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2019/04/19

Hábitos legados

La gente se adapta.

Si hay algo averiado durante algún tiempo, la gente se adapta a la situación, se habitúa a compensar la situación, y muchas veces esos hábitos raros persisten aún tiempo después que la avería ha sido reparada.

Se sigue levantando la puerta al abrir, aunque la bisagra ya haya sido reparada y funcione bien. Se sigue levantando con cautela una tapa, aunque ya no esté rota. Se sigue levantando con un dedo la montura de unos anteojos, aunque ya los hayamos cambiado por lentes de contacto.

Por eso no es conveniente vivir en ambientes donde hay largo tiempo cosas sin atender o por las que nada puedes hacer, y donde debes adaptarte a esas fallas para poder estar ahí.

La gente que se adapta a un ambiente dañino, puede seguir despertando en la noche, temerosa ante el ruido del padre borracho, aunque él ya no esté.

Ante los mismos estímulos, la gente no reacciona de la misma manera. Y esos hábitos pueden tener mucho que ver. Algo que inspira a alguien a hacer más, puede sentirse como una bofetada por otra persona.

La gente se adapta. Es más saludable cultivar un ambiente bueno.

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