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2009/01/11

Deseo, (Expectativa) y Decepción

El origen del sufrir
puede estar en desear
algo que no puedes controlar
y esperar que lo que haya
sea lo que deseaste.

Es placentero ver
que los deseos se vuelven realidad.

Pero puede ser una trampa.

Porque casi siempre parecerá mejor cualquier deseo,
como son los deseos.

Y si lo que hay resultara mejor que el deseo,
y te sorprendieras, sonriendo,
al compararlos descuidarás ver
la parte que no llegaste a desear.

Quizás es inevitable desear,
quizás es bueno desear,
pero podemos elegir
qué esperar.

Esperar que algo que no podemos controlar
sea como deseamos
es poner nuestra felicidad
en una ruleta.

Es como subirse al lomo de una ballena
y esperar que a donde ella vaya
sea también a donde queremos ir.

Puedes pasarte la vida acertando en su rumbo,
viviendo la ilusión de que la controlas.

Puedes pasarte la vida fallando en acertar,
imaginando que te odia.

Quizás la felicidad está en entender
qué esperar.

Si entiendes que sobre una ballena
no puedes esperar un destino certero,
puedes ser feliz viviendo esa aventura.

Se dice que si oras a Dios
y confías, sin insistir,
en que lo que deseaste ya se hizo
en alguna parte del futuro,
al agradecerlo te pones en camino
a encontrarlo.

Es diferente ese orar
al desear e insistir,
temiendo que no ocurra.
Porque cuando contemplas el precipicio
puedes encaminarte hacia él.

Orar y aceptar
que no podemos controlar todo,
que de alguna forma todos somos viajeros
montados sobre una ballena.

Tener la mente abierta
a lo que nos muestre el destino
disfrutar la felicidad
de esta aventura.

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