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2005/08/16

El guerrero

A veces nos instan a salir a batallas que decimos no queremos pelear. Y, mientras aguardamos, envueltos en nuestra armadura, a que llegue el momento de salir a la arena, nos preguntamos si realmente es así. ¿Cuál es la alternativa? Volteo hacia mi celda, al el rincón oscuro donde me acurruco cada noche, solitario, con un frío que no consigo sacar de mi corazón.
He dicho que no quiero. Afuera me esperan. Cuando salga, el sol me calentará los huesos, y el cielo girará para mí, sobre las cabezas de todos los que quieren que vaya a pelear. He dicho que no quiero, pero quizá también yo me espero. Tal vez desearía haberlo decidido yo mismo. Y esta sonrisa sería diferente.

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