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2013/04/26

En el laberinto

Las tareas en el colegio son aburridas porque si las haces mal te reprenden.

En comparación, a los bebes que aprenden a caminar los animan con cada intento, aún cuando sólo logre dar pequeños pasos y al final acabe en el piso. Bravo. Eventualmente, caminamos, corremos, saltamos.

De dónde habrá salido la idea de que cuando alguien se hace mayor deja de aprender. Podemos aprender cosas nuevas. Incluso lo que aprendemos sobre algo que ya sabemos es algo nuevo. Y la única forma de aprender es por prueba y error. Si nunca hubiera error, el aprendizaje sería incompleto. Sería como correr a ciegas por un laberinto sin jamas tocar las paredes, y aún así conseguir salir. Se llegaría afuera, pero ignorando cómo. Y si podría hacerlo otra vez, o enseñar a alguien más.

Quizás por eso nos hacen infelices muchos profesores con sus tareas. Porque no han conocido la felicidad de equivocarse y ser alentados a proseguir. Por eso no la pueden procurar. Los han sacado a empujones, sin darles la oportunidad de hacerlo por sí mismos (de dónde habrá salido la idea de que se tiene que hacer en 5 años -o 4-?). Aunque sus certificados digan que ya salieron del laberinto y pueden enseñar a otros, en realidad siguen adentro de otro mayor, negándose a admitirlo, temiendo tantear las paredes, temiendo errar y acertar, para conseguir salir de verdad.

Y lo que se dice de los profesores se puede decir de los padres, de los jefes... :-)

2013/04/25

Vivir tu camino

Buda descubrió que el origen del sufrimiento son las expectativas que crean las personas.

Cuando estas no se realizan, sufren.Cuando se realizan, de todos modos no encuentran ahí la felicidad y se atan a nuevas expectativas.

El secreto de la felicidad está en ser feliz no al final del camino, sino en cada paso, aunque no sea claro el camino.

Viajar la vida es como untar mantequilla. Expectativas grandes y lejanas la dispersan sobre tanto pan que ya no se siente el sabor. Es mejor disfrutar el ahora. Ser de este momento tan consciente como se pueda, concentrando la mente en un instante.

La madre arrastra del brazo al niño a su día de clases. Aunque el desearía contemplar tranquilo el jardín que vio más atrás. Pero no hay tiempo, porque mamá espera conducirlo hacia la figura de hombre de bien que anhela para él. No es seguro qué sería de él si le dejara elegir por si mismo. Los planes que la gente sigue sin pensar son un indicio del miedo que tenemos a vivir.

Pero un día eso cambiará. La madre respetará a su hijo en sus incomprensibles sueños y visiones. Los maestros respetarán los caminos elegidos por quienes quieren aprender. Los representantes de la gente respetarán sus decisiones incontrolables. Habremos vivido con valor y sabremos dar a otros la misma libertad.

Vivir tu pasión

La idea es hacer en la vida aquello que te apasiona.

Algunas personas lo intentan pero lo dejan cuando ven que no son lo suficientemente buenos. Que hay muchos mejores.

Pero uno debe vivir para si mismo, para sentirse merecedor del propio aprecio, no para obtener el aprecio de los demás. En las trampas del mundo hay muchos "el mejor", muchas marcas comparativas, que te ofrecen aceptar como ayuda o herramienta para mejorar y acaban siendo una bola y cadena.

Es mejor ser libre y seguir tu vocación, tu pasión, para ti mismo.

Los mensajes que nos damos

Antes, para dar el ejemplo de lo que no se debía hacer en una comunidad, castigaban a alguien de modo tal que el mensaje fuera lo más fuerte posible y se propagara lejos, tanto en distancia como en tiempo.

Quizás no sea tan importante lo fuerte que sea el castigo, sino el mensaje. No es el "esto le pasa a los que hacen X" sino "hacer X no es bueno" lo que le daba eficacia al acto.

A los "malos" no les afecta mucho las amenazas, pero los "buenos" sí asimilan bien los ejemplos. Entonces, siendo los "buenos" el auténtico publico del escarmiento, el uso de una fuerza impresionante quizás haya sido más para transmitir el mensaje "te protejo".

En tiempos modernos, cuando los medios de comunicación informan sobre actos violentos y sus víctimas, producen la figura del ajusticiamiento pero a la inversa. Para los buenos están difundiendo el mensaje "no estás protegido". A los "malos" les dice "es posible hacer X".

