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2007/09/23

Garabatos

Cuando dibujas, hacer garabatos, puede ayudar a tener más confianza con el lápiz.

Cuando escribes, escribir sin sentido, puede ayudar a tener más confianza con las palabras.

Cuando te enamoras, y balbuceas, es bueno tener alguien que te ame tanto para entenderte, dejar que garabatees palabras, para lograr la confianza que luego deja surgir la verdad y dibujar el amor.

Permitirse hacer errores te libera de miedos y deja que surja la verdad que quieres expresar.

2007/07/19

Etapas

1
Alguien puede hacer algo.
Así, las cosas simplemente suceden.

2
Alguien puede querer hacer algo e intentar hacerlo.
Así, uno intenta que las cosas sucedan, y las cosas simplemente suceden.

3
Alguien puede querer hacer algo, intentar hacerlo, y evaluar si acertó o falló.
Así, uno intenta que las cosas sucedan, y nota que hay causa y el efecto.

4
Alguien puede querer hacer algo, intentar hacerlo, evaluar si acertó o falló, y hacer un registro de eso.
Así, uno puede investigar en los registros y hacer un plan antes de intentar que las cosas sucedan.

5
Alguien puede querer hacer algo, intentar hacerlo, evaluar si acertó o falló, hacer un registro de eso, y preguntarse cómo podría hacerse mejor.
Así, se empieza a notar que puede haber caminos mejores para lograr lo que se quiere hacer.

6
Alguien puede querer hacer algo, intentar hacerlo, evaluar si acertó o falló, hacer un registro de eso, preguntarse cómo podría hacerse mejor, y descubrir las relaciones de causa y efecto del sistema.
Así, se traza un mapa hacia donde uno quiere llegar.

Seguramente hay más etapas por descubrir.

Me parece como si estas etapas ocurrieran en todas partes, tanto para la humanidad, las naciones, las empresas, como para cada persona.

Tal vez son las empresas de vanguardia las que generalmente llegan a la última de las etapas que menciono. Las empresas exitosas suelen estar en la etapa 5, pero sólo las que llegan a implementar un proceso de control total de calidad están en la etapa 6.

Hay además en algunas sociedades una especie de tramado que permite la evolución de sus empresas y selecciona para la sobrevivencia las que le son mejores. A veces me parece que tal tramado hubiera aparecido también por selección natural, sin que las sociedades lleguen a tener mucha conciencia de ello. Eso explicaría por qué hay países menos desarrollados para los que han tardado tanto en dar buenos consejos sobre desarrollo.

Llega un punto en que las empresas pueden influir en el tramado. A veces no lo notan y empiezan a dañar el ambiente que permitió que llegaran a existir, tal vez debilitando aquellos atributos que permiten la evolución.

Pienso que los países que no han logrado desarrollarse no cuentan con un tramado que permita la evolución natural. Un control central, como el estado, tiende a intervenir en los mecanismos de selección y provocar desequilibrios que, a cambio de un desarrollo local, frustran el desarrollo general. Un control central, aún con buenas intenciones, no puede funcionar tan bien, o durante tanto tiempo, como un sistema de selección natural.

En las sociedades donde el tramado no permite la evolución, sucede que quienes tienen potencial a) terminen convenciéndose que no tienen potencial b) esperen la oportunidad de actuar, pacientemente o con resentimiento c) se vayan a otros lugares donde sí puedan crecer d) busquen cambiar las cosas. A veces aparecen quienes confunden el problema con las personas que los protagonizan, se van contra las personas, y aparece así otro problema más. En nombre del cambio terminan confundiendo las cosas y haciendo el tramado aún más hostil a la evolución.

No parece que sea la violencia una forma de lograr la confianza que un tramado requiere para permitir una evolución justa. Se requiere mucha paciencia, para esperar a quienes tardan en entender, mucha compasión, para perdonar las reacciones adversas, mucha inteligencia, para encontrar el mejor camino.

Parece difícil, pero no significa que así se deba sentir necesariamente. En mi experiencia, aunque no es mucha, me parece que es la búsqueda de soluciones fáciles la que lleva a situaciones difíciles. Es la búsqueda de las soluciones correctas las que paso a paso nos permiten mantenernos firmes y afrontar con ánimo las dificultades.

2007/07/13

Estudios Generales

La publicidad de una institución educativa dice algo como "¿Por qué desperdicias tu tiempo estudiando filosofía? Aprende con nosotros lo que realmente usarás en tu carrera". Eso refiriéndose a los cursos que aparentemente no tienen mucha relación con la profesión que uno desea ejercer. El mensaje parece ser claro ¿por qué estudiar algo que no se necesita?.

