Buscar

Mostrando las entradas con la etiqueta problema. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta problema. Mostrar todas las entradas

2021/05/02

El problema de las recetas




Posiblemente has escuchado alguna vez una crítica hacia algún platillo porque no se preparó "como se debe".

No importa que sea más rico. La argumentación se basa en que no se siguió la receta y que incluso no debería ni siquiera llamarse como se llama.

Recuerdas cuando aprendiste a sumar? Si la maestra te enseña a sumar usando 2+2=4, qué responderias al que te criticara diciendo que 2.3+3.4=5.7 no es una suma porque no es la que se vió en la clase?

Pienso que una receta es un ejemplo de una idea. Así como 2+2=4 es un ejemplo de la idea de suma, que, una vez que la captamos, podemos usarla para sumar otros números.

Vi un video donde quien cocina hace arepas con harina de maíz amarillo y se disculpa por no usar harina de maíz blanco, que es "la de la receta". Quizás si te digo que voy a preparar arepas, esperes que sean de harina de maíz blanco, lo tradicional. Pero si uso otra harina, simplemente sería aclararlo, decirlo, informarlo, que vamos a ver cómo nos queda. Por qué disculparnos, si la idea de la arepa está ahí?. Arepas de harina de maíz amarillo, y ya. Me parece.

Pienso que no se debería usar una receta como una valla para limitar lo que se puede hacer en la cocina.

Extrapolando, los nombres no se deberían usar para limitar lo que se puede hacer.

Hay esa idea de tratar de escribir las cosas en piedra, quizás para luego lanzarlas contra los adversarios. Pero los que imitan esas costumbres terminan luego lanzando esas piedras incluso a quienes se suponen estiman y aman.

Si vemos las recetas como ejemplos, si vemos más allá de lo que dice el texto, para captar la idea, se accede con más facilidad a ese mundo de posibilidades que siempre está ahí, para quienes se atreven.

2015/07/19

El juego de hacer las cosas

Completar cosas te da energía para hacer más cosas. Así que tiene sentido hacer primero las cosas más fáciles que estén a mano.

Hacer algo difícil consume más energía. Así que tiene sentido convertir algo difícil en algo más fácil.

Cuando hay que hacer algo no tan fácil, lo primero es tratar de convertirlo en algo más fácil. Quizás sea cambiar la distancia, el tamaño, el peso, la forma de la cosa. O la nuestra. O nuestro punto de vista.

Cuando completamos algo, ganamos energía directamente proporcional a su dificultad.

No hay cosas fáciles o difíciles por sí mismas, depende de cada persona. Algo fácil para uno puede ser muy difícil para otro.

Es el juego de hacer las cosas.

2013/05/30

Los dos pares

Marta suspira, enojada.
- ¿Qué pasa? -le pregunta María, que ha ido a ayudarla con los quehaceres de la casa.
- Mira -le dice, mostrándole un calcetín rojo y otro azul-, se han perdido sus pares.
Los anuda con fastidio y los tira en una cesta.

Un rato después, Marta vuelve a suspirar, enojada otra vez.
- ¿Qué pasa? -le pregunta María.
- Mira -le dice, mostrándole un nudo hecho con un calcetín rojo y otro azul-, lo encontré en un cajón.
- Qué bueno -le sonríe María.
- ¿Por qué? -pregunta con disgusto Marta-, ¡ahora tengo dos problemas, dos pares de calcetines incompletos!

María la lleva de la mano hacia la cesta y saca el otro par. Marta tarda aún un poco en darse cuenta, mientras María desata los nudos para que ella pueda ver los cuatro calcetines, dos de cada color.

Muchas veces, sin notarlo, hacemos como Marta, contando los problemas sin ánimo de resolverlos. Es aceptándolos que dejamos que se vuelvan parte de las soluciones que hallamos.

2013/04/26

En el laberinto

Las tareas en el colegio son aburridas porque si las haces mal te reprenden.

En comparación, a los bebes que aprenden a caminar los animan con cada intento, aún cuando sólo logre dar pequeños pasos y al final acabe en el piso. Bravo. Eventualmente, caminamos, corremos, saltamos.

De dónde habrá salido la idea de que cuando alguien se hace mayor deja de aprender. Podemos aprender cosas nuevas. Incluso lo que aprendemos sobre algo que ya sabemos es algo nuevo. Y la única forma de aprender es por prueba y error. Si nunca hubiera error, el aprendizaje sería incompleto. Sería como correr a ciegas por un laberinto sin jamas tocar las paredes, y aún así conseguir salir. Se llegaría afuera, pero ignorando cómo. Y si podría hacerlo otra vez, o enseñar a alguien más.

