solo que esta vez resaltado porque se asume que es un virus nuevo y hay una prueba que la detecta. Además de una potencial vacuna salvadora (?) que los gobiernos estarían obligados a adquirir.

Su comportamiento en Asia y Europa ha mostrado que los principales vulnerables son las personas muy mayores, con problemas respiratorios, u otras dolencias que afecten su sistema inmunológico. Es decir, como la gripe usual.

Hemos tenido años con gripes con una letalidad del 8%. ¿Por qué entonces no hubo cuarentena? ¿Por qué no hay cuarentena cada año debido a la gripe?

Se dice que porque esto es nuevo y merece todas las precauciones.

Pero no es ese el comportamiento más eficaz. No es eficaz tratar de detener una ola que no se puede detener. Ni tampoco sumergirnos todos ante cada ola sin atrevernos a enfrentar ninguna.

¿Cuál es el nivel que debe tener un sistema inmune para soportar al COVID-19? ¿Podemos hacer algo para mejorar la respuesta de la población vulnerable? ¿Es razonable aislar a quién no necesita ser aislado? ¿Es razonable aislarse, a un costo tan alto, de algo que tiene tan baja probabilidad de ser evitado, y un costo tan bajo en caso sea contagiado?

No creo que estén todos en pánico y pensando menos. No creo que falte en los gobiernos, la prensa, y las instituciones médicas gente capaz de hacer frente a una argumentación débil. ¿O quizás sí? ¿Por qué entonces todos caemos fácilmente víctimas de una especie de terrorismo médico/gubernativo/mediático?

El uniforme 0.2% de letalidad, para la gente en edad de trabajar, lo hace similar a una gripe común. Podríamos continuar trabajando y estudiando, y todos los esfuerzos ser mejor orientados en atender a la población vulnerable. Mucha gente se sentiría más aliviada. Pero no lo publican. ¿Será para que no reste fuerza a las medidas que los gobiernos estan tomando?

Hay gobiernos que están resistiendose a dictar una cuarentena. Creo que son buenos grupos de control para contrastar lo eficaz, o no, que haya resultado el aislamiento social general y todas estas restricciones, cuando la crisis termine.

Y así estamos, huyendo de un contagio como si nos condujera a quién sabe qué. Los números muestran que es como una gripe común. Como el perro de siempre, sólo que corre más rápido, por todos lados, dando mordiscos. Algunas asustadas ovejas del rebaño dicen que podría ser un lobo. Así que mejor nos encierran a todas, dice el pastor.

¿Habrá gato encerrado? O lobo oculto, piensan muchas de las otras ovejas, sin hacer mucho aspaviento. Mientras, miran con atención al pastor y sus perros. No vayan a ser ellos los lobos disfrazados.


Referencias



2020/02/12

Es que no lo ven?

Uno puede sentirse frustrado de que tanta gente actúe como si no lo entendiera, como si no lo viera... hasta que te das cuenta que podría tratarse de la ilusión del dictador, que es la misma que la del traje perfecto del emperador desnudo... no hablará el que hace el traje, y los demás competirán por quién finge mejor ver algo que no está...

2019/11/01

Así abajo como arriba: El poder de las analogías

Los fractales muestran como cada parte puede ser una representación del total

Qué es una analogía

Una analogía es una situación que un contexto más reducido permite hacer corresponder con otra situación.

Un contexto sería un conjunto de consideraciones, de cosas que tomamos en cuenta para observar algo.

Por ejemplo, "un lobo con piel de oveja" se puede corresponder con "un político que logra sus objetivos usando estrategias inesperádamente agresivas", cuando lo vemos desde un contexto más reducido, donde lo principal sea el comportamiento de ese protagonista dentro de una comunidad.

Haciendo analogías

Las analogías permitían a Esopo, en sus fábulas, representar una situación humana compleja y ayudar a su comprensión.

Jesús también usaba las analogías en sus parábolas.

Recuerdo haber memorizado la interpretación de su parábola del sembrador y haber pensado que ya la había entendido. Pero, en realidad, comprendes una analogía cuando logras hacer tu propia interpretación.

Hacer una analogía es un arte que puede tomar cierto esfuerzo inicial, pero me parece que es una herramienta muy util que puede ayudarnos en la comprensión de muchas cosas.

Hacer una analogía es como pintar un fragmento del mundo. Hacerlo te ayuda a apreciar mejor las analogías que otros hacen.

En algún momento, podrías preguntarte si lo que vivimos no será la analogía de alguna situación más compleja que aún no podemos comprender.

Una herramienta para el autoconocimiento

Recuerdas la expresión: "Es más fácil ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio"?

