Buscar

2017/12/16

¿Qué es la fe?

¿Qué es la fe?

Son las cuatro de la mañana y está oscuro. Se hace más oscuro con cada minuto que pasa. Y también va haciendo más frío.

Sólo conoces la noche en la que has nacido,  la noción de que las estrellas son soles lejanos, el milagro de la Luna en una noche clara.

Pero son las cuatro y ya la Luna se ha marchado. Las estrellas se van yendo una a una. Hasta que todo el cielo parece un pozo infinito y eterno.

Aún así, sabes que el Sol saldrá.

Eso es fe.

2017/10/25

Apreciando las diferencias


Los colores son diferentes.

¿Es superior el rojo al azul o al verde? No, simplemente son diferentes.

Si aceptara que son iguales, que debo ignorar las diferencias, me quedaría sin la diversidad que necesito para pintar.

Encuentro que en ocasiones necesito el rojo más que los otros colores. Otras veces es el azul o algún otro color. Según las circunstancias.

Es fácil proponer fabricar pinturas de un solo color y que nadie use nada más, pero la naturaleza nos gritara a colores.

Algo así es como veo la cuestión de los sexos y las razas.

No creo que forzar una igualdad u homogeneidad artificial sea la solución.

Necesitamos apreciar las diferencias para pintar un mundo mejor.


imagen de https://giphy.com/gifs/marclariviere-mur-espaces-mitoyen-3o85xmIsBuByTzXp0A

2017/10/12

Saltos de fé

Había un hombre que iba a enfrentar a otro en un campo.

Estaba allí, alto, con sus músculos expuestos, seguro de sí mismo, viendo como llegaba aquel enclenque, débil, pequeño, sin las fuerzas ni la habilidad necesarias para tan siquiera poder empujarlo.

El pequeño se paró frente a él, mientras toda la gente que había llegado a ver formaba un círculo en torno a ellos.

Frente al gigante que nadie se atrevería jamás a enfrentar, estaba un pequeño que se había atrevido a hacerlo, allí, mirando más allá de el, como si pudiera ganarle.

Entonces, cuando el gigante dio un paso, un desconocido, salió a interponerse entre ambos.

No era amigo del pequeño, ni le debía nada.

Vencer al gigante estaba más allá del alcance del pequeño. Y esto también, pero estaba sucediendo.

¿Cómo podía preverlo alguien? Simplemente sucedió.

Es así con los milagros de los saltos de fe. Por alguna razón, algo más allá de tu alcance, algo que no puedes controlar, algo de afuera, te ayuda, si llegas a enfrentarte al gigante.

¿Y quién gano? ¿Acaso importa?

2017/09/21

Enfrentando el miedo


El miedo es como una ola en la playa.

Con el agua hasta las rodillas ves como va viniendo, bramando fuerte, haciendote sentir pequeño.

Pero, cuando va llegando a ti, puedes ponerte de lado para que sea menos fácil derribarte.

O puedes sumergirte para pasar por debajo.

O puedes saltar, antes de que rompa, y atravesarla.

O puedes correr con ella y dejar que te lleve a la orilla.

Si te enfrentas a una ola demasiado grande, siempre ganará.

Enfrentar tu miedo no significa ir temerariamente hacia la ola.

Si lo haces, te podrá derribar, una y otra vez, antes de que puedas llegar a dónde quieras, si llegas.

Enfrentar tu miedo significa que lo aceptes. Y que mires más allá de él.

Que aprendas a ser amigo de la ola, mirarla de frente, entenderla, atravesarla, pasar debajo, esquivarla o ir con ella, según la oportunidad.

No hay que huir de las olas, ni darle nunca la espalda al mar.

Hay que ser amigo de las olas.


2017/09/05

Relaciones virtuales


El ser humano es una especie social pero, en la ciudades, el comportamiento civilizado nos impone inhibir mucho de nuestros impulsos sociales.

No podemos estar tan cerca a alguien como quisiéramos. No podemos rechazar a alguien como quisieramos. Se debe hacer de modo civilizado.

Pienso que mucho del sufrimiento actual se debe a que las reglas civilizadas que se han ido tejiendo a lo largo del tiempo no han respetado ni buscado estar en armonía con nuestros instintos sociales naturales. Se impone al pueblo un comportamiento social arbitrario y se espera que lo sigan. Luego hay que hacer mecanismos de vigilancia. Luego mecanismos de juicio y castigo. El sistema de control que todos ayudamos a mantener.

Ahora la tecnología permite que podamos relacionarnos de nuevas maneras. Podemos acercarnos mucho a gente que no está a nuestro lado. Podemos aislarnos de la gente que está a nuestro lado. Podemos elegir la gente con la que queremos socializar.


Antes no había más opción que tratar de llevarse bien con quienes la fortuna te puso a tu lado. Es un arte que no todos dominan, como la experiencia demuestra. Para muchos es más facil socializar sin la presencia física de la otra persona.


Quizás no es que la presencia física no importe, sino que se ha vuelto una condición demasiado costosa de mantener. Tener la ropa aceptable, la voz aceptable, el cuerpo aceptable, la presencia aceptable, puede ser más facil en un mundo virtual que en el real.


Podemos juzgar esto todo lo que queramos. Quejarnos por lo diferente que está siendo la realidad con el mundo que nos enseñaron a ver como correcto.

O podemos tratar de ver y escuchar qué es lo que está pasando. Y tratar de entender por qué.