Quizás por eso nos hacen infelices muchos profesores con sus tareas. Porque no han conocido la felicidad de equivocarse y ser alentados a proseguir. Por eso no la pueden procurar. Los han sacado a empujones, sin darles la oportunidad de hacerlo por sí mismos (de dónde habrá salido la idea de que se tiene que hacer en 5 años -o 4-?). Aunque sus certificados digan que ya salieron del laberinto y pueden enseñar a otros, en realidad siguen adentro de otro mayor, negándose a admitirlo, temiendo tantear las paredes, temiendo errar y acertar, para conseguir salir de verdad.

Y lo que se dice de los profesores se puede decir de los padres, de los jefes... :-)

2013/01/06

Cada problema contiene su solución

Cuando alguien ayuda a una mariposa a salir de su capullo, le evita el esfuerzo de romperlo, pero es necesario ese esfuerzo para que complete su desarrollo, fluya la energía por sus tejidos y sea capaz de volar.

De modo similar, cuando se ayuda a un polluelo rompiendo el cascaron por él.

O cuando se realiza una cesárea.

Hay algo en esos límites, a veces evidente, a veces sutil, que terminan de definir lo que el nuevo individuo será.

La mariposa, el polluelo, y nosotros mismos, hemos llegado aquí como resultado de un proceso en el que otras alternativas quedaron atrás.

Cada ambiente contiene el filtro, con sus propios castigos y recompensas, que define su resultado. Castigos o recompensas extras transforman el ambiente original en otra cosa diferente. El filtro distorsionado, a pesar de las buenas intenciones que se puedan tener, define otros resultados.

A veces queremos salvar a alguien, ayudarlo, facilitarle las cosas, pero al hacerlo modificamos el problema y con ello la solución.

2012/03/02

Problemas y Soluciones

¿Qué es un problema?

Quizás una de las primeras asociaciones que tenemos con esta palabra es la de esos casos que aparecen en los libros de texto, y que nos esforzábamos por resolver para poder ser aprobados.

Ahora suele ser simplemente cualquier embrollo que hay que resolver. Y que solemos enfrentar como sea, ya que rápido descubrimos que las cosas no son como en esos libros.

Mucha gente acomete los problemas sin mucha reflexión, usando la fuerza, la perseverancia (o terquedad, según se resuelva o no), la paciencia, etc. Pero casi siempre dando tumbos, como si no hubiera mucha luz, y sin reflexionar demasiado en el proceso mismo.

Tal vez pueda verse de otro modo.

En el devenir de las cosas, un problema es como un obstáculo en el camino. Dependiendo de a dónde vayas, una misma cosa puede ser un problema o no.

Así, que algo sea un problema es relativo. También, si algo nos resulta un problema, nos dice algo de la dirección que estamos siguiendo.

Para resolver un problema, podría ser útil pensar en algunas cosas:

a) Aclarar de qué modo es un obstáculo en el camino. ¿Qué es lo que dificulta o impide hacer?. De manera obvia, con la información que ya tenemos, sin suposiciones.
No es saludable preocuparse por supuestos.
Un auto adelante en el camino puede ser un problema. Hasta que se mueve. Hasta que se va o se desvía. Hasta que notamos que no importa.
Hay muchos casos en el futuro. Es mejor concentrarse en los problemas inmediatos, los que son obvios y por los que puedes hacer algo. A veces, tratar de atender problemas supuestos, sin la información suficiente, crea las circunstancias para que lleguen a ocurrir.

b) Revisar si para alguien más no es un problema, sino una herramienta o recurso.
Puede ser que incluso para nosotros mismos el problema, aunque molesto, nos sea útil de alguna manera, en este momento, y sea mejor esperar una mejor ocasión para resolverlo.
Cuidar que resolver un problema no cree más problemas.

c) Tratar de hacerlo simple. Hay soluciones sofisticadas, pero es porque así se vuelven con el tiempo. A veces, la gente, sin experiencia, se confunde y piensa que nacieron así, y tratan de construir algo elaborado directamente. Cada buena solución empieza simple y se va elaborando en el camino, por evolucion (por eso es bueno aprender a reinventar la rueda). No es saludable sobrecargar un problema con casos que aún no se necesitan resolver.

d) Algunos patrones de solución. Tal vez algo como:

