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2013/10/29

Libre

Hay un esclavo milenario, cuyas pesadas cadenas se ha acostumbrado a cargar. La cadena se ha desvanecido. Los hombros ya no sienten el peso. Las piernas podrían impulsarlo a dónde quisiera. Sin embargo, se sigue arrastrando.

No eres libre cuando puedes comer lo más fino, gozar los más sofisticados placeres, o tener lo mejor de lo mejor.

Tampoco eres libre cuando puedes comer lo que quieras del mundo, ir a donde quieras en el mundo, tener lo que quieras del mundo, o hacer lo que quieras que el mundo te ofrece.

Eres libre cuando nada de eso importa. Cuando comes, vas, tienes, haces, lo que tú eres.

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