En el video Sugata Mitra y sus nuevos experimentos en autoaprendizaje, Sugata Mitra habla de su experiencia plantando computadoras conectadas a Internet en zonas necesitadas de educadores, dejando a los niños que exploren e intenten descubrir por sí mismos las respuestas a lo que quieran buscar.
Resultaba sorprendente ver que, sin haber visto antes una computadora, a las pocas horas encontraran el modo de poder usarla para navegar y preguntarle cosas. Lo que no pueden encontrar en la computadora, lo pueden preguntar a sus hermanos mayores, amigos, familia, algún conocido. Luego vuelven y continúan la búsqueda. Forman así, por sí mismos, un soporte propio que les permite obtener respuestas y aprender, encontrar nuevas preguntas, y así sucesivamente.
En una población alejada, planteó a un grupo de niños el problema de aprender biotecnología. Dos meses después, se habían abierto camino a conceptos sorprendentemente complejos, como el funcionamiento del ADN.
En cada caso, el investigador se limitaba a indicar el problema y a dejar las computadoras, dejando que los niños empezaran por sí mismos y eligieran los caminos que les pareciera mejor.
En la película Jurasic Park, a pesar de las medidas de control, una nueva gesta de dinosaurios encuentra el modo de vencer el cautiverio, impuesto por los humanos incluso a nivel genético, logrando reproducirse.
Decían allí que la vida siempre encuentra el modo de abrirse paso. Se mencionaba a la teoría del caos, y de como es una ilusión pretender el control total de cualquier situación.
La teoría del caos. Quizás la llaman así porque se nos suele enseñar que la ausencia de control es el caos. Pero, lo que aclaran experimentos como los de Sugata Mitra, es que la ausencia de control puede permitir el surgimiento de la auto organización, donde los individuos involucrados construyen un soporte que les permite lograr el objetivo, cooperando, pero sin necesidad de control.
No todas las personas aprenden del mismo modo, y el sistema educativo tradicional no es capaz de cubrir muchos más casos que el estándar. Pero las computadoras conectadas a Internet nos dan la libertad de cada uno encontrar sus propias respuestas, a su modo.
Como en otras cosas en la vida, en Internet podemos estar simplemente deambulando por ahí, o podemos desempolvar nuestros sueños, abrir los ojos, e intentarlo. Ver que la red puede ser más que un pasatiempo, que puede ser un medio para lograr ser a lo que queramos ser.
Si en unos meses unos niños aprendieron biotecnología por sí mismos, quizás nosotros podamos aprender cosas interesantes también.
Esto puede ser un cambio profundo en nuestra forma de percibir la educación, que nos han acostumbrado a esperar recibir en lugar de ir por ella. En realidad, podemos crearla. Como unos niños.
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2011/01/24
2010/12/16
La finalidad de una empresa
Hace poco, en un grupo en el que participo en Internet, alguien dijo 'despues de todo, el objetivo principal y final de una empresa es hacer plata'.
Estaba aceptando con tristeza una muestra más del mundo que no me gusta, cuando leí una respuesta 'no estoy para nada de acuerdo'. Lo bueno es que no sólo era una opinión de otro participante, sino que citaba algunos expertos y trabajos sobre el tema. Que bueno que los hay; parece que el mundo está mejorando.
En realidad, las empresas con pésimo clima laboral, o las que duran poco tiempo, piensan así, que viven para el dinero y lo toman como su motivación principal. Pero son las empresas que son guiadas por una idea, una visión, las que finalmente perduran.
Parece que es fácil caer en la ilusión del dinero. Karl Marx decía que todo lo que acontece en la historia tiene, en el fondo, un motivo económico. Y podía mostrar evidencia a su favor. De hecho, muchos profesores lo enseñan. Pero yo no estoy de acuerdo. Es lógico que las evidencias que queden sean económicas pues la economía es el esqueleto de las actividades humanas. Son como los huesos que quedan después de que el animal ha muerto. Quizás den pistas de lo que era el animal, pero habrán muchas cosas que no podrán mostrar y no por ello debemos negar, porque, como vivimos, nos consta que hay algo más que huesos en nuestras vidas. Decir que sólo hay motivos económicos es tan injusto como decir que caminamos sólo porque tenemos huesos.
