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2009/10/27

Protoplasmando una idea

¿Por qué el desarrollo de algo (como escribir una historia, o un ensayo, hacer un programa, o pintar un cuadro), parece a veces tan difícil?

Quizás sea porque obligamos a las ideas a hacer cola ante nuestra habilidad para expresarlas efectivamente.

Quizás somos más productivos y originales según que tan bien procesamos esa cola. Que tan buenos canales de ideas somos.

Las ideas pueden venir más rápido o con más abundancia que nuestra capacidad para expresarlas.
Una cola es una especie de memoria donde ponemos esas ideas hasta que les damos el turno de ser expresadas.

Pero si la expresión tarda mucho, algunas ideas se irán deteriorando, desvaneciendo o volando a otro lugar.

Es importante procesarlas lo mejor y más rápido que podamos.

Frecuentemente nos estorba el convencionalismo, o caemos en la trampa del perfeccionismo.

No podemos escribir 'bien', tan rápido como quisiéramos. No es tan 'adecuada' cierta frase o tono. No es 'perfecto' el trazo. No está todo 'como debe ser'. Para eso requerimos más tiempo que el que suelen estar dispuestas a esperar nuestras ideas sin reclamarnos una y otra vez que las atendamos.

En lugar de pretender que el primer paso sea perfecto, es más práctico protoplasmar la idea.

Protoplasmar significa hacer un proto-algo; un inicio que, de algún modo, contenga la esencia de lo que la idea es, sin necesidad de cumplir ningún protocolo, ni reglas que nos resten velocidad para hacerlo.

Para hacer un proto, se vale uno de los recursos de expresión más rápidos disponibles.

Puede ser simple papel y lápiz, una servilleta, tiza, carbón, arena, tinta; podemos anotar algo, hacer dibujos, garabatos, esquemas, palabras sueltas, frases, poesía.

Lo importante es que las ideas sean expresadas pronto, hasta resolver la cola.

Luego, se procede a trabajar con más calma sobre lo protoplasmado.

Cuando tengas una idea -tal vez la de una historia-, prueba expresarla del modo más rápido que puedas; quizás en forma de anotaciones y garabatos, dejando que salgan las palabras clave, las frases y las escenas que ves en tu mente y sientes en tu corazón.

Después, sintiendo ya más tranquilidad, casi como la de haber cumplido una misión, podrás dedicarte a detallar, descubrir, del mejor modo que esté a tu alcance, aquello que imaginas.

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