Quizás lo que está ocurriendo es que el mercado laboral parece estar solicitando más conocimientos técnicos. La mayoría de universidades que se ven no suele dan mucha formación técnica. Llega el profesional así formado a un trabajo y debe pasar cierto tiempo en capacitación. Lo cual sería algo más razonable si no fuera porque a veces las universidades dejan suponer que ellas cubren todo lo que se necesita saber para trabajar. Alimentan esa ilusión y luego, cuando hay que invertir en capacitación, se siente eso como la evidencia de una instrucción deficiente. Entonces aparecen alternativas ofreciendo más capacitación técnica dentro de la universidad. Cada vez más capacitación técnica, hasta que llega un momento en que abiertamente se hace la pregunta ¿por qué perder tu tiempo estudiando otra cosa?.

Pienso que las técnicas son como herramientas. Si el objetivo de un profesional es resolver problemas, a lo largo de toda su vida irá aprendiendo y entrenándose en el uso de diversas herramientas según las circunstancias. No necesariamente se hace todo en una universidad.

Una universidad con un mensaje como el del aviso me lleva a pensar que se puede caer en la confusión entre el objetivo y los medios para lograrlo. Si aprender a usar una herramienta se convierte en el objetivo, entonces hay varias cosas de los estudios generales que parecen no tener razón de ser. Pero si los cursos son herramientas para llegar a comprender problemas entonces posiblemente la mayoría tiene una razón de ser.

Pero hay universidades en donde los cursos y especialidades se han convertido en objetivos por sí mismos y su desarrollo los ha llevado a ser herramientas poco útiles para resolver problemas reales. Tal vez es natural que se cuestione su necesidad.

Pero creo que hay un error en creer que la especialización es una solución. La especialización funciona bien en un ambiente reducido. Eso mismo lleva a la creación de celdas dentro de las organizaciones lo cual a la larga se convierte en un obstáculo para su evolución. La generalización, en cambio, tiende a hacer un campo continuo, donde todos tienen más capacidad de participar en la mejora de la organización como un todo.

Parece que las empresas que mejor prosperan en el mundo son aquellas en las que todos sus empleados son capaces de participar en la búsqueda de los mejores resultados. Para esto, son mejores las personas que son capaces de ver más allá del problema y también más allá de las herramientas, para encontrar la causa, decidir qué herramientas usar, o incluso construirlas si no las hubiera.

Si para eso son mejores las personas capaces de adaptarse y evolucionar, entonces especializarse sólo en una herramienta estrecha demasiado la mira. Es como apostar todas las fichas a un solo número.

Si el objetivo más general es ser capaces de solucionar problemas, y los problemas son cambiantes, entonces es importante poder ver más allá de las herramientas; poder usar eficientemente las herramientas que tenemos disponibles, pero poder también mejorarlas o crear otras nuevas.

Pienso que una universidad debería ayudar a desarrollar tales habilidades.

Tal vez se podría hallar una receta de cursos que para ser aprobados lleven al estudiante a desarrollar esas habilidades. Pero no deberían ser recetas mágicas, sin base sólida ni un por qué que permita medir su eficiencia. Me parece que para el diseño de los cursos se debe partir de la necesidad de resolver problemas verdaderos que hay en el mundo real y tener eso como objetivo de calidad. Que ese sea su por qué, de modo que sirva como referencia en un proceso en que los diseños puedan irse mejorando continuamente.

2007/07/12

Gente, Leyes, Organización

He oído la pregunta ¿Por qué Perú no es como Japón?, cuando se refieren a las cosas en las que nos parece tenemos desventaja frente a ellos, como el desarrollo tecnológico y las obras públicas.

Una vez estuve en una reunión donde el expositor nos preguntó: ¿Qué pasaría si toda la gente de Perú fuera al Japón, y toda la gente del Japón viniera al Perú?. Creo que muchos sonreímos al considerar que probablemente muchas cosas empezarían a cambiar en ambos países. Me pareció que el mensaje principal era que el cambio depende de la gente, que ambos países son diferentes por la gente que hay en ellos.

Pero cuando viajas te das cuentas que la gente es esencialmente la misma. Hay diferente cultura y costumbres, pero en el fondo de todo somos iguales. No, a mi me pareció que no era la gente la causa de la diferencia entre ambos. Tampoco me lo parece cuando veo que hay peruanos que logran prosperar en un país extranjero aún cuando no lo pudieron hacer aquí. Decidí que no era la gente sino el ambiente en el que se desenvolvía lo que le permitía progresar o no.