No hay recibos por el amor de un rey a una reina, ni quedan en los libros contables la fidelidad de un pueblo por un ideal, pero toda persona que ha experimentado sentimientos saben lo que nos pueden inspirar a hacer.
Hace varios años, en un lugar donde practicaba, escuchaba como un joven padre había bosquejado ya la vida de su hijo pequeño. Había hasta pensado que profesión elegiría (o le haría elegir), porque había hecho sus averiguaciones y era la que conducía a una carrera con mejor sueldo. Yo la había pasado mal intentando estudiar algo que no me gustaba y no veía con agrado esa forma de ver las cosas. Creo que no es buena idea tratar de controlar el derecho que tiene una persona de elegir por sí misma. Tampoco postergar los sueños para estudiar o trabajar antes en algo "seguro". Hay quienes los postergan indefinidamente, los olvidan, y viven vidas amargadas sin saber por qué, quizás amargando la vida de otros también. Además, algo que aprendemos cada día, es que muchas cosas que antes eran seguras ya no lo son. El mundo cambia y hay que confiar en las respuestas que cada uno es capaz de descubrir.
Si le preguntan a la gente por lo que quiere hacer en la vida, las respuestas suelen incluir familia, carrera, casa, viajes, pasarla bien. Pero creo que sería algo un poco extraño que alguien responda 'ganar $ X al mes'. Posiblemente no entendió bien la pregunta o va agregar luego para qué quiere ganar eso. No es nunca simplemente el dinero por el dinero. Sería como si alguien te preguntara ¿Qué comes? y le respondieras '300 calorías' en lugar de decir ensalada con tomate y lechuga.
Sin embargo, muchas veces la gente actúa como si su motivación principal fuera el dinero. Como niños que, por buscar unos caramelos más, acaban yendo a donde no les conviene. Los caramelos se acaban, ¿y luego qué? Hay muchas cosas y hábitos que aprendemos con el ejemplo. Quizás el actuar de esa forma ante el estímulo del dinero, aunque querramos pensar diferente, es una de ellas. Así que a veces no es tan fácil concentrarnos en nuestra verdadera motivación y ver más allá de las ventas trimestrales o el sueldo que recibimos cada mes.
El dinero es sólo una herramienta, algo que se puede usar para lograr cosas. Respiramos, comemos, defecamos, pero claro que sentimos que estamos en el mundo para más que sólo eso, ¿verdad?. ¿Qué puedes decir de una persona que no respete sus valores y sólo se guie por el dinero? ¿Confiarías en alguien así? ¿Por qué muchas veces damos por sentado que las empresas pueden saltarse la moralidad que esperamos de las personas?
Asi, una empresa usa el dinero, lo necesita para funcionar, pero debe tener una idea de su sentido en el mundo para perdurar. Para que realmente tenga una vida.
Estaba aceptando con tristeza una muestra más del mundo que no me gusta, cuando leí una respuesta 'no estoy para nada de acuerdo'. Lo bueno es que no sólo era una opinión de otro participante, sino que citaba algunos expertos y trabajos sobre el tema. Que bueno que los hay; parece que el mundo está mejorando.
En realidad, las empresas con pésimo clima laboral, o las que duran poco tiempo, piensan así, que viven para el dinero y lo toman como su motivación principal. Pero son las empresas que son guiadas por una idea, una visión, las que finalmente perduran.
Parece que es fácil caer en la ilusión del dinero. Karl Marx decía que todo lo que acontece en la historia tiene, en el fondo, un motivo económico. Y podía mostrar evidencia a su favor. De hecho, muchos profesores lo enseñan. Pero yo no estoy de acuerdo. Es lógico que las evidencias que queden sean económicas pues la economía es el esqueleto de las actividades humanas. Son como los huesos que quedan después de que el animal ha muerto. Quizás den pistas de lo que era el animal, pero habrán muchas cosas que no podrán mostrar y no por ello debemos negar, porque, como vivimos, nos consta que hay algo más que huesos en nuestras vidas. Decir que sólo hay motivos económicos es tan injusto como decir que caminamos sólo porque tenemos huesos.
