Buscar

2013/01/06

Honor y Amor

Me parece que leyendo sobre la inteligencia emocional estaba una historia sobre la niña hija del autor. En su cumpleaños, había recibido bonitos obsequios y él le insistía que los compartiera con sus amiguitas, para que vieran que buena niña era, pero sólo conseguía que ella se cerrara más. Después de intentarlo sucesivamente con halagos, sobornos y amenazas, finalmente le quitó un juguete para que alguien más lo pudiera usar.

Después, reflexionando, se dio cuenta que lo que en realidad había querido era que vieran qué buen padre era él. Había preferido fortalecer su imagen como padre ante los demás que fortalecer su relación con su propia hija. No había estado bien. Porque es natural que alguien pase primero por satisfacer la posesión completa de algo, para poder luego disfrutar el dar. No se puede dar lo que no se recibe primero.

Los padres se sienten responsables por sus hijos y trabajan para que tengan sustento y educación. Porque los aman. Sin embargo, muchas veces como que limpian con una mano y ensucian con la otra, sin darse cuenta. Los mensajes que se dan a los hijos influirá en lo que ellos piensen de sí mismos y cómo se sientan en el mundo.
A menudo se expresa:
  • "Ah mira, no eras tan tonto", en lugar de "¡buen trabajo!".
  • "Te faltó hacer esto (una pizca)", en lugar de "¡cuánto has avanzado (un montón)!".
  • "¿Por qué no eres como X?", en lugar de "¿Tienes algún problema en que te pueda ayudar?".
  • "¡Hazte esto!", es lugar de "por favor, ¿podrías ayudarme?" 
Quizás se debería tener más presente que:
  • El desdén continuo va debilitando la confianza en sí mismo y gestando resentimientos. Nadie quiere ser tratado como alguien inferior.
  • El respeto que damos es el que nos damos a nosotros mismos. Cada persona aprende a ser dueña de sí misma cuando se le da la oportunidad de hacerlo.
  • En lugar de hacer notar aquello que queremos desaparecer, es mejor celebrar aquello que queremos que permanezca.
Es importante que hagan bien las cosas, pero no tan importante como que se sientan bien haciéndolo. Como alguien dijo, es preferible un plato roto que un niño roto.


Cada problema contiene su solución

Cuando alguien ayuda a una mariposa a salir de su capullo, le evita el esfuerzo de romperlo, pero es necesario ese esfuerzo para que complete su desarrollo, fluya la energía por sus tejidos y sea capaz de volar.

De modo similar, cuando se ayuda a un polluelo rompiendo el cascaron por él.

O cuando se realiza una cesárea.

Hay algo en esos límites, a veces evidente, a veces sutil, que terminan de definir lo que el nuevo individuo será.

La mariposa, el polluelo, y nosotros mismos, hemos llegado aquí como resultado de un proceso en el que otras alternativas quedaron atrás.

Cada ambiente contiene el filtro, con sus propios castigos y recompensas, que define su resultado. Castigos o recompensas extras transforman el ambiente original en otra cosa diferente. El filtro distorsionado, a pesar de las buenas intenciones que se puedan tener, define otros resultados.

A veces queremos salvar a alguien, ayudarlo, facilitarle las cosas, pero al hacerlo modificamos el problema y con ello la solución.

Se acuerda la ciencia cuando fue ternera

En la ciencia, en esencia, uno supone que cierta idea es verdad y la va elaborando lógicamente a ver a donde conduce. Se asienta cuando permite comprender algún hecho experimental. Se descarta cuando algo no corresponde, o hay un modelo más simple.

Supongamos que los fantasmas existen. Supongamos que tenemos un alma inmortal. Supongamos que lo que pensamos e imaginamos influye en el mundo físico. A ver a dónde nos conduce. Si algo no es verdad, aparecería algo que no corresponde.

Así ha avanzado la ciencia. Proponiendo que la tierra no es plana. Que el sol no gira en torno nuestro. Que hay seres pequeños invisibles que nos producen enfermedades. En un tiempo sonaban absurdos y ahora es sentido común.

