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2016/10/20

Reaprendiendo


¿Qué te gustaría leer? ¿Historia, matemáticas, medicina?

¿Qué te gustaría aprender? ¿Historia, matemáticas, medicina?

¿Qué te gustaría ser? ¿Historiador, matemático, médico?

Hacer esas preguntas es normal, pero equivale a preguntar ¿Qué dulce te gustaría? ¿De la caja A, caja B, caja C?

Simplemente no lo puedes saber, a menos que ya lo sepas. ¿Y que probabilidad hay de que lo sepas?

Esas preguntas están impregnadas de una forma de pensar que afectan profundamente nuestros razonamientos y modo de vida.

Parece una forma de pensar iniciada por alguien que siente que sabe las respuestas y desde esa posición dominante pretendió ordenar el camino de los que venían después.

Y así sería como nos viene rigiendo durante algún tiempo. Lo suficiente como para que se sienta natural y no se nos ocurra cuestionarla.

A la hora de desarrollar plataformas educativas online, se viene siguiendo las pautas del modelo convencional de educación. Incluso las universidades más destacadas, con las mentes más brillantes, siguen organizando online las cosas en cátedras, especialidades, cursos, horarios, certificados. Y a todos nos parece razonable, natural.

¿Puede ser que la gratitud hacia la mano que guió haga menos visibles las limitaciones de ese camino? Quizás sea algo así; una mano que te acostumbra a ver en solo una dirección.

Pero podemos cuestionarla. Quizás sorprendernos de algunas respuestas. Y darnos cuenta que podemos hacerlo mejor.

"¿Qué te gustaría ser?"


¿Por qué las personas tienen que pensar en ser o abogados, o médicos, o profesores, o ingenieros, por ejemplo?

¿Acaso no vemos, y sentimos nosotros mismos, que nuestras habilidades y dones no siempre están dentro de un solo campo de estudios?

Puede ser que sea costoso desarrollar más de una carrera. Antes más que ahora. Tanto para el estudiante como para la institución.  Quizás tener más de una carrera deba ser algo destinado a los que tienen los recursos y el tiempo suficiente. ¿Es la cuestión de los costos tan insalvable que hay que resignarse a esa solución, permitiendo que la gran mayoría de la gente no desarrolle todos sus talentos y potencialidades? ¿No es eso aún más costoso para todos?

Cada especialidad, como Historia, Matemáticas, Medicina, agrupa un conjunto de conocimientos. Cuando uno completa ese conjunto de conocimientos, es especialista en eso.

Para ser médico, completas Medicina. Para ser historiador, completas Historia. Y así. Pero esos conjuntos de conocimientos pueden tener elementos comunes, que no es necesario repetir. Las convalidaciones son una manera de reconocer eso.

Pero podría ser mejor.

¿Por qué no puede alguien simplemente estudiar lo que quisiera?. Abrir las cajas de dulces y probar para poder contestar de verdad qué es lo que le gusta.

A un historiador: ¿Te gusta la Historia, verdad?

Pero, ¿comparado con qué, si es lo único que conoce? Es como preguntarle a Adán, ¿no es Eva la mujer más hermosa del mundo? Para saberlo de verdad, hay que salir del jardín.

Si una persona tiene la facilidad de aprender lo que sea que quiera aprender, puede eventualmente completar los conocimientos necesarios para una especialidad. Y facilmente otras más.

Puede entonces responder con la verdad qué es lo que más le gusta.

"¿Qué te gustaría aprender?"


¿Por qué existen especialidades como Historia, Matemáticas, Medicina?

Si se nos permitiera cruzar libremente las fronteras que limitan los conocimientos que agrupan, ¿qué necesidad habría de mantener esas fronteras?

¿Quizás el rótulo facilitaría algo a quienes contratan especialistas? Pero, ¿acaso los que buscan especialistas para un trabajo no los entrevistan y examinan para asegurarse que tienen ciertos conocimientos que prefieren?

¿Por qué las especialidades se enseñan en cursos?

¿Por qué los cursos tienen horarios?

Las respuestas suelen ser: por una cuestión de logística. Por que hay un número limitado de profesores, un número limitado de aulas, etc.

Además, el rol del profesor suele ser el de aquel que enseña lo que sabe a los estudiantes.

Pero, como se viene descubriendo, es mejor que un profesor sea un facilitador en la búsqueda de los estudiantes de sus propias respuestas.

Eso hace que más personas puedan ser profesores de más cosas.

No es necesario aulas donde se realicen dictados, sino lugares donde reflexionar y explorar, y centros de reunión para discutir ideas, desarrollar proyectos y celebrar.

La gente podría tener la libertad de auto organizarse en torno a objetivos comunes.

"¿Qué te gustaría leer?


¿Por qué las ideas de cierto tema están presentadas en forma de libro?

Posiblemente por las limitaciones en los medios de registro tradicionales de que disponían los autores.

Actualmente, en pleno siglo XXI, y con medios que permiten enlazar párrafos e imágenes entre distintas fuentes de contenido, no hay necesidad de que un libro sea limitado por los bordes originales que le dió su autor.

Nuevos libros pueden ir emergiendo de las rutas que los lectores van siguiendo en sus innumerables viajes.

Las posibilidades de Internet 


Internet puede ayudar a que estudiantes se conecten con este tipo de profesores.

Que les ayuden con preguntas, motivaciones, y logros graduales en su camino de descubrimiento.

Que lo que los estudiantes hagan pueda servir para comprobar cierta suficiencia.

Que una colección de suficiencias pueda ser rotulada como una especialidad, si eso ayuda en algo.

Que los perfiles en continuo crecimiento puedan ser fácilmente emparejados con las necesidades que alguna empresa tiene para realizar ciertas tareas o resolver ciertos problemas.

Los estudiantes de un tema podrían ser profesores de otro.

Los estudiantes podrían ser profesores de quienes vienen después que ellos.


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