Buscar

2012/02/25

Problemas Reales

Para avanzar, suele ser útil preguntarse:
  • Qué es lo que quiero, a dónde quiero llegar
  • Qué es lo que tengo, dónde estoy
  • Qué puedo hacer la respecto
Sin embargo, no es la manera en que se nos suele enseñar a pensar.

Si recordamos, en la escuela nos proponen problemas. Preguntas cuyas respuestas estamos obligados a encontrar sin más razón que "porque así es". Casi nunca por una razón que nosotros mismos persigamos, ni con medios que nosotros mismos decidamos usar.

Los problemas que se dan en los textos son muy artificiales. Calcular el lado de un triángulo a partir de ciertos datos no es lo mismo que hallar el mejor lugar dónde cruzar un río, o la altura de una montaña, o la velocidad del avión que oímos pasar.

Son los problemas reales los que inspiran en nuestras mentes planes, modos y medios para resolverlos.

Hay quienes se preparan durante largo tiempo para situaciones que no han visto, y se ejercitan en técnicas que no saben para qué sirven.

Somos nosotros, como ovejas de un sistema de educación pensado no para educar hombres libres sino servidores de quienes lo idearon.

El problema es que somos nosotros los que estamos heredando el mundo y los problemas que ellos ya no son capaces de resolver. De algún modo debemos hallar el método que no se nos ha enseñado y a hacernos las preguntas que no se nos ha preparado para hacer.

No debemos practicar con problemas artificiales. Debemos practicar con situaciones que nos inspiren a dar lo mejor de nosotros. No para parchar el mundo, sino para permitir que pueda ser mejor.

2012/02/19

No solo por sexo

Cuando una persona muere, lo que las demás personas lamentan de su partida es quién fue para ellos.
Sus relaciones familiares, su amistad, si tuvo fama y alguien lo conocía, si hizo muchas o pocas cosas para los demás.

Casi nadie parece preguntarse quién era esa persona más allá de las consideraciones sociales. Qué pensaba del universo, de su vida. Si era felíz. Qué le gustaba. Qué amaba. Quién era para sí mismo.

Hace unos días murió la cantante Whitney Houston, en la víspera de la entrega de los premios Grammy, que ella misma había ganado muchas veces. En los últimos años, sin embargo, su carrera pública parecía haber declinado, entre crisis personales y rumores de adicción a las drogas.

En una entrevista para la promoción de su última gira, "Nothing but Love", dijo alguna cosas sobre lo que pensaba de la industria musical:  "... la música no ha cambiado, la gente ha cambiado... creo que la música es un regalo del cielo... hoy la gente se ha convertido en actores musicales vestidos con trajes de Halloween interpretando roles muy específicos..."

Tal vez prostituirse no tiene que ver necesariamente con sexo. Tal vez es hacer lo que te pidan, sacrificando lo que eres, por dinero.

Como en la música, con cantantes disfrazándose simplemente para gustar al público, a pesar de que no lo quieran hacer. Dejando de expresar lo que sienten para expresar simplemente lo que les puedan comprar.

Las disqueras, las editoriales, las distribuidoras, y las entregas de premios, sirven como sistemas de selección que permiten prosperar aquellas cosas que más agrade al público (o que nos digan que nos debe agradar más). Sí: una vez que aceptas el sistema, te prostituyes. Por eso hay actores que no aceptan un Oscar, y cantantes que no quieren un Grammy. Porque aceptar un premio puede ser como si después de hacerle el amor a quien amas te diera unos billetes. No quieren que luego los obliguen a aceptar los billetes por hacer algo que no aman.

Antes, la gente intercambiaba el fruto de lo que hacía por otras cosas que necesitaba o le gustaba. En algún momento, alguien dijo que el deber hacia el trabajo estaba por encima del deber hacia uno mismo. Suena virtuoso, pero luego se empezó a llamar trabajo a cualquier cosa que alguien quisiera obligar a hacer.

Ahora, mucha gente se cambia a sí misma, renuncia a lo que es para poder cambiarse por dinero.