No hay recibos por el amor de un rey a una reina, ni quedan en los libros contables la fidelidad de un pueblo por un ideal, pero toda persona que ha experimentado sentimientos saben lo que nos pueden inspirar a hacer.
Hace varios años, en un lugar donde practicaba, escuchaba como un joven padre había bosquejado ya la vida de su hijo pequeño. Había hasta pensado que profesión elegiría (o le haría elegir), porque había hecho sus averiguaciones y era la que conducía a una carrera con mejor sueldo. Yo la había pasado mal intentando estudiar algo que no me gustaba y no veía con agrado esa forma de ver las cosas. Creo que no es buena idea tratar de controlar el derecho que tiene una persona de elegir por sí misma. Tampoco postergar los sueños para estudiar o trabajar antes en algo "seguro". Hay quienes los postergan indefinidamente, los olvidan, y viven vidas amargadas sin saber por qué, quizás amargando la vida de otros también. Además, algo que aprendemos cada día, es que muchas cosas que antes eran seguras ya no lo son. El mundo cambia y hay que confiar en las respuestas que cada uno es capaz de descubrir.
Si le preguntan a la gente por lo que quiere hacer en la vida, las respuestas suelen incluir familia, carrera, casa, viajes, pasarla bien. Pero creo que sería algo un poco extraño que alguien responda 'ganar $ X al mes'. Posiblemente no entendió bien la pregunta o va agregar luego para qué quiere ganar eso. No es nunca simplemente el dinero por el dinero. Sería como si alguien te preguntara ¿Qué comes? y le respondieras '300 calorías' en lugar de decir ensalada con tomate y lechuga.
Sin embargo, muchas veces la gente actúa como si su motivación principal fuera el dinero. Como niños que, por buscar unos caramelos más, acaban yendo a donde no les conviene. Los caramelos se acaban, ¿y luego qué? Hay muchas cosas y hábitos que aprendemos con el ejemplo. Quizás el actuar de esa forma ante el estímulo del dinero, aunque querramos pensar diferente, es una de ellas. Así que a veces no es tan fácil concentrarnos en nuestra verdadera motivación y ver más allá de las ventas trimestrales o el sueldo que recibimos cada mes.
El dinero es sólo una herramienta, algo que se puede usar para lograr cosas. Respiramos, comemos, defecamos, pero claro que sentimos que estamos en el mundo para más que sólo eso, ¿verdad?. ¿Qué puedes decir de una persona que no respete sus valores y sólo se guie por el dinero? ¿Confiarías en alguien así? ¿Por qué muchas veces damos por sentado que las empresas pueden saltarse la moralidad que esperamos de las personas?
Asi, una empresa usa el dinero, lo necesita para funcionar, pero debe tener una idea de su sentido en el mundo para perdurar. Para que realmente tenga una vida.
2010/12/09
Libertad y WikiLeaks
Martin Niemoeller, fue un pastor luterano que vivió como un espectador los actos del nazismo durante la Segunda Guerra Mundial. Fue arrestado por la Gestapo y enviado a un campo de concentración en Dachau en 1938. Fue liberado por las fuerzas aliadas en 1945. El escribió:
Primero vinieron por los comunistas, y guardé silencio, porque yo no era comunista. Más tarde encarcelaron a los socialdemócratas, y guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata. Después vinieron a buscar a los sindicalistas, y no protesté, porque yo no era sindicalista. Luego vinieron a buscar a los judíos, y tampoco dije nada, porque yo no era judío. Cuando vinieron por mí, ya no quedaba nadie a quién pudiera decir algo.En el capítulo "El Juicio del Tambor" de la serie Star Trek Next Generation, un joven oficial de la flota es acusado de traición y el capitan Picard decide participar en su defensa, pues veía que la corte lo iba a usar de chivo expiatorio, obviando los hechos y suponiéndolo culpable por su ascendencia klingon. Luego que el juicio acaba, otro oficial, también de ascendencia klingon, le pregunta por qué se tomó la molestia de participar y enfrentar incluso a sus propios amigos por un oficial al que apenas conocía. Picard respondió:
"Con el primer eslabón se forja la cadena. La primera palabra censurada, la primera idea prohibida, la primera libertad negada nos encadena a todos sin remedio. La primera vez que la libertad de cualquier hombre se trunca, todos la perdemos.
