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2011/05/03

Ciencia y cambio

Leyendo el libro "El otro 90%", de Robert K. Cooper, me entero que las investigaciones recientes en neurología reconocen que la mente esta repartida en tres cerebros, sólo uno de los cuales es el clásico cerebro pensante cuyo concepto se nos ha inculcado por generaciones.

Los otros dos está localizados en los intestinos y el corazón. Sí, también en nuestras entrañas hay células nerviosas que realizan procesos mentales.

La sensación de mariposas en el estómago, el fuego que quema en el corazón. Como lo cantan los poetas. Como lo decían los antiguos. Después de todo, tienen algo de verdad.

Hace pocos días, el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), anunciaba que habían descubierto que el agua era capaz de formar estructuras moleculares de una complejidad muchísimo mayor que lo que se suponía, y eso posiblemente era lo que la hacia buena como soporte vital. Quizás dentro de poco confirmen lo que algunos científicos venían sosteniendo; que a veces el agua parece reflejar a nivel molecular las estructuras con las que entra en contacto. En ese principio se basan las disoluciones homeopáticas.

Me llama la atención que, a veces, incluso quienes uno consideraría personas de mente abierta, como Asimov o Sagan, en alguna ocasión hayan hablado con desdén de las cosas que en ese momento la ciencia no confirmaba.

También me he topado con comentarios de ese tono en Internet. Gente que comenta con desdén la postura que considera débil. Dice algo de nosotros la manera en que tratamos a quienes consideramos más pequeños. Quizás lo mejor sería tratar con respeto cada opción, por más absurda que nos pudiera parecer. Y, cuando parece que se tiene la razón, aceptar eso también con humildad. En lugar de poseer o defender la verdad, buscarla.

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