Quizás lo anormal es simplemente la respuesta normal a situaciones anormales.


2017/05/13

La raíz del bien

Los científicos han observado que hay un cierto número de cosas que podemos manejar mentalmente sin estresarnos: 7, aproximadamente.

Cuando hay necesidad de manejar más de esa cantidad, empezamos a formar organizaciones mentales: pares, tríos, y diversas figuras mnemotécnicas.

Me parece que algo similar ocurre en la vida social.

El entorno cercano de una persona está limitado a un número, más allá del cual no le es posible mantener una relación con ese grado de intimidad.

El círculo de la comunidad es un poco mayor y tiene una organización y rituales que ayudan a mantener cercanos a sus miembros.

El círculo de conocidos es mayor y más difuso, con personas entrando y saliendo de él.

Más allá, son extraños.

Aún cuando estemos capacitados para enfrentarlo, lo extraño se puede sentir como peligroso, amenazante.

Vivir entre extraños es una forma de estrés continuo que la gente de las ciudades aprende a sobrellevar usando diversos recursos, como los buenos modales, la cortesía y convenciones para el respeto mutuo.

Pero también se puede sobrellevar ignorando al extraño.

Y ocurre en todas las ciudades grandes, así que quizás el círculo de la cortesía y el respeto mutuo también tenga un tamaño limitado.

La ventaja de ignorar al extraño es que permite manejar un número mucho más grande de congéneres viviendo a tu lado.

Pero el precio es la desensibilización a las necesidades de esos congéneres y lo que les pueda ocurrir.

Además, convivir con extraños requiere un conjunto de convenciones y organización que necesitamos aprender y ejercitar.

Sin esas convenciones, simplemente ignoramos al extraño y lo bueno o lo malo que le pueda estar pasando.

Cuando alguien es extraño y se ignora, quizás le estemos haciendo daño y no lo sentimos.

Es el precio de ignorar las cosas. Apagar la alarma puede parecer que es menos escandaloso, pero evita que te enteres del incendio a tiempo.

Hay maneras de ver el mundo, organizadas bajo principios y credos, que promueven tratar como extraños a quienes no comparten esos principios y credos. En el mejor de los casos los tratan con cortesía. O simplemente los ignoran. O puede que los traten con hostilidad.

Ignorar o tratar con hostilidad a un extraño no es constructivo. Pero puede ser fuerte la presión por mantener ese comportamiento si eres miembro de una organización de ese tipo.

Logias, sectas, religiones, partidos políticos, clubes, bandas, pandillas, etc, son organizaciones que pueden tener principios de respeto a extraños, de ignorarlos, o de serles hostiles.

La hostilidad mutua puede escalar en espiral.

La ignorancia mutua permite que ocurran cosas que jamás permitiríamos en nuestro círculo cercano, o comunitario.

La hostilidad mutua y la ignorancia mutua logran que alguien haga a propósito daño a alguien más sin sentirse mal por ello.

Cuando calificamos despectivamente a alguien lo apartamos hacia un lugar donde nos sentimos con derecho a castigarlo e ignorar, o incluso disfrutar, su sufrimiento.

Así nos volvemos para otros extraños hostiles, también merecedores del mismo desprecio y maltrato.

No es cerrando más los círculos y apartando más a la gente que se mejora la situación.

Tampoco tratando de eliminar los círculos de los otros.

Podemos atender el resultado, pero es importante ver la causa para realmente mejorar las cosas.

Es importante empezar a ver por encima de las cercas, las murallas y las divisiones con la que marcamos distancia de los otros extraños, para notar lo que tenemos en común.

Es importante notar que esas cercas y divisiones son el resultado normal de situaciones anormales que le ocurren a personas normales como nosotros.

Que son cosas que creamos para encontrar una forma de poder vivir dentro de esas situaciones anormales.

Es importante preguntarnos si hay alternativas, si hay otro modo que no tenga que ver con ignorar a los demás o tratarlos con hostilidad.

Quizás podamos organizarnos para vivir en espacios más amplios, donde no sea fácil ignorar a quien pasa por tu lado, sino atenderlo e interesarte por esa persona.

Quizás la raíz del bien sea organizarnos mejor para que la vida social no signifique estrés, esfuerzos continuos, formalidades artificiales, ni normas impuestas, sino auténtica empatía con los demás, respeto mutuo, solidaridad.

2017/02/22

Corriendo sobre los cercos

Hace mucho tiempo que la gente vive
ensuciando el amplio mundo
con cercos que las protejan.

Levantando ellos mismos esos muros,
u ordenando a otros
que levanten sus murallas.

Hace mucho tiempo, caminábamos a gatas,
estirando nuestros pequeños brazos
para tantear el camino.

Pero ahora, ya podemos correr.

Y muchos de esos cercos, esos muros y murallas,
lo que alguna vez nos protegió,
son ahora artificiales obstàculos.

Somos ya como agua que quiere fluir.

Y los viejos muros y caminos
se van erosionando y cayendo
porque su tiempo ha pasado.

Quisiera que la gente fuera feliz
haciendo lo que más le gusta hacer
y permitiendo que todos podamos.

Son los miedos lo que nos aprisionan,
las cadenas que nos nos dejan ir a donde queremos,
las mentiras que se inventan para proteger los privilegios.

Quizás nos ha tocado el tiempo
de ser agua de ese río,
corriendo sobre el mundo
para permitir un mejor futuro.

Más artículos

Archivo del Blog

Siga este Blog

Seguir por email