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2013/05/27

El vaso a la mitad

"Está el vaso medio vacío", observó Soledad, que vivía preocupándose por las cosas que faltaban.

"Está el vaso medio lleno", observó Felícita, que vivía apreciando aquello que sí había.

Puede parecer que cualquiera de las dos observaciones da lo mismo.

Estaban Soledad y Felícita charlando luego de haber visto el vaso, cuando necesitaron apagar un pequeño fuego.

Soledad no tenía en su mente el recuerdo. Solo la queja de que algo faltaba.

Felícita recordó que había agua en un vaso y la usó.

Así que no da lo mismo ver el vaso medio vacío o medio lleno.

Uno puede quejarse de que no tiene lo que quiere, o puede incorporar a su caja de herramientas los presentes que encuentra en su camino.

No se puede construir algo con lo que no hay. Es mejor ver lo que sí hay.

No es casualidad que la gente pesimista no la pase tan bien. Simplemente no ven las oportunidades que los optimistas sí aprecian.

Es importante tener la mente abierta y también el corazón, para distinguir que en cada cosa puede haber un regalo si se lo sabe mirar.

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