Decimos que hemos avanzado, que torturar herejes y quemar brujas es parte del pasado, pero, sin habernos dado cuenta, la historia se repite una y otra vez. Los villanos que se retuercen los bigotes son fáciles de identificar, los que se esconden tras las buenas obras son indetectables y siempre habrá alguien dispuesto a actuar propagando el miedo, en nombre de la Justicia.
Velar por ella eternamente, ese es el precio de la libertad."En el asunto de WikiLeaks y el cablegate podemos ver cómo la presión de un gobierno desesperado por encontrar un culpable arrastra a otros gobiernos a aplicar presión a organizaciones civiles para que tuerzan lo más posible, e incluso rompan, el respeto a los derechos de una organización y de la persona señalada como su lider.
Puede que pensemos que es algo que no nos afecta. Que estamos demasiado lejos. Que somos demasiado pequeños. Que no es nuestro asunto.
Entonces recuerdo esas frases y me pregunto si hay algo que podamos hacer.
Quizás sea sólo una persona, pero todavía algo soy. No puedo hacerlo todo, pero todavía puedo hacer algo. No me negaré a hacer algo que puedo hacer. -- Helen KellerReferencias:
2010/11/18
La mejor competencia
El mundo nos enseña que debemos derrotar a otro para poder ganar.
Como si fuera la única forma, como si fuera la mejor opción.
Aprendemos a envidiar los triunfos ajenos, los halagos que hacen a alguien más, los reconocimientos que otros logran. Los quisieramos para nosotros. Y si los apreciamos, es sólo para que sigan valiendo así para cuando los podamos tener. Y si no lo logramos, quzás lo hagan nuestros hijos, o nuestros amigos, o nuestros compatriotas. Alguien que, desde el podio de los ganadores, nos dedique la sonrisa que nos haga sentir que también ganamos.
Pero todo es ilusión. Es una vida de esclavitud. De estar pendiente de lo que los demás piensen o hagan, para complacer sus juicios o para superarlos. Sufriendo en una guerra sin fin, que siempre sentirás perdida, aunque los demás te digan que has ganado.
La mejor competencia es la que uno puede hacer consigo mismo. Quién eres cuando nadie te ve. Cuando no tienes que demostrar nada a nadie. Quién sientes dentro de ti que eres. Comprender que, no importa que nadie entienda tu valor, ni tus actos, ni tus palabras, ni tu vida, si lo que tú haces lo haces sinceramente para tí mismo. Si compites contigo para ser mejor ante ti mismo, no hay nadie más que te pueda derrotar, siempre ganarás. Verás los logros de otros con otros ojos. Sonreirás sin compararte. Porque lo hiciste mejor, para ti. La mejor competencia.
Como si fuera la única forma, como si fuera la mejor opción.
Aprendemos a envidiar los triunfos ajenos, los halagos que hacen a alguien más, los reconocimientos que otros logran. Los quisieramos para nosotros. Y si los apreciamos, es sólo para que sigan valiendo así para cuando los podamos tener. Y si no lo logramos, quzás lo hagan nuestros hijos, o nuestros amigos, o nuestros compatriotas. Alguien que, desde el podio de los ganadores, nos dedique la sonrisa que nos haga sentir que también ganamos.
Pero todo es ilusión. Es una vida de esclavitud. De estar pendiente de lo que los demás piensen o hagan, para complacer sus juicios o para superarlos. Sufriendo en una guerra sin fin, que siempre sentirás perdida, aunque los demás te digan que has ganado.