  • El patrón "Eliminar problema". Tratar de eliminar el obstáculo. Como cuando se quita una piedra del camino. Como cuando comes un peón de ajedrez.
    Sin embargo, tener en cuenta que cada cosa está relacionada con otras. Cuando alguna se quita, otra suele ocupar su lugar.
  • El patrón "Evitar problema". Tratar de evitar el obstáculo. Como cuando se rodea una piedra del camino. Como cuando mueves tu pieza a otro lugar, o bloqueas la amenaza con otra pieza.
    En cierta forma, es como reducir el problema, pasando a posiciones más ventajosas buscando que sea posible continuar.
  • El patrón "Reducir problema". Tratar de transformar el problema en algo más fácil de resolver. Como cuando el agua desgasta la piedra. Como cuando llevas la partida hacia un esquema que manejas mejor.
    Es una estrategia que se suele usar en los problemas matemáticos, rompecabezas, etc.
  • El patrón "Usar el problema". Tratar de aprovechar el problema como una herramienta o recurso. Como cuando el agua arrastra la piedra que luego le ayuda a abrirse paso. Como cuando clavas la pieza del oponente, o usas tu defensa para hacer un ataque.
    En las artes marciales también se aprovecha la fuerza del oponente.

2012/02/25

Problemas Reales

Para avanzar, suele ser útil preguntarse:
  • Qué es lo que quiero, a dónde quiero llegar
  • Qué es lo que tengo, dónde estoy
  • Qué puedo hacer la respecto
Sin embargo, no es la manera en que se nos suele enseñar a pensar.

Si recordamos, en la escuela nos proponen problemas. Preguntas cuyas respuestas estamos obligados a encontrar sin más razón que "porque así es". Casi nunca por una razón que nosotros mismos persigamos, ni con medios que nosotros mismos decidamos usar.

Los problemas que se dan en los textos son muy artificiales. Calcular el lado de un triángulo a partir de ciertos datos no es lo mismo que hallar el mejor lugar dónde cruzar un río, o la altura de una montaña, o la velocidad del avión que oímos pasar.

Son los problemas reales los que inspiran en nuestras mentes planes, modos y medios para resolverlos.

Hay quienes se preparan durante largo tiempo para situaciones que no han visto, y se ejercitan en técnicas que no saben para qué sirven.

Somos nosotros, como ovejas de un sistema de educación pensado no para educar hombres libres sino servidores de quienes lo idearon.

El problema es que somos nosotros los que estamos heredando el mundo y los problemas que ellos ya no son capaces de resolver. De algún modo debemos hallar el método que no se nos ha enseñado y a hacernos las preguntas que no se nos ha preparado para hacer.

No debemos practicar con problemas artificiales. Debemos practicar con situaciones que nos inspiren a dar lo mejor de nosotros. No para parchar el mundo, sino para permitir que pueda ser mejor.

2011/06/23

Cada problema contiene su solución

Cada problema contiene su solución.

Ocultar la verdad de un problema, o ignorarla, retrasa su solución.

A veces, queriendo que sea una naranja lo que es una manzana,
pelamos un problema de un modo no adecuado,
buscamos las semillas donde no están,
exprimimos sin obtener jugo.

Contemplando las cosas como son, la manzana es manzana,
y podemos disfrutar de su sabor
mientras vamos descubriendo las semillas.

2008/10/25

La gotera

Algunos problemas son como una gotera.

Y, en lugar de tapar la gotera, ponemos un plato debajo, para que recoja el agua.

Para no tener que volver a vaciar el plato tan seguido, ponemos mejor una olla.

Luego ponemos un barril, que es más grande que una olla.

Pero, de todos modos, hay que vaciar el barrir cuando se llena, y es más difícil de hacerlo que con un plato o una olla. Así que, con ingenio, pensamos en construir un recipiente más grande.

Construimos un tonel enorme. Jamás tendremos que vaciarlo mientras vivamos.

Tiempo después, cuando nuestros hijos ya están grandes, el tonel contiene mucha agua, y hay tanto peso que, de pronto, en una de sus paredes aparece una gotera.

Alguien pone un plato debajo. Hay soluciones conocidas y probadas. ¿Por qué probar otra cosa?

Las goteras siguen apareciendo. Se colocan muchos platos en torno al barril. Y se van necesitando muchas personas para el trabajo de vaciarlos regularmente.

Se decide reemplazar los platos por ollas. Ahora se requiere menos personas, pero deben usar un poco más de fuerza.

