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2007/07/12

Gente, Leyes, Organización

He oído la pregunta ¿Por qué Perú no es como Japón?, cuando se refieren a las cosas en las que nos parece tenemos desventaja frente a ellos, como el desarrollo tecnológico y las obras públicas.

Una vez estuve en una reunión donde el expositor nos preguntó: ¿Qué pasaría si toda la gente de Perú fuera al Japón, y toda la gente del Japón viniera al Perú?. Creo que muchos sonreímos al considerar que probablemente muchas cosas empezarían a cambiar en ambos países. Me pareció que el mensaje principal era que el cambio depende de la gente, que ambos países son diferentes por la gente que hay en ellos.

Pero cuando viajas te das cuentas que la gente es esencialmente la misma. Hay diferente cultura y costumbres, pero en el fondo de todo somos iguales. No, a mi me pareció que no era la gente la causa de la diferencia entre ambos. Tampoco me lo parece cuando veo que hay peruanos que logran prosperar en un país extranjero aún cuando no lo pudieron hacer aquí. Decidí que no era la gente sino el ambiente en el que se desenvolvía lo que le permitía progresar o no.

Si el cambio de habitantes propuesto cambiaría nuestros países era porque cada uno continuaría con su sistema legal. ¿Que pasaría si toda la gente de Perú viviera con las leyes de Japón y toda la gente de Japón con las leyes de Perú? Una sociedad con leyes que impiden el progreso social y estorban en el progreso económico no es un ambiente donde muchos puedan prosperar.
Leí un libro donde afirmaban que la razón por la que algunos países en el mundo son más prósperos que otros es que les da a sus ciudadanos la capacidad de utilizar con eficacia lo que van logrando en sus actividades económicas. Pueden representar sus propiedades con títulos que las leyes protegen y mover económicamente esos títulos. Es como si cada persona pudiera emitir sus propios billetes. Eso no es usual en un país donde hay problemas por títulos de propiedad, donde se tiende a ignorar documentos que no hayan sido notariados, o donde se ignoran los precedentes, haciendo que muchas batallas deban pelearse una y otra vez. Decidí entonces que era el sistema legal lo que podía determinar el ambiente de la gente y con ello el progreso de un país.

Muchas personas no estarían de acuerdo conmigo y me enumerarían los vicios que observan como males generales y que deben ser seguramente la causa de nuestro atraso. Como la pereza, la inpuntualidad, la falta de respeto a las leyes. Pero pienso que es posible admitir, para quienes lo han experimentado, que alguien no es perezoso, impuntual o irrespetuoso de las leyes por puro gusto. Es más sencillo tener pereza cuando sientes que no importa lo que hagas para progresar. Es más sencillo ser impuntual cuando no puedes confiar en la puntualidad de otros, incluyendo los medios que te permitirían serlo (como los medios de transporte). Es más sencillo no tener respeto a las leyes que son injustas, absurdas, o que sentimos obstruyen nuestra libertad para buscar algo mejor. Pienso que un sistema legal mal dado no promueve su respeto y hace más sencillo que comiencen aparecer vicios, que se van uniendo a otros, formando una cadena que nos ata a todos a la falta de confianza en los demás, y en nosotros mismos.

Así que nos empezamos a comparar, y es quizás natural que pensemos que la explicación está por las diferencias más visibles. Allá son laboriosos, puntuales, respetuosos de la ley; sigamos ese ejemplo y progresaremos también. Yo creo que se dice eso porque no se tiene una clara comprensión de lo que pasa, así que se intenta hallar recetas mágicas, imitar los movimientos de otros a quienes les va mejor. Podría uno preguntarse si aquello que observamos son las causas o los efectos del bienestar que buscamos. Si son los efectos, entonces la imitación no nos llevará a ninguna mejora, sino que tal vez nos llevará a la frustración de comportarnos de una forma que no podemos mantener por mucho tiempo, porque no hay algo sólido en qué apoyarnos.

Un problema con las recetas mágicas es que a veces no parecen recetas mágicas. No es algo fácil de detectar como 'En la India son vegetarianos, en la India progresan, hay que ser vegetarianos'. Pero son recetas mágicas porque llegan a una recomendación sin mostrarnos con claridad de qué modo determinan la consecuencia que se quiere obtener.

Creo que las cosas suceden por una razón. La razón por la que cierta cosa ha sucedido allá y no acá es que allá se produjeron una serie de eventos que llevaron a que se realice, y aquí no. Y para que una serie de eventos se realice se necesita una organización. Esa organización aparece, la serie de eventos se realiza y la consecuencia de ello se logra.

Un ambiente donde una organización puede ir evolucionando en la búsqueda de mejores resultados. Esa sería la diferencia entre uno y otro lugar.

En un ambiente hostil a la evolución de las organizaciones estas aparecen y desaparecen, no se desarrollan o se desarrollan lento en comparación con ambientes más propicios. A veces un gobierno u otra entidad tratan de actuar como benefactores y hacen intervenciones que funcionan como un golpe de vitaminas, pero pasa el efecto y las cosas vuelven a como estaban. No es en la planta que esta el problema sino en el suelo en que se pretende que se desarrolle.

Aún los países avanzados tienen problemas para mantener las organizaciones que les permiten mantener su progreso. A veces hay intromisiones en las leyes, y bloqueos en cierto modo similares a los que sufrimos. Quizás sobreviven porque se tratan de organizaciones más maduras y fuertes. Pero esos problemas parecen indicar que en cierto sentido tampoco ellos tienen una clara comprensión de lo que pasa. Es como si hubieran llegado por azar a un ambiente propicio para la evolución. Y quizá así haya sido. Después de todo, la evolución misma suele ocurrir por azar.

Cuando el ambiente es propicio para la evolución de una organización en la búsqueda de mejores resultados, la evolución va ocurriendo. ¿Por qué Perú no es como Japón? La diferencia está en la organización. La organización legal que permita mejores organizaciones sociales y mejores organizaciones económicas. Perú no tiene que ser como Japón, así como no todas las personas tienen que ser iguales, pero puede ser más saludable para que pueda hacer mejor las cosas, en la búsqueda de su felicidad.

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