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2011/02/25

Método Socrático

Sócrates ayudaba a que cada uno descubriera su propia respuesta. La respuesta estaba dentro de uno.

Algunos llevaron esto al extremo de decir que todas las respuestas, que todo el conocimiento, estaba dentro de uno.

Por supuesto que otros, como Aristóteles, hicieron notar que no era así, y que nuestra experiencia sensorial contribuye al conocimiento.

Y así algunos más, como Kant, llevaron esto también al extremo de decir que el conocimiento provenía únicamente de nuestra experiencia sensorial o de nuestras elaboraciones a partir de ellas.

Hacen parecer que Sócrates o Aristóteles defendían ideas extremas, pero yo no siento que fuera así. Ellos comprendían algo que se ha perdido en la traducción y en los debates sobre las traducciones.

Yo siento que lo que Sócrates suponía era que el conocimiento que uno busca siempre proviene del propio interior. Que uno siempre tiene dentro de sí mismo la respuesta a las preguntas que es capaz de formular. Si puedes hacer esa pregunta, es porque dentro de ti tienes la respuesta. Quizás cubierta de muchas capas, como una cebolla. Sócrates ayudaba a que uno des-cubriera la respuesta, pelando la cebolla, hasta distinguir la respuesta.

Cómo se generó ese conocimiento, sí ya estaba allí cuando uno nació, o si fue resultado de la experiencia, o una combinación de ambas cosas, es otra cuestión. No importa el origen, el hecho es que si puedes pensar la pregunta, también puedes pensar la respuesta. Y el por qué de eso es, me parece, algo que podríamos intentar descubrir. Por qué Sócrates pensaba eso. Y no sólo lo pensaba, de hecho lo demostraba en sus conversaciones con la gente con quien se encontraba, ejercitando lo que se vino a llamar el Método Socrático.

Sobre la cuestión de la generación del conocimiento, Kant decía que no podía imaginar que eso fuera posible antes de la experiencia sensorial. Quizás sea que los tiempos han cambiado, pero yo puedo imaginar un disco duro conteniendo programas aún antes de que la computadora que lo use haya sido encendida por primera vez. Así que me atrevo a imaginar algo similar para el conocimiento. Imaginar que hay una base de conocimiento que llega a nosotros de algún modo. Quizás contenida en los genes que heredamos. Quizás implícita en nuestra estructura física. Quizás un poco de ambas posibilidades y otras más.

Tal vez ese conocimiento nato esté en un nivel que escapa de nuestro intento de representarlo verbal o sensorialmente. Aunque podríamos ignorarlo, pienso que es mejor considerar la posibilidad de que puede existir.

Entiendo que Piaget mostró que las personas van construyendo conocimiento usando sus experiencias sensoriales. Para construir algo, se requiere de una base previa y de herramientas, tanto como de materiales. Con la base y las herramientas que tiene un recién nacido, éste va construyendo conocimiento de una manera distinta a como lo hará al año, cuando ya haya mucho más base construida y tenga más herramientas, o a los siete años, o a los doce, o cuando sea adulto.

En un mismo ambiente, ante las mismas influencias ambientales, y teniendo las mismas percepciones, personas de diferentes bases y herramientas incorporarán cada uno diferente conocimiento. Para algunas, habrá conocimiento que pudiera parecer obvio para otras, pero que no es capaz de incorporar, porque no tienen las bases o las herramientas para ello.

A veces, también ocurre que se tiene las bases y las herramientas, pero no los estímulos ambientales. Me pregunto si siempre podremos volver a retomar aquellas estructuras que no pudimos crear por ese motivo. Si tendrá la edad que ver con ello. O quizás sea el orden (o el desorden) de nuestras construcciones lo que determina si podemos retormar alguna estructura pendiente.

Es interesante cuando gente con bases y herramientas completamente diferente a la norma recibe las influencias de un ambiente inusual. Como un viajero en tierra extraña, teniendo pensamientos que un nativo no tendría, por la ventaja de empezar a conocer otra cultura además de la suya.

Cuando un sociólogo visita la tierra de las matemáticas, o un matemático la de las ciencias sociales, o cuando se trabaja en equipos inter disciplinarios, surgen muchas ideas novedosas que posiblemente no surgirían en un ambiente homogéneo. Si soy programador, con alguna base en ingeniería, supongo que cuando me aventuro en otro tipo de lecturas y ambientes, contemplo de manera particular algunas cosas que para otros tal vez no sean tan especiales. Y viceversa.

Dicen que los psicópatas no sienten remordimientos cuando realizan lo que nosotros consideramos malvado. Me pregunto si será porque no incorporaron a su conocimiento aquello que la mayoría de la gente sí, sobre lo que es bueno o malo. Entonces, me pregunto si habría forma para que lo incorporen, o algo equivalente, que haga así segura su inclusión en un ambiente social.

La intuición de los expertos sería un tipo de conocimiento que se puede generar a partir de cierto nivel de experiencia. Me pregunto, si viviéramos más tiempo, que tipo de conocimiento seríamos capaces de generar.

Las estructuras verbales forman parte de las herramientas que usamos para construir conocimiento. Como un martillo. Me pregunto qué otras herramientas habrá para construir conocimiento. Si con el tiempo aparecerán personas que dominen la mecánica y la ciencia de esto, haciendo herramientas, sistemas y métodos más sofisticados, para construir mejor conocimiento que ahora ni imaginamos.

Pues entonces, sigamos a Sócrates. Si podemos preguntarnos esas cosas, entonces ya tenemos las respuestas y será cuestión de des-cubrirlas. Dentro de nosotros mismos.

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