Así que es saludable que tratemos con respeto también a lo absurdo. Nunca se sabe.

Así que... suponiendo que nuestros pensamientos pueden influir el mundo físico, los conjuros vendrían a ser herramientas mentales cuyo uso mejora con la práctica.

Un cuento o una canción puede ayudar a ir formando eso en nuestras mentes.

Qué tan inofensiva es ahora la música que escuchamos. Qué tan buena la canción con que arrullamos un bebé. Y los cuentos, y las historias donde aprendemos a forjar armaduras, espadas, escudos...

Si fuera cierto, y lo supiéramos, y quisiéramos manipular a la gente, la educaríamos de cierto modo, y continuamente ocuparíamos su mente con ciertos mensajes.

Pero nada de eso está pasando ahora, como para indicar que alguien lo sabe... No es así?

2012/12/12

Nuestro Universo

Todo se inicia como con un chorro de agua cayendo sobre un plato.

Desde el punto de vista de alguien que vive en la superficie del agua, en ese universo de dos dimensiones, las burbujas que observa vienen de un centro de donde han surgido repentinamente.

Me puse a pensar que si nunca se considera una dimensión adicional, explicar ese repentino surgir, como de la nada, podría conducir a complicadas especulaciones. Quizas un Big Bang.

Pero si todo es análogo a todo, como parece ser, tal vez podamos encontrar una figura más comprensible.

Quizás las estrellas de nuestro universo sean algo así. Como las huellas de burbujas hiperdimensionales que surgieron como de un chorro.


2012/12/08

El Propio Respeto

Estoy aprendiendo que para sentir el respeto de los demás hay que respetarnos a nosotros mismos.

Si nos respetamos a nosotros mismos, entonces también podemos apreciar respetar a los demás.

No podemos apreciar el respeto que se nos da, ni darlo sinceramente, si no nos respetamos a nosotros mismos.

Para respetarnos a nosotros mismos, nos apoyamos en nuestros padres, nuestra pareja, familiares o amigos. Pero si ellos no dan ese apoyo, se rompe la relación, tarde o temprano.

Porque el respeto es como el alimento social.

Mucha gente sale a buscarlo donde sea, y lo acepta donde lo encuentre. Y, como la comida, es más importante de lo que parece. De eso nos formamos. Es importante fijarnos dónde encontramos respeto y qué respeto aceptamos.

Pero cultivar el propio respeto es como cultivar un huerto propio donde siempre encuentras lo que necesitas.

2012/12/01

Recordando esa voz

Parece que nuestra mente tiene dos niveles.

Por un lado, el consciente. Con el que nos han enseñado a identificarnos. Usa memoria, lógica, palabras y números.

Por otro lado, el subconsciente. Al que nos han enseñado a dar poca importancia, o negar. Usa visiones, intuición y sentimientos.

A veces, cuando descansamos de un problema que no logramos resolver, nos sorprendemos que al relajarnos o al dejar de pensar en ello de pronto aparezca la respuesta, o una pista. Es el subconsciente.

En varios métodos de terapia, como chakras, reiki y biodescodificación, dicen que el subconsciente se comunica con nosotros a través de sentimientos. Si los ignoramos, desencadenan síntomas físicos, que pueden manifestarse en dolencias y enfermedades, o hacernos vulnerables a ellas. Para sanar, hay que escuchar el mensaje y aceptarlo.

Muchas veces, los mensajes del subconsciente no son aceptados porque confrontan las creencias y costumbres que hemos creado en el mundo consciente. Niños que reprimen la ira que sienten hacia sus padres, padres que reprimen la ira que sienten hacia su jefe o su trabajo, parejas que callan sus deseos, gente que ignora tanto las tormentas internas como hacer aquello que le da alegría a su corazón. Porque no es correcto socialmente, o moralmente, o útil.

Sin embargo, cuando dejamos de reprimirnos y logramos aceptar lo que realmente sentimos, vamos descubriendo quienes realmente somos y despertamos.

Es algo que voy aprendiendo.