La mejor competencia es la que uno puede hacer consigo mismo. Quién eres cuando nadie te ve. Cuando no tienes que demostrar nada a nadie. Quién sientes dentro de ti que eres. Comprender que, no importa que nadie entienda tu valor, ni tus actos, ni tus palabras, ni tu vida, si lo que tú haces lo haces sinceramente para tí mismo. Si compites contigo para ser mejor ante ti mismo, no hay nadie más que te pueda derrotar, siempre ganarás. Verás los logros de otros con otros ojos. Sonreirás sin compararte. Porque lo hiciste mejor, para ti. La mejor competencia.
Crédito de la imagen Box Dog Bikes Journal
Los conquistadores
Dicen que los conquistadores antiguos aún existen ahora, pero que han cambiado sus armaduras por trajes de saco y corbata.
Que los guerreros se han vuelto hombres de negocios.
Quizás no sea así.
Quizás, simplemente, ya no usan intermediarios.
Que los guerreros se han vuelto hombres de negocios.
Quizás no sea así.
Quizás, simplemente, ya no usan intermediarios.
2010/10/30
Navegando
Es lo que sentimos lo que nos conduce a donde llegamos, de modo similar al rumbo que elegimos para un barco.
No necesitamos resolver cada ola que nos golpea desde mil direcciones diferentes.
Sólo necesitamos elegir bien el rumbo y todas parecerán resolverse cuando salimos de la tormenta.
Me parece muy curioso que la forma de guiar esta nave no es con nuestro desear sino con nuestro sentir.
Si se siente el deseo de ir a la derecha, puede ser que, incidentalmente, se vaya a la derecha, pero parece que lo principal es que se llega a donde se siente el deseo de ir a la derecha, porque es el sentir que guía.
Para ir a la derecha, se tiene que sentir estar ahí. Entonces, como magia, vamos a estar ahí. La olas se resolverán de algún modo.
Cuando notas que la nave se guía de ese modo, empiezas a preguntarte por el verdadero mundo. Si es así como funcionan las cosas, ¿por qué parece que se nos enseñara a creer algo diferente?
De pronto, muchas costumbres y dichos antiguos y hechos que observamos cobran un sentido más palpable y práctico.
Si las hace bien, el querer hacerlo mejor cada vez, posiblemente lo conduzca en una espiral hacia mejores resultados. Quizás sea cada vez mejor. Pero no necesariamente será feliz. Siempre querrá más. Siempre tendrá sed.
Del mismo modo es con querer ser rico e, incluso, con querer ser feliz. Querer algo lleva a querer más.
Es diferente sentir ser. Sentir ser quien ha hecho alguna cosa, o sentir ser rico, o sentir ser feliz.
Simplemente, se es lo sientes ser.
No necesitamos resolver cada ola que nos golpea desde mil direcciones diferentes.
Sólo necesitamos elegir bien el rumbo y todas parecerán resolverse cuando salimos de la tormenta.
Me parece muy curioso que la forma de guiar esta nave no es con nuestro desear sino con nuestro sentir.
Si se siente el deseo de ir a la derecha, puede ser que, incidentalmente, se vaya a la derecha, pero parece que lo principal es que se llega a donde se siente el deseo de ir a la derecha, porque es el sentir que guía.
Para ir a la derecha, se tiene que sentir estar ahí. Entonces, como magia, vamos a estar ahí. La olas se resolverán de algún modo.
Cuando notas que la nave se guía de ese modo, empiezas a preguntarte por el verdadero mundo. Si es así como funcionan las cosas, ¿por qué parece que se nos enseñara a creer algo diferente?
De pronto, muchas costumbres y dichos antiguos y hechos que observamos cobran un sentido más palpable y práctico.
- "Si no hay amor, pon amor y hay amor"
Si sientes amor, vas a donde sientes amor. - "Dando es como recibimos"
Si sientes bienestar dando, vas a donde sientes bienestar dando, para que eso suceda, se te da, de algún modo. - "Tus pecados te son perdonados, sana"
Sin culpa que impida aceptar el alivio, sientes alivio y sanas. - Es más fácil vencer un hábito dando pequeños pasos porque, aunque sea pequeño, es una victoria que te ayuda a ir a la siguiente.
