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2011/11/20

Honrar la posibilidad

Mucha gente vive su vida como si tuviera un álbum con fotos que debe ir consiguiendo.

Nacimiento, estudios, trabajo, matrimonio, hijos, nietos.

Primeros besos, primeros amores, logros, triunfos, victorias.

Cumpleaños, cenas familiares, noches junto al árbol de navidad.

Compañeros, colegas, amistades, ceremonias, reconocimientos.

Escenas que esperamos luzcan de cierta manera. Ideales, relucientes, perfectas, felices.

Tratando que la vida encaje en esas postales perfectas que tomamos como referencia, se sufre por cada detalle que no encaja, o cuando para cierta página del álbum no se han conseguido las fotos que se supone deberían estar ahí.

Se les va el tiempo a los amigos que se reúnen y se ponen a comparar los álbumes que cargan. Qué figura tienen y qué figura les falta.

Pero la vida no es un álbum. Las vidas de las personas pueden ser ordenadas de esa forma sólo después que han pasado. Y cada biógrafo las ordenará de diferente modo, según el significado que más le interese resaltar.

Pretender construir una biografía mientras se está vivo simplemente llena la vida de reglas artificiales y falsas expectativas. Pesos prematuros que matan al árbol antes de que llegue a ser fuerte. Caminos no elegidos porque nadie más lo hace. Cosas que se prefieren solo por cómo se ven y no por lo que realmente queremos.

Si sufres comparando tu álbum con el ideal que se supone deberías tener, quizás te ayude ver el ejemplo de la gente que prefirió escuchar a su corazón y seguir su propio camino. Sin importarles en qué parte de su álbum irían las fotografías que la vida les iba dando, o si estas formarían la perfecta historia que los demás esperaban.

Algunas de esas personas, que siguieron sus sueños, honrando el significado de su única y especial existencia, lograron cambios significativos en nuestras vidas, a través del arte, el deporte, la ciencia o la tecnología.

Pero no es que haya que imitar las cosas que hicieron, las cosas que tuvieron, o cómo se vieron. No se trata de copiar el álbum que nos venden sus biógrafos.

Se trata de su ejemplo al confiar en lo que realmente crees, allí adentro, tener el valor de sentirlo, y la voluntad de hacerlo. De honrar la posibilidad que eres. De respetar la posibilidad que otros también son.

2011/10/29

El hombre del sol

Un hombre llega a un pueblo y se sienta en una calle.

La gente pasa sin hacerle mucho caso.
A veces algunas monedas.
A veces un pan.

Un día, al salir el sol, se pone de pie y lo señala.
Permanece así un rato, para que todos lo vean.

Vuelve a hacerlo al día siguiente, y cada día a partir de entonces.
Cuando aparece el sol, lo señala con gesto dramático.

Un día, alguien aplaude. Y los demás le siguen.
Parece que siempre llega a haber público
para ver al hombre que anuncia al sol.

Aunque lo que hace no tiene nada que ver
con que el sol salga o no salga.
Sin embargo, cada día aplausos,
monedas, y panes frente a él.

En el invierno nadie lo encuentra.
Quizás porque no es necesario señalar un sol que nadie ve.
En primavera regresa.
Y la gente se alegra como si trajera al sol.

Un día, quizás se nombre sacerdote,
intermediario entre el hombre y la voluntad del sol.
Los intermediarios siempre ganan.
Y hacen obligatorios las monedas y los panes.

Seguramente, también lo has visto.
Quizás el truco es tan viejo como el mundo.
Quizás el mundo proviene de ese truco.
Quizás es bueno recordar que es un truco.

Maku y Michiko

Mi gatita Maku se apoya en la ventana y rasca que rasca queriendo que se abra. Viene Michiko, otra gatita, mete la patita y empuja a un lado. Las hojas se deslizan y la ventana se abre. ¿Esfuerzo es éxito? Maku podría haber estado rascando toda la vida. También es importante saber lo que se hace.

2011/10/13

Como Ver

Ver algo es como tocar una corriente con los ojos cerrados.

Recuerdas el agua que pasó
y sólo puedes esperar el agua que vendrá.

Si abrieras los ojos, verías el río
de dónde viene y a dónde va.

Quizás, a tu izquierda, verías al caudal que sale de un bosque
o que viene cayendo desde las montañas.

Quizás, a tu derecha, lo verías descender,
serpenteando por el valle, hasta llegar al océano.

Ver algo es similar.

Recuerdas lo que viste
y sólo puedes esperar lo que vendrá.

Si abrieras tu mente, sentirías el tiempo...

2011/10/07

La emoción inicia

Las emociones conducen a pensamientos que conducen a acciones que producen un resultado que queda luego asociado a esa emoción.

La emoción inicia el proceso.

Cuando algo pasa, vienen a nosotros primero las emociones, conteniendo conocimiento para ayudarnos a actuar.

A veces, no nos gustan ciertas emociones, y evitamos entrar a un ambiente que nos las recuerden, y nos limitamos.

No podemos cambiar lo que las originó, pero podemos procesarlas otra vez.

Quizás, al ver otra vez algo que nos asustó hace tiempo, veamos que ya no importa.

O tal vez, decidamos simplemente dejar que se disuelva, y se vaya, para permitir que se genere una nueva emoción en su lugar, más agradable, que pueda contener el conocimiento que necesitamos.

Los pensamientos pueden ayudar a reprocesar las emociones.

Las acciones pueden ayudar a afirmar pensamientos.

Si lo dices, eventualmente lo pensarás.

Si lo piensas, eventualmente lo sentirás.

Si lo sientes, es una emoción, asociada a lo que pensaste, a lo que hiciste y volverá cuando la necesites.

2011/10/06

Steve Jobs


Ayer falleció Steve Jobs, uno de los fundadores de Apple y Pixar.

Hace unos años, fue invitado a dar un dirigirse a los estudiantes graduados en la Universidad de Stanford. Allí dio un discurso memorable, acerca de los caminos que había elegido, y de la forma que había elegido vivir. Este es un extracto:

"Tu tiempo es limitado, asi que no lo gastes viviendo la vida de alguien más.
No te dejes atrapar por el dogma -que es vivir según lo que otros piensan.
No dejes que el ruido de las opiniones de los demás ahogue tu propia voz interior.
Y lo más importante, ten el valor para seguir a tu corazón y tu intuición.
De algún modo, ellos saben lo que realmente quieres llegar a ser.
Todo lo demás es secundario."

2011/10/05

Éxito


Me parece que el éxito es como una luz cayendo sobre ti.

Se mueve, y no siempre es claro cómo llega ni cuando se irá.

De pronto, uno puede tener éxito por hacer lo mismo que estaba haciendo durante mucho tiempo.

Así que es mejor disfrutar lo que haces, y tomar al éxito como el hecho incidental que es.

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