Irónicamente, a veces la gente llama puta o pendejo a quienes se atreven a desafiar ese comportamiento y tratan de ser fieles a sí mismos pero no son comprendidos. Simplemente por no encajar.

En todas las profesiones la gente ha llegado a callar lo que es, a dejar de hacer lo que piensa es lo mejor y hacer simplemente lo que el cliente les pide. Lo que sea. En qué nos hemos convertido.

Hagamos algo al respecto.

2012/01/30

Evoluciones

Evolucionamos, adaptándonos al ambiente. ¿Qué pasa cuando una criatura puede modificar su ambiente? Los humanos podemos hacerlo. ¿Qué pasa cuando una criatura puede controlar completamente su ambiente? Si podemos controlar en lo que nos convertimos, ¿qué elegiremos?.

Al modificar nuestro ambiente, modificamos lo que somos. Hay cosas en las que no podemos evitar convertirnos, por el simple hecho de haberlo elegido.

Una vez elegimos, y nos convertimos en humanos. ¿Elegirías ser dios? ¿Qué tipo de dios se puede ser cuando se esclaviza el ambiente?

2012/01/21

Percibir a Dios

Dios es amor. Dios es bueno. Dios es orden. Eso es lo que decimos los humanos. Son sentimientos y conceptos que asumimos como propios de nosotros, los seres humanos. Mucho se discute sobre si Dios existe o no allá afuera. Quizás lo interesante es notar que Dios sí existe en nuestra mente humana.

La Naturaleza simplemente es. Son los humanos los que identificamos orden en el caos, bondad y maldad, odio y amor. Los humanos, con nuestra mente humana.

Entonces, ¿Es Dios algo así como una creación mental? No sería tanto una creación consciente, sino más bien un efecto, que se produce en nuestro subconsciente, debido a nuestra naturaleza humana, al contemplar el universo. No importa que uno se declare agnóstico y pretenda negar a Dios. Quizás exista o no allá afuera. Pero de lo que sí podríamos hablar es que existe en nuestra mente. Si uno no puede evitar percibir las cosas del modo en que las percibe, si uno no puede evitar sentir amor, o bondad, o notar orden en las cosas que le rodean, entonces uno no puede evitar que se forme Dios en su mente.

Una persona puede asistir a ceremonias todos los días y recitar al mundo los textos sagrados de su religión pero eso no significa que sienta a Dios. Quizás es más fácil sentir a Dios al contemplar la Naturaleza. Algo en el que la sociedad no haya influido. Allí, si evitamos hacer esfuerzo consciente, la mente, como una esponja, va absorbiendo poco a poco algo de lo que le rodea, hasta que llega a distinguir un orden, como cuando se siente el peso extra en la esponja luego de un rato. Quizás haya orden o no afuera, lo notable es que el orden se llega a formar dentro de la mente. Luego, contemplando el orden, podemos percibir un orden en del orden. Eso sería Dios.

Tal vez la percepción de Dios sea algo relativo. Quizás al percibir un orden simple, como un hilera de piedras en el jardín, un animal ya esté percibiendo a su Dios. Los humanos le seríamos como dioses, porque podemos formar cosas como esas a cada rato.

Y nosotros, en el orden que percibimos en el orden es que sentimos a Dios.


2012/01/06

Liberando el subconsciente

Vemos en las nubes el reflejo de lo que llevamos en el corazón.


Muchas personas se burlan o condenan cosas como el horóscopo o las artes adivinatorias. Lo que la historia muestra es que uno se burla o condena cuando, en el fondo, tiene miedo de aquello que no comprende. La burla pretende aliviar la angustia. La condena pretende evadirla. Sin embargo, es con respeto que se llega a comprender un poco más.

Llevo un tiempo practicando Tarot. También, reciéntemente, acercándome al I Ching. Mi impulso inicial es la curiosidad por conocer la mecánica usada para formar los mensajes. Me ha llamado la atención como el azar, que suponía sería evidente para todos los casos, se presenta más en unos que en otros. Y siempre muy tímidamente, casi como si no existiera. En realidad, me he convencido de que no existe. Al menos no del modo en que se nos enseña a pensar en él. También me desconcertaba un poco que algunas personas, sin profundizar demasiado en la técnica, pudieran ser tanto o más capaces de hacer lecturas acertadas.