Cuando uno dice algo y lo hace de ese modo, es también una victoria. Te vuelves más capaz de hacer lo que dices.
El antiguo respeto al valor de la palabra quizás no sea tanto una cuestión de honor o religiosidad sino una consecuencia de algo que alguna vez se conoció mejor que ahora.
Si las hace bien, el querer hacerlo mejor cada vez, posiblemente lo conduzca en una espiral hacia mejores resultados. Quizás sea cada vez mejor. Pero no necesariamente será feliz. Siempre querrá más. Siempre tendrá sed.
Del mismo modo es con querer ser rico e, incluso, con querer ser feliz. Querer algo lleva a querer más.
Es diferente sentir ser. Sentir ser quien ha hecho alguna cosa, o sentir ser rico, o sentir ser feliz.
Simplemente, se es lo sientes ser.
2010/10/26
Cuestión de ritmo
Abraham Lincoln era un buen abogado. Tenía un amigo que era muy buen abogado también, con un estilo rápido, vivaz. Lincoln, en cambio, era más reflexivo.
En cierta ocasión, Lincoln, que además era una persona con mucha gracia al conversar, comparó a su amigo con una navaja filosa; capaz de maniobrar rápidamente y rebanar la madera con precisión, y él apreciaba eso. En cambio él mismo era como un hacha; más pesada y lenta de maniobrar, pero un golpe y ¡zas!.
Pienso que es bueno apreciar lo que cada persona es capaz de hacer a su propio ritmo. A veces, uno contempla con admiración la facilidad con la que otra persona se mueve entre la música, las matemáticas, las conversaciones, o el manejo de algún artefacto o técnica. A veces, uno puede sentir que es muy lento o que todo le cuesta demasiado esfuerzo. Quizás porque nos comparan, y terminamos nosotros mismos haciéndolo también.
La rapidez o lentitud son cosas relativas. No nos sentiríamos tan lentos si no nos comparáramos con alguien más rápido. La velocidad puede ser una virtud pero, así como hay diferentes tipos de inteligencia, hay formas diferentes de percibir el mundo y procesarlo. Están los velocistas y están los maratonistas. Hay quienes necesitan masticar con lentitud cada bocado que reciben. Necesitan sentir el sabor, ubicarse, darse su tiempo para comprender. Si uno es así, hay que apreciarlo, aunque los demás vayan ya por su segundo plato. Sin compararse, sino simplemente apreciando y respetando las diferencias y comprendiendo que cada una, con su propio ritmo, existe por alguna razón.
En cierta ocasión, Lincoln, que además era una persona con mucha gracia al conversar, comparó a su amigo con una navaja filosa; capaz de maniobrar rápidamente y rebanar la madera con precisión, y él apreciaba eso. En cambio él mismo era como un hacha; más pesada y lenta de maniobrar, pero un golpe y ¡zas!.
Pienso que es bueno apreciar lo que cada persona es capaz de hacer a su propio ritmo. A veces, uno contempla con admiración la facilidad con la que otra persona se mueve entre la música, las matemáticas, las conversaciones, o el manejo de algún artefacto o técnica. A veces, uno puede sentir que es muy lento o que todo le cuesta demasiado esfuerzo. Quizás porque nos comparan, y terminamos nosotros mismos haciéndolo también.
La rapidez o lentitud son cosas relativas. No nos sentiríamos tan lentos si no nos comparáramos con alguien más rápido. La velocidad puede ser una virtud pero, así como hay diferentes tipos de inteligencia, hay formas diferentes de percibir el mundo y procesarlo. Están los velocistas y están los maratonistas. Hay quienes necesitan masticar con lentitud cada bocado que reciben. Necesitan sentir el sabor, ubicarse, darse su tiempo para comprender. Si uno es así, hay que apreciarlo, aunque los demás vayan ya por su segundo plato. Sin compararse, sino simplemente apreciando y respetando las diferencias y comprendiendo que cada una, con su propio ritmo, existe por alguna razón.
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