Y, en contraste, cuando informan de la pena destinada al culpable, es todo tan civilizado y limpio, en comparación, que el mensaje, para los que siguen siendo el principal público, los "buenos", es "los malos sí están protegidos".

Esos mensajes se propagan a diario. Puede hacer el ejercicio y contar las noticias y el mensaje esencial que cada una transmite a los "buenos" y "malos". Luego de un tiempo, quizás ya no encuentre sentido aceptar las noticias que nos gritan a todo color, sino buscar aquello que nos informe, y nos permita hacer algo constructivo si está a nuestro alcance. 

Amarse uno mismo

El amor es como una lámpara que tenemos dentro.

Cuando se ama a alguien, se le está dirigiendo la luz de esa lámpara.

Una madre ilumina a su hijo y el hijo responde iluminándola también.

Se siente bien estar bajo esa luz.

Se aprende a buscarla. A hacer cosas para que te amen. Tu familia, tus amigos, tu pareja, los demás.

Aprendemos a hablar de cierto modo, a movernos de cierto modo, a cantar, a bailar y a hacer todo de cierto modo. Del modo en que las lámparas de los demás se dirijan hacia ti y te iluminen.

Porque se siente bien estar bajo esa luz.

Pero en la vida hay problemas. La gente que te ama un día se aleja, se va, o cambia, y ya no te ilumina con su amor. O gente que toma ventaja de que busques su luz, para que le des a cambio algo más que tu amor. Hay desilusión, desconfianza, tristeza, dolor, culpa.

La gente cambia, nosotros cambiamos. Puede ser demasiado difícil que nuestros intereses y los de los demás armonicen siempre.

Buscar el amor afuera te coloca en una posición de dependencia. Demasiado vulnerable.

Además, cada persona es especial. Algo único en el universo. Y no es saludable negar esa propia manera de ser, las propias aspiraciones, los propios sueños, la oportunidad de tu propio destino, todo por buscar constantemente que alguien te ame.

Nos hacemos libres cuando descubrimos que, así como somos capaces de iluminar a los demás con nuestro amor, podemos iluminarnos a nosotros mismos también.

Podemos amarnos a nosotros mismos.

Puede ser un amor espontáneo, como el que uno siente cuando es flechado y se enamora de alguien. Instantáneo, sin explicaciones.

O puede ser un amor voluntario, que surgió porque uno decidió amar, fue cultivando ese amor cada día, y se hizo fuerte como un árbol, que un día te da sombra y cobijo.

Si encontramos que no nos amamos, podemos empezar a amarnos. El amor es algo que aparece cuando lo das.

Si te amas a ti mismo, el amor de los demás es como un regalo. Si te amas a ti mismo, puedes amar realmente a alguien más.

2013/04/23

Lo que se dice

Borges dijo alguna vez, que las ideas que tenemos también son influidas por el lenguaje que usamos para expresarlas. Es fascinante pensar que si usamos inglés podamos tener ideas que no se nos ocurrirían si usáramos español. Y viceversa. Cuántas ideas, se preguntaba Borges, existirán a la espera de que las alcancemos, con lenguajes que aún no han sido hablados.


Pero hay, además, mensajes que jamas serán dichos, aunque se tengan las palabras.

Hay mensajes que no son apropiados para la ocasión. Porque no serían entendidos o bien recibidos. O simplemente porque uno no tiene la confianza de decirlos.

Por ejemplo, es difícil hablar a la gente sobre cosas que aún no puede imaginar. Puede ser difícil expresar algo que desafíe a una autoridad. Puede dejarse de lado la verdad por pensar que no la apreciarán.

Cuántos mensajes, se podría preguntar, jamas han sido expresados porque no ha habido el ambiente propicio.

Aunque existan las palabras para decir algo, el ambiente también determina si se puede decir.

Cada ambiente tiene un conjunto de mensajes que es más probable expresar allí. Aunque en teoría pueda ser dicho cualquier mensaje, en realidad el conjunto de los mensajes probables puede ser muy reducido. El ambiente podría ser considerado parte del lenguaje.

Lo bueno es que si un mensaje no puede ser expresado aún, en nuestro lugar o nuestro tiempo, podemos escribirlo. Y dejar que viaje con el viento hasta que encuentre el ambiente propicio. Como una semilla que encuentra buen suelo.

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