Me parece que cuando se hace una lectura de Tarot, I Ching, etc. el mensaje no aparece en las cartas ni en los trazos, sino en la interpretación.

Con la interpretación, se permite que el subconsciente participe. El de quien lee, el de quien consulta, el colectivo de ambos. Quizás hasta un subconsciente colectivo mayor al que de algún modo tenemos acceso cuando nos lo permitimos.

Por lo que he visto, es sorprendente lo que el subconsciente puede decir. No es tanto que las cartas hablen, ni los trazos en el papel. Sino que dan el soporte para que el subconsciente pueda hablar. Quizás no importa tanto las figuras que aparezcan en las cartas, o las frases literales que exprese el oráculo, de algún modo el subconsciente las usará para contar algo sobre lo que preguntamos, tal vez mostrando otras perspectivas y considerando otros aspectos y matices.

Lo que ha pasado, lo que pasa, lo que pasará. ¿Es que somos capaces de ver cosas de las que no somos conscientes? Aparentemente sí. Pero creemos tan firmemente que no, que necesitamos un mecanismo que ayude a relajar esa censura.

El sorteo al azar sería para que el consciente confíe, o para confundirlo, ya que cree que el azar existe. El vidente sería para que quien consulta confíe, o para confundirlo, ya que quien consulta cree que no puede verlo por sí mismo. Los símbolos son como palabras sueltas que llegan y el vidente hilvana en un mensaje. Y los mensajes del vidente son, a su vez, como palabras sueltas que quien consulta hilvana en su propia interpretación.

Los medios de adivinación serían como un catalizador o una ayuda que permite liberar al subconsciente. El vidente construye el mensaje que siente. Y quien consulta también lo hace. Dos personas pueden oír las mismas palabras y obtener un mensaje distinto cada una. Porque el mensaje se construye cuando lo interpretamos.

En el mundo del consciente, tratamos de construir texto que sea lo menos ambiguo posible. Sabemos que cuando un texto es ambiguo da lugar a múltiples interpretaciones. Pues es ese hecho el que es útil para liberar el subconsciente. Las técnicas de adivinación nos presentan algo ambiguo. Un terreno en el que el consciente sólo puede caminar en círculos, como perdido en un bosque. Pero allí, el subconsciente puede volar, y contemplar las cosas desde una perspectiva que el consciente no puede comprender.

Parece que no importa tanto las frases que se coloquen en el horóscopo cada día. Podrían elaborarse basándose en complejos estudios astrológicos, o podrían sacarse al azar de un  libro. Igual la gente sentiría que aciertan. No es que cada persona sea ingenua y se convenza de una ilusión. Es que su subconsciente  pudo usar esa frase para hacer llegar a su consciente un mensaje más claro sobre algún tema.

Con la práctica, la gente puede aprender a sentir esos mensajes con más claridad. También puede su subconsciente aprender a expresarse con ayuda de otros medios, como granos de arroz, marcas en la arena, el humo de un cigarrillo, una caída de agua, etc. Incluso en el fluir de la gente por la calle, o el fluir de los acontecimientos a lo largo del día. Un presentimiento, un deja vu, y otras cosas similares, serían las ocasiones en que el subconsciente ha leído en el ambiente un mensaje con tal claridad que ha llegado al consciente.

2011/12/14

Huellas en el cesped

Leí una vez que, al terminar de construir unos edificios, no pusieron ninguna acera que cruzara el jardín. Simplemente dejaron que la gente usara los edificios un tiempo.

Entonces, hicieron las aceras sobre el camino que el andar de la gente había dejado sobre el cesped. Confiando en que el trazo reflejaba las rutas más convenientes. Y así era.

Cuando haces algo para alguien, es mejor prestar atención a cómo lo va a usar. Observar al usuario.

A veces uno puede pensar que si trabaja con mucho esmero en algo, eso garantiza que todo estará bien. Uno podría hacer las aceras por donde mejor le parece, esmerarse mucho en que estén bien hechas, pero eso no garantiza que sean útiles para la gente. De algún modo hay que averiguar qué es lo que ellas necesitan. Observar las huellas que dejan sobre el cesped.

