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2020/06/13

Transformando la realidad


Parece como si la realidad física que percibimos con nuestros sentidos usuales fuera algo que se extiende en más planos. Como la punta de un iceberg, que es parte de un cuerpo que se extiende más allá de donde normalmente vemos.

Para cambiar algo en la realidad física, podemos aplicar nuestros esfuerzos aquí, como es lo normal que se nos enseña. Trabaja duro, empeñate, sigue empujando la roca.

O podriamos trabajar con más inteligencia, e ir hacia algún plano más profundo, hacer ahí los cambios, y esperar a que se propaguen hasta aquí. Como entrar en el mar helado, y modificar allá abajo lo que que queremos que se refleje acá arriba.

El acceso a esos planos más profundos se puede alcanzar con la meditación. Es un area del conocimiento que recién está explorando la ciencia occidental, encontrando muchas cosas interesantes que van validando lo que la gente que la practica llega a experimentar.

Quizás es dificil encontrar alguien que logre cambiar drásticamente la realidad física desde otros planos. Pero sí podemos encontrar personas que logran cambiar su realidad física personal, su mente, su salud, quienes son, a través de la meditación y otras técnicas asociadas, como la hipnosis y el yoga. Algunas se han rebautizado con nombres como Mindfullness o PNL, tal vez para ampliar el público dispuesto a probarlas.

Yo he experimentado cambios a través de la práctica de la meditación que me llevan a aceptar que habrían más planos además de esta realidad física que percibo. Cuando encuentro que no soy el único, sino que incluso hay conocimiento antiguo hablando sobre eso, me animo a seguir investigando y probando.

Te animo a hacerlo tu también. Te sorprendería saber cuanta gente lo está descubriendo.


Aprendizaje

Al parecer, cuando percibimos algo que queremos aprender, usamos nuestro cuerpo, energía y emociones para llevarlo al plano mental. Cada esfuerzo de aprendizaje va alcanzando primero los planos energético y emocional hasta que llega al plano mental. Y luego, debemos permitir que pase por los planos emocional y energético hasta que llega al plano físico otra vez, donde ocurre la manifestación de lo que hemos aprendido.

Hay un ritmo óptimo para hacer eso, y es bueno descubrirlo y respetarlo, porque cuando nos empecinamos en forzarlo es que pueden aparecer frustraciones.

Lo formas en la mente un rato, esperas, repites, esperas, repites, y así, siendo sincero contigo mismo, dejando que lo que aprendes se propague a su propia velocidad y ritmo.

Lamentáblemente, un sistema educativo como el que tenemos hoy, nos obliga a tratar de encajar nuestros ritmos en uno pautado arbitrariamente por las autoridades educativas. Algunas personas sufren menos frustraciones que otras, pero lo normal es que aprender algo nos resulta difícil a todos. Y me parece que podría ser mejor.

Cada persona debería ser dueña de su propio aprendizaje y poder avanzar a su ritmo. Con las computadoras y la Internet eso podría ser más asequible. Pero aún estamos en la etapa de reproducir en el nuevo medio los mismos vicios y limitaciones que tenemos en el antiguo. Conforme vayamos dejando atrás eso, las cosas deberían ir mejorando.

Hábitos

Los hábitos son como las sendas que se marcan por mucho pasar por ellas. El camino que primero era desconocido, se va tornando más y más familiar, hasta que podemos pasar por él sin pensarlo demasiado, apoyados en el conocimiento intuitivo que ha sido parte de nuestro aprendizaje.

Hay algunos hábitos que nos apoyan o impulsan, y otros que nos limitan o nos frenan.

Poco a poco volverá a aparecer hierba sobre la senda que dejemos de recorrer, y es más o menos lo que debemos hacer con los hábitos que no queremos conservar.

Tradiciones

Las tradiciones son como grandes caminos marcados por el tránsito de nuestra familia, nuestra comunidad, por todo el mundo.

Así como cuando nos sentimos perdidos en nuestra búsqueda de sentido, a veces encontramos apoyo en seguir la senda que alguien más siguió, sentimos bastante apoyo cuando seguimos esos grandes caminos por los que también va nuestra familia o nuestra comunidad.

Nos facilitan mucho el viaje. Muchos problemas ya han sido resueltos y podemos tener más energía para otras cosas.

Pero tiene un costo.

Puede ser que un día vayas notando que la dirección hacia donde van no es la que tú quisieras. Podría ser que quieras detenerte a oler las rosas. O que distingas una ruta alternativa. O simplemente no quieras pagar el peaje que alguien arbitrariamente ha colocado.

Cuando intentas decirlo a los demás, es normal que la inercia de su marcha les haga difícil aminorar su paso para escucharte, y más para dejar esa comodidad e ir por donde tú les dices. Lo normal es que inicies la senda solo y luego se vaya uniendo más gente que distingue lo mismo que tú y le llama la atención esa nueva ruta.

A veces hay caminos que parecen marcados por la propia naturaleza y que te permiten discurrir con facilidad por ellos. En otras ocasiones son rodeos que parecen alejarte de tu norte temporalmente.

Es importante reconocer que el paisaje es mucho más que lo que conocemos por los senderos y caminos que hemos trazado sobre él.

Y que aunque las tradiciones son un gran apoyo con su conjunto de respuestas ya preparado, es importante tener la libertad de optar por dejarlas si así quisiéramos.

Muchos caminos nuevos y mejores se han trazado con el costo inicial de luchar por esa libertad. Quizás podamos hacerlo mejor. 

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