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2014/07/05

Por qué hacemos las cosas

Una porción de tierra se ocupa
cuando el valor que se obtiene por ello
supera el costo de hacerlo.
Un hecho se aclara mucho
cuando se revisa quién se beneficia con el resultado.

Algo que es obviamente falso no es mentira.
La mentira aparece cuando se quiere hacer pasar por verdad algo que no lo es.
Por que entonces la gente la repite como si fuera verdad.
Y entre todos construimos una casa con ladrillos que no existen.

Hay los que mienten por supervivencia.
Porque no encuentran otro modo de desviar una amenaza.
Pero quizás son más quienes mienten porque es más fácil que la alternativa.
O por costumbre. O por tradición.

También podría decirse algo parecido de la violencia.

Hay los que usan la violencia por supervivencia.
Porque no encuentran otro modo de enfrentar una amenaza.
Pero hay quienes usan la violencia porque es más fácil que buscar una alternativa.
O por costumbre. O por tradición.

Es como comer carne.
En alguna época, alguien necesitó hacerlo para sobrevivir.
Quizás aún hoy, haya gente que lo haga, porque no encuentra otro modo de alimentarse.
Pero quizás son más quienes comen carne porque es más fácil que buscar una alternativa.
O por costumbre. O por tradición.

Si quieres dejar de hacer cosas como estas, tendrás que enfrentar esos escenarios.
La tradición puede ser fuerte. Porque cuando mucha gente ha pasado durante mucho tiempo ha formado un camino del que es difícil salir.
La costumbre puede ser fuerte. Porque cuando has hecho algo durante mucho tiempo has formado un hábito que puede ser difícil dejar.

Las tradiciones y costumbres son cosas poderosas, porque son como canales que ayudan a encauzar la corriente.
El problema es cuando el curso trazado conduce a un lugar que no es el mejor.

Podemos reconocer que hay veces en que está en nuestra mano elegir. En que podemos hacerlo con relativa facilidad. Que podemos elegir comer algo distinto de la carne, aunque no parezca tan sabroso. Que podemos elegir buscar una manera pacífica de resolver algo. Que podemos elegir verificar si algo es o no verdad.

Se suele decir que es cuestión de pura voluntad. La idea de la pura voluntad para lograr algo es atractiva y se ensalza en nuestra sociedad. Nos emocionan ese tipo de historias. Nos gusta cuando alguien aprecia la voluntad que usamos en nuestro logros. Igual que nos gusta ver bailar a las marionetas. Es más bonito cuando se ignoran los hilos.

Cuando exploramos con sinceridad en nuestros propios logros, vemos que siempre hay alguna motivación. Salimos de nuestra zona de confort y quizás soportamos el frío y el miedo, pero no por el frío y el miedo en si mismos, sino por algo que nos motiva tanto que elegimos soportarlos. Cuando logramos algo, la gente te dice ¡Bravo! porque soportaste el frío y el miedo, y sonríes mientras aceptas la medalla. Pero el cuadro no está completo si no muestras la motivación. Y eso da pie a que quien te pone la medalla promocione una motivación diferente. Es un viejo truco, quizás más que el de las marionetas.

No es la nación, no es la patria, no es el amor a la camiseta. Detrás de todos esos velos que se ponen, y la gente acepta, está el verdadero motivo que queremos alcanzar, cosas mucho más simples y humanas. Un beso, un abrazo, un te quiero. Algo tan simple como sentirse querido.

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