Hay quienes se quejan de que la gente cruza la calle por sitios indebidos. Lo dicen en la televisión y a coro todos suelen repetir las mismas quejas sobre esa imprudencia, falta de civismo, etc.

Me gustaría que reflexionaran sobre el otro punto de vista. Si a pesar de ver las huellas sobre el cesped se insiste en trazar las aceras en contra, la gente se sentirá incómoda de seguir una ruta que no es la natural. Si es demasiado incómoda, la gente preferirá salirse de la acera (de hecho, si pasea un poco por ahí, notará senderos alternativos trazados en el cesped, a pesar de las aceras). Es necio decir que la gente es tonta por no usar las aceras que uno ha dispuesto. Es difícil admitirlo, pero quien trazó la acera no lo hizo bien. La acera puede estar bien hecha, pero la ruta no es útil. Por no observar a quienes las iban a usar.

¿Por qué la gente prefiere sortear el tráfico de una avenida y un separador vial antes de caminar cinco cuadras abajo, subir y bajar de un puente peatonal (donde le pueden robar) y luego volver a subir cinco cuadras para llegar al punto que tiene enfrente, a 20 metros? Porque es natural para la gente pensar así, que el punto más corto entre dos puntos es el tiempo que los une. Quizás debería preguntarse si hubiera sido posible construir el puente peatonal en el lugar donde habitualmente la gente cruzaba. Así como sería bueno que los gerentes hicieran de vez en cuando las colas de los sitios que administran. Y también que los que opinan de cómo cruza la gente una calle viviera en un tiempo en la zona donde ellos viven, del modo en que ellos viven. O mejor, que aprendan a observar las verdaderas necesidades de los usuarios y buscar soluciones por ese lado.

Seguramente los padres se habrán dado cuenta lo contraproducente que es dar una orden que no se puede cumplir. Es desmoralizante. O anunciar un castigo que no se puede hacer. Les pierden el respeto. Yo pienso que es lo mismo con las leyes. Si una ley es difícil de cumplir, la gente optará por la alternativa en cuanto le sea posible. No porque no le guste cumplir la ley, sino porque probablemente la ley esté mal hecha y vaya en contra de su natural desenvolvimiento. Pienso que son mejores las leyes que simplemente afirmen aquello que ya todo el mundo hace. Igual que las aceras que se trazan por donde todo el mundo ya pasaba. Cuando las leyes obligan a la gente, siempre aparece alguien que se pone del lado de la ley para poder manipular a la gente. Las leyes deberían ayudar a la gente, servirlas, representarlas, afirmar sus buenas prácticas. Entonces, los gobernantes serían mejores que los que ahora tenemos.

Relacionados

2011/11/28

Aprendiendo a aprender

Me parece que aprender es un proceso de descubrimiento.

Para quienes no han aprendido, enseñar puede ser algo difícil (por eso no conviene copiar las respuestas).

Se suele suponer que cualquiera que sabe algo puede enseñarlo, pero no necesariamente.

Se suele suponer que cualquiera que sabe algo lo ha aprendido, pero no necesariamente.

Hay quienes tienen la facilidad para hacer algo y parecen saberlo casi al instante. Pero para aprender algo es importante equivocarse, probar, fallar, acertar. Si casi no te equivocas, entonces simplemente lo sabes, pero no has aprendido. Conoces solo una pequeña parte del camino. Alguien así quizás pueda enseñar a otros que tengan la misma facilidad pero probablemente tenga dificultades para comprender la relativa lentitud de la mayoría.

Es experimentando el proceso de aprender que podemos identificarlo en otros a quienes podemos ayudar en su camino, enseñarles.

Quizás lo ideal sería que cada persona pudiera contar con alguien que haya aprendido de modo similar a como uno aprende. Que pueda identificarse con la manera como uno mira las cosas.

De quienes aprenden de diferente modo, algo se puede aprender... pero no suele ser tan fácil.

Archivo del Blog

Siga este Blog