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2010/04/11

Los lenguajes como herramientas

Cuando hacemos algo, tiene mucho que ver las herramientas que usamos. Las herramientas correctas pueden hacer la diferencia.

Podemos tener mucha habilidad y lograr lo mismo con herramientas limitadas, pero es algo cansado.

En cambio, aún con poca habilidad, una buena herramienta puede ayudarnos a hacer posible muchas cosas. Y, si uno tiene además mucha habilidad, puede significar pasar al siguiente nivel.

Una palanca puede ayudarnos a levantar pesos que serían imposibles para una persona sin herramientas.

El lenguaje es una herramienta. Permite expresar nuestras ideas.

Ahora, uno podría pensar que cada idea se puede expresar de algún modo en cada uno de los lenguajes. Pero no es así. La idea debe adaptarse a las posibilidades que brinda el idioma y puede ser que un lenguaje no tenga lo necesario para expresarla completamente. Esto puede ser un poco difícil de notar para alguien acostumbrado a usar un solo idioma, pero es notorio cuando se usa además otro idioma diferente. Los traductores, por ejemplo, tienen que hacer expresiones aproximadas de las ideas de un texto. Muchas veces, al leer el original y una traducción, uno puede notar que no son idénticas las ideas trasmitidas.

Así, en realidad, resulta que hay ideas que simplemente no lograrán expresarse en cierto lenguaje. Hay pensamientos que se logran por una cierta secuencia de ideas. Entonces, hay pensamientos que no aparecerán en cierto lenguaje. O pensamientos que aparecerán con más facilidad en un lenguaje que en otro.

El agua de nuestros pensamientos discurre de diferente manera por los diferentes canales que significa cada lenguaje. Algunos permiten un fluir rápido y directo. Otros lo frenan y llevan por recovecos.

Los lenguajes nos sirven para hacer cosas. Así que habrán cosas que serán más llevaderas en un lenguaje que en otro. No es casualidad que los lenguajes de programación estén en anglo y no en latino.

Quizás tampoco sea casualidad el sentido de orden que se percibe en ciertas sociedades y no en otras.

Hay sentimientos asociados de amor a las tradiciones. Uno puede amar una herramienta que ha usado mucho y le ha permitido hacer muchas cosas. Pero pienso que debe estar abierto a herramientas que puedan ayudarnos a hacer mejor las cosas.

De lo que he observado, me parece que los idiomas latinos, aunque pueden sonar bonito, tienen una estructura que prima más la forma sobre el contenido y dificulta enfocarse en el objeto de la cuestión. El idioma anglo es más utilitario y directo, y el usar el adjetivo antes del objeto permite ir con más facilidad de lo general a lo particular. En el japonés la estructura es más simple y el verbo al final permite pensar que cada objeto es una forma de acción. Dicen que la estructura del chino es aún más simple, que no hay genero ni tiempos, que casi no hay conjugaciones y los casos se resuelven simplemente asociando las palabras.

El escritor Borges hablaba sobre las ideas desconocidas que estarían expresadas en los lenguajes jamás inventados.

Pienso en un lenguaje como una herramienta que nos permita expresarnos con facilidad, que deje volar nuestra imaginación, que nos ayude a pasar al siguiente nivel.

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