Cuando aprendí a leer el tarot, lo hice porque quería entender cómo funcionaba aquello de lo que tanto se hablaba. Por qué le había interesado también a novelistas y hasta a científicos.

Aprendí la mecánica. Cada carta es un símbolo, y su posición también. Ambos se combinan y con un conjunto de cartas se obtienen mensajes.

Poco a poco aprendí a expresar con más fluidez los mensajes que veía. Poco a poco los iba distinguiendo mejor.

Al comienzo, esperaba encontrar mucho azar, porque barajaba las cartas y se elegían boca abajo. Y me sorprendió notar que había consistencia en las lecturas.

Algunos dicen que los mensajes provienen de alguna entidad que sabe más que uno. Y uno se imagina a esa entidad allá afuera.

Pero ahora me parece que en realidad está dentro de nosotros. Nuestro subconsciente.

El tarot, la lectura del humo del cigarro, de las hojas de coca, de las runas y los granos de arroz, y otras cosas aparentemente aleatorias, serían simplemente medios de anular nuestro consciente, entrando en un territorio donde podamos distinguir mejor los mensajes del subconsciente.

Con el animo dispuesto, también se podrían encontrar mensajes en cosas cotidianas aparentemente aleatorias. El vuelo de un pájaro, la dirección en que cae una hoja, las figuras que distinguimos en una roca, o en las nubes... incluso los mensajes reconfortantes que algunos encuentran en un versículo de la Biblia elegido al azar.

No es que en sí mismas estas cosas contengan el mensaje o la intención, del mismo modo que las letras del alfabeto no contienen un mensaje. Es la forma en que las leemos, la secuencia en que las disponemos, lo que les da significado. Y esa forma es dispuesta por nuestro subconsciente.

Incluso si existiera alguien allá afuera, conociendo las respuestas que nosotros no, es a través del subconsciente que podemos conocerlas también.

Cuando estamos ante algo aleatorio, puede servir como medio para que el subconsciente nos hable. Si notamos que un pájaro ha volado o una hoja ha caído, o cierta configuración en las cartas, es porque el subconsciente nos inspira a prestarles atención del modo que se requiere para entregarnos el mensaje.

Aceptando eso, las cosas que ocurren empiezan a ser vistas de otro modo. Hay alguien ahí, dentro de nosotros, cuyo lenguaje podemos aprender a escuchar... o recordar.


2012/10/22

Honrar la verdad

A veces, hacemos algo que sabemos no está bien mientras los demás dicen que sí y hasta te premian. Pero tú sabes la verdad.

A veces, hacemos algo que sabemos está bien mientras los demás dicen que no y hasta te castigan. Pero tú sabes la verdad.

Aunque sabemos la verdad, parece más fácil preferir lo primero.

Parece más fácil mentir cuando te dicen que no importa, que es inofensivo. Parece más fácil matar cuando te dicen que está justificado. Pero tu sabes que no es la verdad. No importa cuánto lo desees ni cuánto los demás lo aprueben, en tu corazón sabes que no es bueno.

Cuando uno ve que el sistema social presiona tanto para eliminar las diferencias con respecto a la opinión general, se puede preguntar con inquietud si es casualidad, o hay alguna intención detrás.

Ha sido la intolerancia a las diferencias lo que permitió a las corrientes totalitarias cometer los actos que después nos parecen tan atroces. Posiblemente no lo parecieron tanto cuando eran realizados y la sociedad aplaudía, o asentía, o callaba. Nadie decía nada en contra porque entonces no era tolerado.

Por eso es importante cultivar y fortalecer el respeto ante las diferencias. No somos iguales, no podemos hacer las mismas cosas, no pensamos igual, pero cada uno merece respeto.

Hacer lo que sientes que está bien. Decir lo que piensas que está bien. Sonrojarse. Cuestionar a tus padres. Responder a los mayores. Respetar su voz, pero también honrar el fuego que llevamos dentro. Estar bien con el dios que vive en nuestro corazón.

Archivo del Blog

Siga este Blog