Si el cambio de habitantes propuesto cambiaría nuestros países era porque cada uno continuaría con su sistema legal. ¿Que pasaría si toda la gente de Perú viviera con las leyes de Japón y toda la gente de Japón con las leyes de Perú? Una sociedad con leyes que impiden el progreso social y estorban en el progreso económico no es un ambiente donde muchos puedan prosperar.
Leí un libro donde afirmaban que la razón por la que algunos países en el mundo son más prósperos que otros es que les da a sus ciudadanos la capacidad de utilizar con eficacia lo que van logrando en sus actividades económicas. Pueden representar sus propiedades con títulos que las leyes protegen y mover económicamente esos títulos. Es como si cada persona pudiera emitir sus propios billetes. Eso no es usual en un país donde hay problemas por títulos de propiedad, donde se tiende a ignorar documentos que no hayan sido notariados, o donde se ignoran los precedentes, haciendo que muchas batallas deban pelearse una y otra vez. Decidí entonces que era el sistema legal lo que podía determinar el ambiente de la gente y con ello el progreso de un país.

Muchas personas no estarían de acuerdo conmigo y me enumerarían los vicios que observan como males generales y que deben ser seguramente la causa de nuestro atraso. Como la pereza, la inpuntualidad, la falta de respeto a las leyes. Pero pienso que es posible admitir, para quienes lo han experimentado, que alguien no es perezoso, impuntual o irrespetuoso de las leyes por puro gusto. Es más sencillo tener pereza cuando sientes que no importa lo que hagas para progresar. Es más sencillo ser impuntual cuando no puedes confiar en la puntualidad de otros, incluyendo los medios que te permitirían serlo (como los medios de transporte). Es más sencillo no tener respeto a las leyes que son injustas, absurdas, o que sentimos obstruyen nuestra libertad para buscar algo mejor. Pienso que un sistema legal mal dado no promueve su respeto y hace más sencillo que comiencen aparecer vicios, que se van uniendo a otros, formando una cadena que nos ata a todos a la falta de confianza en los demás, y en nosotros mismos.

Así que nos empezamos a comparar, y es quizás natural que pensemos que la explicación está por las diferencias más visibles. Allá son laboriosos, puntuales, respetuosos de la ley; sigamos ese ejemplo y progresaremos también. Yo creo que se dice eso porque no se tiene una clara comprensión de lo que pasa, así que se intenta hallar recetas mágicas, imitar los movimientos de otros a quienes les va mejor. Podría uno preguntarse si aquello que observamos son las causas o los efectos del bienestar que buscamos. Si son los efectos, entonces la imitación no nos llevará a ninguna mejora, sino que tal vez nos llevará a la frustración de comportarnos de una forma que no podemos mantener por mucho tiempo, porque no hay algo sólido en qué apoyarnos.

Un problema con las recetas mágicas es que a veces no parecen recetas mágicas. No es algo fácil de detectar como 'En la India son vegetarianos, en la India progresan, hay que ser vegetarianos'. Pero son recetas mágicas porque llegan a una recomendación sin mostrarnos con claridad de qué modo determinan la consecuencia que se quiere obtener.

Creo que las cosas suceden por una razón. La razón por la que cierta cosa ha sucedido allá y no acá es que allá se produjeron una serie de eventos que llevaron a que se realice, y aquí no. Y para que una serie de eventos se realice se necesita una organización. Esa organización aparece, la serie de eventos se realiza y la consecuencia de ello se logra.

Un ambiente donde una organización puede ir evolucionando en la búsqueda de mejores resultados. Esa sería la diferencia entre uno y otro lugar.

En un ambiente hostil a la evolución de las organizaciones estas aparecen y desaparecen, no se desarrollan o se desarrollan lento en comparación con ambientes más propicios. A veces un gobierno u otra entidad tratan de actuar como benefactores y hacen intervenciones que funcionan como un golpe de vitaminas, pero pasa el efecto y las cosas vuelven a como estaban. No es en la planta que esta el problema sino en el suelo en que se pretende que se desarrolle.

Aún los países avanzados tienen problemas para mantener las organizaciones que les permiten mantener su progreso. A veces hay intromisiones en las leyes, y bloqueos en cierto modo similares a los que sufrimos. Quizás sobreviven porque se tratan de organizaciones más maduras y fuertes. Pero esos problemas parecen indicar que en cierto sentido tampoco ellos tienen una clara comprensión de lo que pasa. Es como si hubieran llegado por azar a un ambiente propicio para la evolución. Y quizá así haya sido. Después de todo, la evolución misma suele ocurrir por azar.