Aunque se suele decir dentro de un mensaje de reprensión, de algo que no se debe hacer, a mi me parece que es más util verlo como una observación práctica.

Porque, realmente, es más fácil.

Es más fácil contemplarse desde el punto de vista de otro. Por eso le pedimos ayuda a una amiga para probarnos ropa. Por eso usamos un espejo.

Es decir, cotidianamente aprovechamos constructivamente el hecho de que es más fácil ver la paja en el ojo ajeno.

Una analogía es una manera de reflejar una realidad. Resulta que también es más sencillo hacer una analogía sobre la realidad de los otros que sobre la propia.

Digamos que hacemos una analogía que representa la situación de alguien. Ahora, una analogía es lo suficientemente ambigua para que nos preguntemos si acaso se podría aplicar también a nosotros. Y, entonces, quizás sorprendidos, nos daremos cuenta de que sí, de que también se puede aplicar a nosotros. La analogía se vuelve el espejo que necesitábamos para darnos cuenta de nuestra viga.

Es más fácil juzgar a otros que a uno mismo. Lo hacemos todo el tiempo. En lugar de sentirnos culpables por ello, usemos esa habilidad para ayudarnos a vernos mejor a nosotros mismos.

Un ejercicio

Practiquemos este ejercicio. Piensa en algo que alguien más ha hecho y te molesta mucho. Lo que te venga a la mente. Incluso aunque estés involucrado en esa situación, trata de verlo desde afuera, como un expectador.

Empieza a decir, "Es como si ...".

Ahora, relájate y deja que alguna analogía aparezca en tu mente. Al principio puede costar un poco distinguir el hilo de la madeja. No es necesario que lo tomes del extremo o de un punto en particular; si lo ves, con calma, toca el hilo, tómalo, síguelo, ve a dónde te conduce. Si no te gusta, busca otra madeja. Anda viendo si representa esa situación que expectaste.

Finalmente, ahí tendrás un espejo donde reflejas la situación del otro.

Ahora, relájate, y voltea el espejo hacia ti. ¿Qué ves? ¿Tal vez te parece que está distorsionado, qué es injusto? Tal vez así sea. Prueba corregirlo un poco. ¿Ya te ves mejor? Prueba volver a mirar con ese espejo al otro. ¿Ves algo mejor?

O tal vez el espejo no estaba distorsionado. Prueba aceptar lo que el espejo te muestra. ¿Notas algo de ti que no veías? Quizás no te guste, o quizás sí. Sigue mirando, sin juzgarte, como con curiosidad, como si miraras a alguien más.

Es mucho más fácil hacer un espejo para mostrar a otro que para mostrarse uno mismo. Pues bien, con este ejercicio podemos aprovechar esa habilidad de mirar al otro para mirarnos mejor nosotros mismos.

El lobo con piel de oveja

Siguiendo con el ejemplo del lobo con piel de oveja:

Un presidente es elegido y aunque confiamos en su promesa de que combatirá la corrupción, las cosas no parecen mejorar. Es como... si fuera un lobo y nosotros las ovejas que lo elegimos porque vino vestido de oveja.

Apuntamos el espejo a nosotros. ¿Alguna vez hemos tomado un puesto de responsabilidad y no lo hicimos hecho bien, a pesar que creíamos hacerlo? ¿Somos lobos?

¿Será posible que el presidente sea una oveja y que quiénes lo rodean sean los lobos? ¿O será que todos somos ovejas y el palacio es una cueva helada donde la única forma de vivir es poniéndose pieles de lobo?


2019/08/08

Mensajes descubiertos


Un mensaje que está allí pero nadie comprende es como si no estuviera.

Los leemos sin comprender, los vemos sin mirar, los oímos sin escuchar.

Como los lemas que nos hacen memorizar y repetimos por repetir, como en una letanía.

Como los monumentos que nos cuentan de hazañas, con gritos que acaban volviéndose parte del paisaje.

Como los te amo, y las bendiciones que deben ser dichas porque sí, hasta que suenan igual que el resto de palabras.

Son las costumbres, y las tradiciones que heredamos repetir, fuentes de mensajes que no comprendemos, expresiones de sentimientos que se han perdido.

Las fórmulas son un recordatorio de lo que logramos, pero es importante cultivar el proceso por el que esas fórmulas fueron logradas, para que continuemos logrando hacer cosas.

Cuando haces una tarea, repites. Cuando resuelves un problema, descubres. Es una de las diferencias entre una tarea y un problema. Aprendemos a repetir los mensajes. Es importante aprender a descubrirlos.

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