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2011/08/21

Las grietas de la ciencia

Cuestión política
Cuando el catolicismo cobró fuerza, las razones de muchas creencias existentes fueron suplantadas por razones católicas. Muchos rituales continúan existiendo hoy, con una falsa base de catolicismo. Las procesiones, ahora de santos, eran rituales que antes se hacían con dioses de otras religiones. La misma Navidad, suplanta lo que antes era la conmemoración del renacimiento del sol (en el solsticio del invierno boreal).

El catolicismo negaba sistemáticamente las creencias de otras religiones en un afán de prevalecer sobre ellas.

La ciencia ha usado un patrón similar con respecto a la intuición. Ha elaborado una forma de entender el universo que niega sistemáticamente la existencia de cualquier otro tipo de explicaciones que no sean las sostenidas por el método científico. El método científico convertido en dogma. Como si la cuerda pensada para liberarnos fuera usada ahora para someternos.

Tal vez sea injusto decir que el catolicismo por sí mismo, o la ciencia, tengan ese comportamiento. Más bien, parece que ocurre cuando se juntan con la política, con el interés de gobernar a la gente. De controlarla, de someterla.

Cambiando el pensamiento
Hay cosas que hoy damos por sentado pero no fueron así siempre. Antes, la gente no tenía tanta conciencia de su capacidad de libre albedrío. Era casi inimaginable cuestionar la voluntad de alguien de mayor jerarquía, como un hermano mayor, un esposo, un padre, un rey, o un sacerdote. Muchos de los diálogos que se muestran en novelas o películas históricas modernas simplemente no hubieran sido posibles. En esa época serían demasiado descarados o disparatados. Requieren de conceptos que no fueron desarrollados sino hasta siglos más adelante.

También la ley de causa y efecto, en el sentido científico, es algo nuevo. La idea de que la ocurrencia de un suceso A pueda provocar la ocurrencia de un suceso B, siempre, fue algo difícil de digerir en los primeros tiempos del método científico. Porque, ¿donde quedaba Dios en el esquema? Hasta entonces, Él siempre hacía que funcionara cada cosa.

Luego, si podía sacarse a Dios del esquema de causa y efecto, entonces cada suceso en el universo podía ser explicado por una causa previa, y esta causa por otra anterior, y así sucesivamente hasta la causa primera. Dios sería necesario sólo para explicar el inicio y la intención, pero podía excluirse de todo lo demás.

Cubriendo las grietas
Aunque el nuevo modelo establecía que cada cosa tiene una causa, luego se inventó el concepto matemático de azar, que permite especular sobre cosas cuya causa se desconoce. Cuando un dado rueda, hay un conjunto de circunstancias, unas más sutiles que otras, que determina qué número aparecerá. Pero, cuando la ciencia habla de un dado lanzado al azar, lo que dice, básicamente, es que no considerará ninguna de esas causas.

Conforme los instrumentos de medición se perfeccionaron, se fue haciendo evidente que no siempre A provocaba exactamente B. Algunas veces ocurre B más un poco más. Otras veces ocurre B y un poco menos. Lo que antes se explicaba por una voluntad divina, pasó a ser adjudicado al azar. El azar se convirtió en la masilla para rellenar las grietas que se fueran distinguiendo en el modelo.

Pero, si reflexiona sobre ello, el decir que una discrepancia es por azar es simplemente una forma velada de decir que no se conoce la causa de esa diferencia. Decir 'hay azar' no explica nada en realidad. Pero muestra una resistencia a admitir cualquier presencia no-científica en el cuadro.

Y, sin embargo, ...
El estudio de los fenómenos aleatorios (o al azar) ayuda a describir cómo serían las cosas en un ambiente sin explicaciones. Algunas veces esas descripciones calzan con lo que se observa en el mundo. Pero otras veces hay un sesgo notable. Por ejemplo, la toma de pruebas de adivinación hecha a individuos tomados al azar, durante un largo periodo de tiempo, muestra un sesgo hacia la posibilidad de que podemos acertar más veces de las que fallamos. Por un motivo inexplicable. También está el caso interesante de generadores aleatorios digitales dispuestos alrededor del mundo, que muestran que ocurren distorsiones en la uniformidad aleatoria cuando ocurren eventos que afectan a mucha gente. Es decir, como si la conciencia de mucha gente fuera realmente capaz de influir en el número que muestra un dado.

Muchos suponen que arrojar un dado o distribuir las cartas de una baraja son sucesos al azar, quizás porque se suelen decir eso en los estudios sobre probabilidad y estadística, pero si, por ejemplo, hace la prueba de hacer lecturas de tarot, posiblemente note que se forman patrones que tienen relación con las personas involucradas, lo que no se esperaría en un suceso al azar.

Es que, en realidad, el azar no existe. No es cierto que haya sucesos sin causa. Como tampoco es cierto que la ciencia no tenga espacios que necesiten ser cubiertos.

Algunas alternativas
La práctica de filosofías alternativas, particularmente las orientales (acupuntura, chacras, aura, etc) nos permite encontrar modos de llenar esos espacios que la ciencia no ha podido cubrir y, en ocasiones, incluso de reemplazar por otro el modelo de pensamiento usado para comprender el universo.

Por ejemplo, se dice que cada suceso que ocurre es por una intención previa entre sus participantes. El mismo acto de existir, nacer y vivir. Es para experimentar un conjunto de circunstancias que nos den la oportunidad de comprender cierto tema. Una vez alcanzada esa comprensión, una emoción es el mensaje que inicia la secuencia de eventos que conduce a una salida del escenario de esa vida.

Una enfermedad manifiesta un conjunto de síntomas. Pero la enfermedad tiene un origen en una emoción, que da el mensaje inicial. Una pena provoca un desequilibrio que se manifiesta en una enfermedad.

Cuando una manzana cae del árbol, se envía un mensaje al universo que inicia la secuencia de eventos que hace que la manzana continúe hacia su destino, deteriorándose y volviendo a la tierra.

Mensajes similares son capaces de enviar las personas, llamando a los microbios para que deterioren cierto órgano.

La ciencia no puede explicar por qué aparece un cáncer, o por qué a veces se va. Pero la explicación alternativa sí. Se trata de un mensaje de culpa, que si se cambia revierte el proceso.

Y resulta que funciona.

Muchas de estas explicaciones alternativas a la ciencia requieren de cierta disposición a la intuición y a sentidos que suelen ser negados por la educación que el método científico suele imponernos.

Pero funcionan. Así que las tomo en cuenta y trato de aprender de ellas.

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