Luego se reemplazan los platos por barriles. Se requieren aún menos personas, pero éstas deben ser aún más fuertes.

Sin embargo, cada barril llega a tener sus propias goteras, y tarde o temprano se empiezan a requerir más platos, ollas y personas.

Decide el amo del tonel reunir a todas las personas para construir el tonel más grande que jamás se haya visto. Y todas participan, esforzándose, extrayendo y acarreando madera y metal, levantando y uniendo los gigantescos tablones, convencidas de que el esfuerzo de ahora significará un mejor futuro, si no para ellos, para sus hijos.

Cuando la obra ha sido terminada, el amo del tonel, alabado sea su nombre, vive dando su generosa protección a toda la multitud que vive bajo el gran tonel.

En las generaciones que vienen, las goteras se llegan a olvidar. Y cuando, a veces, alguien curioso que consigue subir a la cima de la montaña sagrada, desde donde es posible ver el líquido sagrado que guarda el tonel sagrado, vea también la pequeña gotera, aunque llegue a entender que ella inicia todo, nadie le creería, y si llegaran a entenderlo, el amo de tonel, alabado sea su nombre, o los otros sacerdotes, servidores del tonel, por la protección de todos los que viven bajo su sombra, harían que el rumor desapareciera, y lo olvidaran. Como a las goteras.

Un día, después de generaciones de negarlo, los sacerdotes, servidores del tonel, aceptarán que el tonel sagrado está empezando a tener goteras, y aconsejarán al amo del tonel, alabado sea su nombre, a autorizar como reyes y reinas de tonel a quienes han venido construyendo toneles menores debajo de ellas.

Y cada rey y reina de tonel, da la autoridad de señores de tonel a quienes han puesto toneles menores debajo de sus goteras.

Y así sucesivamente, hasta llegar a los dueños de tonel, que ponen barriles para sus goteras y contratan encargados para que los cuiden.

Algunos de esos barriles tambien tienen goteras y los encargados contratados para vaciarlas a su vez han contratado a otras personas más, que ponen sus platos y ollas en torno, pagándoles un poco, y quedándose con la diferencia.

Eventualmente el dueño del tonel, considerando que sus empleados están ganando por el trabajo que les ha encargado, decide que deberían darle un poco de sus ganancias. Después de todo, son sus barriles y puede contratar a alguien más.

El dueño del tonel descubre que cuando un barril necesita ser reemplazado porque se ha deteriorado, en lugar de atender el asunto, puede encargárselo a sus empleados, para que lo resuelvan ellos mismos, consiguiendo y pagando lo que se requiera sin que él necesite gastar nada. Y aunque no los haya hecho ni pagado, los nuevos barriles también serán suyos. Después de todo, puede contratar a alguien más.

Además, él también tiene que pagarle a alguien.

En ese mundo, lleno de toneles y barriles de diversos tamaños y formas, también seguirá habiendo quienes les guste subir por la antigua montaña sagrada para contemplar el mar contenido en lo que alguna vez se llamara el antiguo tonel sagrado. Algunos de ellos verán la gotera sobre él, el inicio de todo. Algunos de ellos comprenderán.

Recordarán que no son los primeros. Que hubo días en que otros como ellos le explicaron al mundo el principio básico que las goteras de un tonel se deben a la gotera que lo alimenta. Y que el mundo había respondido con incredulidad.

‘Miren’, habría demostrado alguien, ‘cubro la gotera que alimenta mi tonel, y aún sigue teniendo goteras; ustedes están equivocados’.

‘Dejará de haberlas después de algún tiempo’, le habrían replicado.

‘¿Cuánto tiempo?’

‘Una vida…, quizas dos’

Y el mundo habría dejado de oir ese mensaje, pensando que era tonto esperar una vida o dos. Que eran tontos ellos, por pensar que lo que ocurría en un humilde barril podía aplicarse a su magnífico y gigantesco tonel, construido y mejorado durante generaciones, que además daba trabajo y protección a innumerables familias, incluyéndo las de ellos, malagradecidos.

Pero ellos entenderán que, a pesar de que no le guste la idea, el mundo no podrá seguir así para siempre. Que, de alguna forma, las antiguas batallas por el control de los toneles volverán y se repetirán conforme vayan escaseando las goteras. Que platos, ollas, barriles y toneles iran desapareciendo, quizás lenta pero inevitáblemente. Hasta que, un día, se encontrará alguien bajo la gotera inicial y, pensándolo mejor, dejará el plato a un lado y la reparará.

Archivo del Blog

Siga este Blog