Cuando el ambiente es propicio para la evolución de una organización en la búsqueda de mejores resultados, la evolución va ocurriendo. ¿Por qué Perú no es como Japón? La diferencia está en la organización. La organización legal que permita mejores organizaciones sociales y mejores organizaciones económicas. Perú no tiene que ser como Japón, así como no todas las personas tienen que ser iguales, pero puede ser más saludable para que pueda hacer mejor las cosas, en la búsqueda de su felicidad.

2007/06/28

La lógica de la verdad

La verdad surge, tarde o temprano.
Así que algo duradero sólo puede ser hecho con verdad.
Pero para sentir la verdad hay que vivir con verdad. Las mentiras tienden un velo que no deja percibir toda la realidad, todas las posibilidades.
Así que si quieres construir algo duradero, como la felicidad, la verdad es a la larga el camino.
Hay mentiras que guardamos con cariño. Mentiras que duran vidas o siglos, como enormes castillos de arena en un clima seco. La verdad puede llegar como una brisa, o una llovizna, o como las olas de la marea. No les gusta a quienes viven junto al castillo, o dentro de él, es natural. Uno ama su hogar. Pero la verdad seguirá llegando, llevándose la arena y dejando sólo aquello que puede perdurar.
Cuando enfrentas una mentira, aunque sea amada, haces sólo lo mejor que puedes hacer, defender tu derecho a construir algo que perdure.

2007/05/30

Atras del cristal

Vivir mintiendo
es como vivir representando
una vida en la televisión.

Te esfuerzas por hacer
que la gente vea las cosas
como quieres que las vean.

Si pudieran cruzar el cristal de la pantalla
encontrarían la verdad,
quizás las paredes de cartón,
el color del maquillaje,
la flores sin perfume.

Pones incluso a tus amistades
y a quienes amas
detrás del cristal.

Todos ven tu alegría,
tu felicidad,
pero aunque te ven,
sabes que nadie te conoce,
y aunque parece que te han tocado,
nadie ha sentido sino el cristal.

2007/05/16

Felicidad

Tal vez la causa de la infelicidad es anhelar aquello que está más allá de nuestro alcance. Por anhelarlo, dejamos de valorar aquello que sí está a nuestro alcance. Por ir hacia eso, dejamos lo que ya tenemos y, como está más allá de nuestro alcance, finalmente nos quedamos en medio, sin lo que teníamos y sin lo que anhelamos, como desnudos, y sintiendo el frío de una culpa innecesaria.

Sucede más a menudo de lo que parece a simple vista.

Alguien contrata a un empleado que rinde 100 pero lo pone a hacer un trabajo de 120. El empleado se sobre esfuerza y finalmente consigue 110. El empleador anota un fracaso de 10 puntos debajo de la meta y le da una penalidad. No le importa que haya logrado 10 puntos sobre su desempeño normal.

Puedo imaginar que alguien contrata a un empleado que rinde 100 y lo pone a hacer un trabajo de 100. El empleado cumple su trabajo. Todos felices.

La llave de la felicidad puede ser tan simple, que se pierde por anhelar algo que está más allá de lo que se puede conseguir.

Alguien encuentra el amor. Luego lo va comparando con el ideal que anhela de la pareja que espera para el resto de su vida. Uno a uno va notando sus defectos, las cosas que no puede cambiar. Finalmente lo deja. No le importó las virtudes que también tenía, ni los cambios favorables que sí pudo hacer mientras estuvieron juntos.

Puedo imaginar a alguien que encuentra alguien que le gusta y lo acepta tal como es. Recibe lo que le da como el regalo que es, y le regala de sí también. Cada día ve lo que sí tiene, las alegrías dentro de las tristezas, los destellos de felicidad. Se forma el amor. Llega un día en que mira atrás y ve un camino muy distinto al ideal que imaginara, y sin embargo es felíz.

El camino a la felicidad puede ser ver aquello que sí tenemos en lugar de aquello de no podemos alcanzar todavía.

No se trata de conformarse. Se tienen sueños, como montañas lejanas. No se trata de no querer ir hacia ellas. Se trata de ir paso a paso. Ver a dónde sí puedes llegar cada día. De la manera más simple. Lo mejor que se pueda. Paso a paso haremos chozas y casas, plantaremos flores y árboles, tendremos amigos y familia, cruzaremos ríos, abismos y valles. Donde sea que lleguemos, habremos sido felices todo el camino.

Quizás el primer paso a la felicidad es darse cuenta que hay cosas que no son como nos las contaron, y buscar el mapa correcto.

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